Melanie conoció a Brandon. Un hombre brillante, intenso, imposible de ignorar, se enamoró de él sin medir consecuencias. Él la miraba, la deseaba, la tenía… pero nunca la eligió. le daba un amor a cuotas largas
Porque hay amores que no se olvidan.
Y secretos que tarde o temprano tocan la puerta.
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capitulo 24
Melanie
No lo perdoné. No olvidé. Pero lo dejé entrar. Porque estaba agotada. Porque pensé que quizás, había cambiado de verdad
Una tarde, mientras Dorian dormía en mis brazos, porque era su lugar favorito, Rodrigo se sentó conmigo en la sala
— Es difícil ser mamá?
— bastante pero es hermoso también
Le dije mientras acariciaba la carita de mi bebé, que dormía profundo pegado a mi
— Dorian ya tiene un año y todavía está muy pegado a ti, me dijo tu papá que vuelves a trabajar, me dió empleo, dice que seremos la mejor pareja de negocios en la nueva sucursal
— Primero es mi bebé, y si quiere estar encima de mi todo el día, lo estará, pronto crecerá y ya no podré tenerlo así, y segundo mi papá ya me comentó eso, y acepté por el bien de la empresa
— has pensado lo que te dije? Podemos volver a intentarlo...
— No, en estos momentos no estoy preparada para una relación, Dorian tiene toda mi atención y tiempo
— Pero Mel..
— Nada Rodrigo. en estos momentos mi vida está justo en mis brazos, ya después veremos
Se quedó callado. Un momento. Luego habló
— Sé que no me amas. Sé que no confías en mí. Pero quiero demostrarte que puedo ser diferente
— tienes razón, he visto que has cambiado pero no se
— Entonces me enfócate más en que veas mis cambios. Pero déjame intentarlo
— No sé si puedo, fueron muchas cosas...
— Solo dime que sí y haré todo para intentarlo. Sin promesas. Sin esperanzas. Solo… intentarlo
Lo pensé. Con el corazón cansado. Con la cabeza hecha un lío
— Está bien
dije
— Pero si me fallas una vez más, te vas y no vuelves
— Te lo prometo Mel
Y así, después del parto, después de meses de verlo llegar todos los días, de verlo jugar con Dorian, de verlo ser paciente, de verlo ir a terapia, acepté intentar algo con el nuevamente
No con amor. Solo con la esperanza de que esta vez fuera distinto. Rodrigo era otro. O fingía serlo. Me trataba bien. No me celaba. No me gritaba. Me ayudaba con el bebé. Me acompañaba al médico no se cómo pero siempre estaba ahi
Yo no lo amaba. No podía. Mi corazón se había quedado en esa casa de campo. En esas noches. En esos brazos. En esos ojos oscuros que ahora veía en mi hijo cada día
Esos dos años pasaron tan rápido, me volví experta en fingir que era feliz. De ver a Rodrigo esforzarse por ser el hombre que nunca fue. De mis padres apoyándome. De mis amigas llamándome. De mi vida reconstruida sobre escombros
Hasta que un día mi papá me llamó a su despacho
— Melanie, tenemos una oportunidad para ti y Rodrigo
— Qué oportunidad papa?
— Se abre una sucursal de la aseguradora en otro país. Necesitamos a alguien de confianza. Y pensé en ti y el, me han demostrado que son los mejores, nadie mejor que ustedes dos
— es decir... Viajaremos?
— si, tú. Eres la mejor. Conoces el negocio. Rodrigo igual, quizás en otro lugar ya se afirmen en su relación y se casen
— papá ya hablamos de eso, No amo a Rodrigo, y cada día me convenzo mas de eso
— El amor es solo una palabra, ya tienes un hijo y el está muy pendiente de ustedes, deberías pensar con la cabeza hija
— No voy a engañar a Rodrigo con la mentira de una familia que no seremos papá y es mi última palabra
— Eso lo decides tú, pero ya sabes mi postura y la de tu madre
Lo pensé. Por supuesto que lo pensé. así que decidí aceptar irme nuevamente, con mi bebé y Rodrigo que vendría después a alcanzarnos, pero mi postura era firme, quizás en un futuro pero ahora no iba a casarme por conveniencia
Pero dije que sí, no se porque pero acepte irme
Empaqué. Organicé todo. Dorian y yo nos íbamos a otro país. A ese dónde un día fui la mujer más plena del mundo. Otra vez, el mismo lugar pero ahora con un niño de un año y tres meses. Con una vida por construir
La noche antes de irme, estaba dándole pecho a Dorian. Sentada en el sillón de mi cuarto. Con la luz tenue de la lámpara. Con mi bebé en brazos. Mirándome con sus ojitos oscuros que tanto me gustaban
— Nos vamos, mi amor
le susurré
— A empezar de nuevo. Tú y yo
Él sonrió. Una sonrisa donde veía sus dos únicos dientitos. Y me apretó el dedo
Y yo pensé en Dominic. En si alguna vez lo vería. En si sabría de su hijo. En si me reconocería si nos volvíamos a ver
Y luego me dije que no importaba. Que ya no importaba. Que iba a hacer mi vida. Sin él
Pero mientras Dorian se quedaba dormido en mis brazos, sentí un escalofrío. Un presentimiento. Una voz en mi cabeza que me decía que algo iba a pasar. Algo que iba a cambiarlo todo
Y no me equivocaba
Después del viaje, que fue bastante cansado, llegué a la casa que compre con mi hijo, nos instalamos, llegaron mis amigas que se enamoraron de su sobrino apenas lo vieron y se quedaron conmigo ayudándole a instalarme y ponernos al día en chismes.