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La Princesa Del Destino Dorado: ¿Como Sobrevivir Al Emperador?

La Princesa Del Destino Dorado: ¿Como Sobrevivir Al Emperador?

Status: En proceso
Genre:Romance / Reencarnación / Hijo/a genio
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis_Ochoa

Tras una muerte repentina en el mundo moderno, una joven despierta en el cuerpo de la princesa Evelyn, un personaje de una novela romántica de época que leyó en su vida pasada. Sin embargo, su destino es de todo menos idílico: en la historia original, Evelyn es una princesa olvidada e ignorada, destinada a morir trágicamente a los dieciocho años a manos de su propio padre, el cruel e implacable Emperador Aurelius, tras ser falsamente incriminada por su celosa media hermana.

NovelToon tiene autorización de Leydis_Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 02

Su cuerpo tembló incontrolablemente. La realidad se abalanzó sobre ella, pesada y opresiva. Estaba atrapada. Atrapada en el cuerpo de una niña de cinco años, en un mundo de fantasía que era, en realidad, un infierno disfrazado de opulencia. Y su destino, su *horrible* destino, estaba ya escrito. Morir a los dieciocho. Eso le daba trece años. Trece años para intentar cambiar lo inmutable. Trece años para sobrevivir a un padre que la odiaba y a una hermana que la quería muerta.

Una profunda desesperación la invadió. La sensación de ser una marioneta en una historia predestinada era abrumadora. ¿De qué servía saber el futuro si no podía cambiarlo? ¿Qué podía hacer una niña de cinco años contra un emperador tiránico y una princesa intrigante con influencias en toda la corte? Quería llorar, quería gritar, quería volver a su vida pasada, a su apartamento seguro, a su trabajo, a la relativa normalidad de su existencia. Pero la voz que le salía era solo un sollozo ahogado, y el cuerpo que la albergaba era frágil y vulnerable.

No. No podía rendirse. No era su estilo. En su vida pasada, había sido una mujer resiliente, una luchadora que se había abierto camino con esfuerzo y determinación. La idea de aceptar un destino tan cruel, tan injusto, le revolvió el estómago. Morir a los dieciocho años, ejecutada por su propio padre... la imagen era demasiado vívida, demasiado horrible. No. Se negó rotundamente.

Una chispa de fuego, de una determinación férrea, comenzó a arder en su pequeño pecho. Si estaba atrapada en esta historia, entonces la reescribiría. No sería la princesa olvidada y condenada. Sería la princesa que sobrevivió.

Pero, ¿cómo? ¿Cómo se sobrevivía al Emperador Aurelius, un hombre con un corazón de piedra y un imperio a sus pies? La novela había dejado claro que él era inaccesible, un ser frío y distante. Los pocos intentos de Evelyn en la historia original de acercarse a él habían sido ignorados o, peor aún, castigados con un silencio aún más opresivo.

Entonces, recordó una frase clave de la sinopsis general que había leído hacía tiempo en la contraportada del libro, una línea que ahora tenía un significado aterradoramente práctico: "ganarse el gélido corazón de su tiránico padre antes de que sea demasiado tarde". Un plan tierno y calculado de supervivencia. Eso era. Ese era el objetivo. Pero ¿cómo se ganaba el corazón de un tirano que te veía como el fantasma de un amor perdido?

Sus pequeños puños se apretaron. Tenía cinco años. Eso significaba que tenía trece años por delante. Trece años para sembrar semillas, para construir una base, para tejer una red de seguridad. El tiempo era su aliado y su enemigo.

Miró a su alrededor de nuevo, con ojos nuevos. La habitación, aunque opulenta, estaba cubierta de polvo y telarañas. Las cortinas estaban rasgadas en algunos lugares, y el papel tapiz, antaño lujoso, se despegaba en los bordes. Era una habitación de castigo, de olvido, un testamento visual de la indiferencia del Emperador hacia su hija. Esto la enojó. ¿Cómo podía un padre tratar así a su propia hija? El desprecio de Aurelius era casi tan palpable como el polvo en el aire.

Se sentó en el suelo frío, abrazándose a sí misma, intentando procesar todo. La cabeza le daba vueltas. Era Evelyn. La princesa olvidada. Heredera de la magia de luz de su madre. La novela. El destino. La supervivencia.

La magia de luz. Ese detalle le trajo una pizca de esperanza. La Evelyn original había desarrollado un poder inmenso, el más grande del imperio, incluso superando a muchos archimagos. Era un poder innato, pero se había manifestado tarde y sin control, lo que la había hecho parecer más una amenaza que una bendición. Si ella, la nueva Evelyn, podía aprender a controlar esa magia *antes*, quizás podría usarla para protegerse. El Archimago Valerius. Él también era parte de la sinopsis. Un mago sarcástico y brillante. ¿Podría ser él un aliado?

El problema era que, según la novela, la Evelyn de cinco años era prácticamente invisible. Nadie la notaba. Los sirvientes la trataban con una indiferencia educada, las nodrizas pasaban el tiempo susurrando en los rincones en lugar de atenderla, y el Emperador... bueno, el Emperador ni siquiera sabía que existía. ¿Cómo llamar la atención de un hombre así?

Una idea, audaz y un poco descabellada, comenzó a formarse en su mente. Si el Emperador la ignoraba, tal vez un acercamiento directo, aunque arriesgado, podría ser la única forma de romper el hielo. Pero no podía ser un acercamiento frontal, desesperado. Tenía que ser... sutil. Calculado. Como un delicado baile, donde cada paso era medido.

Se levantó de nuevo, sus pequeños pies sintiendo el frío del suelo. Necesitaba un plan. Y para un plan, necesitaba información. No solo la que recordaba de la novela, sino la que pudiera obtener en el presente. ¿Dónde estaba? ¿Qué hora era? ¿Había alguien cerca?

Abrió la puerta de su habitación, una puerta de madera maciza que chirrió débilmente al moverse, revelando un pasillo largo y oscuro. El silencio era aún más opresivo aquí. Las paredes estaban adornadas con tapices polvorientos que representaban escenas de cacería y batallas antiguas, sus colores desvaídos por el tiempo. No había ni un solo sonido, ni una sola señal de vida. Era como si estuviera en un ala del palacio completamente abandonada. La sensación de soledad era inmensa, un nudo apretado en su pequeño estómago.

Se asomó al pasillo, su corazón latiendo con fuerza en su pecho diminuto. La novela había mencionado que la princesa Evelyn vivía en las "alas del oeste", un lugar olvidado y aislado. Esto confirmaba su ubicación. Lo cual significaba que llegar a cualquier lugar importante, como la sala del trono o los aposentos del Emperador, sería una odisea.

Dio un paso cauteloso fuera de su habitación. Sus sentidos de niña, aunque nuevos para ella, se agudizaban. Podía oler el rancio aroma de la piedra antigua, el leve hedor a humedad que se filtraba por las paredes. El aire era pesado y frío, a pesar de que la luz del sol comenzaba a filtrar por algunas ventanas lejanas.

¿Y ahora qué? ¿A dónde ir?

Su instinto inicial fue buscar comida. Tenía hambre. El cuerpo de una niña de cinco años requería alimentación regular, y no recordaba haber comido nada en lo que parecían días. La Evelyn original era a menudo olvidada incluso en las comidas, recibiendo raciones escasas o tardías. Esto la enfureció aún más. ¡Maldito sea el Emperador Aurelius por su crueldad!

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