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Casado Con Un Dragón

Casado Con Un Dragón

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Mundo de fantasía / Yaoi
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Azul zafiro

Bellamy despierta sin recuerdos. Descubre que está casado con Ignis, un duque dragón al que teme y detesta o eso pensaba. Su matrimonio fue un arreglo político, y él tiene un huevo de dragón escondido en el sótano que necesita las feromonas de ambos padres para nacer.

Ignis es brusco y posesivo, pero por la noche lo cuida en secreto. Bellamy descubre que antes de perder la memoria hizo cosas terribles por su hijo —incluso intentó matar a Martin, el hombre que Ignis prefiere según él.

Obligado por el bien de su bebé, se acerca a Ignis y consigue lo necesario para el huevo.

Al pasar los días, Bellamy ve a Ignis como un extraño y le teme, Ignis se da cuenta de que lo perdió por culpa de su propia brutalidad. Al en contrar el huevo Ignis no se enoja solo se preocupa.
Y el huevo espera… creciendo, esperando nacer.

¿Crees que Ignis logre recuperar el amor de Bellamy?

¿Podrá Bellamy hacer que su bebé nazca sin que su padre lo descubra?

NovelToon tiene autorización de Azul zafiro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24

El bebé, al notar el cambio de temperatura, comenzó a llorar.

En cuanto lo vi por primera vez, todo lo demás dejó de importar. Mi corazón latía desbocado de pura alegría. Lo abracé con infinito cuidado y besé su frente, calmando su llanto con una dulzura que brotaba de lo más profundo de mi ser.

—Mi pequeño amor —susurré contra su cabecita—. Qué inmensa felicidad siento al fin.

Mariel seguía en el suelo, pero ya no parecía asustado: estaba maravillado, como si acabara de comprender que el cascarón no se había roto por accidente… sino que un milagro había nacido de él.

—Oye, pequeño —le dije, levantándome con mi hijo protegido entre mis brazos—. ¿Cómo terminaste llevándote a mi bebé? Y… ¿qué relación tienes con el Obispo Martin?

Mi pregunta no era un reproche áspero, pero tampoco la podía dejar pasar. Que un niño corriera por un pasillo real con mi hijo en brazos, y luego dijera solo hice lo que el Obispo me ordenó, era algo que no podía ignorar.

—Yo… no quería hacer nada malo —tartamudeó Mariel, sin saber bien cómo explicarse—. Soy su discípulo… vi cómo hacía brillar el huevo y quise intentarlo también.

Este niño posee el mismo don que Martin, pensé, observándolo con atención. No parece tener malas intenciones. Es solo un niño pequeño. Martin lo ha estado usando para acercarse a mi bebé… qué despreciable.

Mientras me mantenía en silencio —un minuto que para él debió parecer una eternidad—, Mariel temblaba de miedo: Seguro está enfadado conmigo… no deja de mirarme. ¿Me castigarán? ¿Me cortarán las manos por lastimar a su bebé? Tengo miedo… y espero no haber metido en problemas al Santo Obispo.

—¿Cómo te llamas? Yo soy Bellamy Sterling —dije finalmente, suavizando el tono por completo.

—Me llamo Mariel —respondió con voz temblorosa. Al oír mi apellido, abrió los ojos de par en par. _Pertenece a la familia del Obispo_, pensó, y se puso de pie apresuradamente.

—Si ese santo te mandó a llevarte a mi hijo… te puso en peligro a ti y a mi bebé, Mariel. Eso no se hace.

Las palabras le cayeron como un golpe, pero no con odio, sino con preocupación.

—¡No diga eso! —exclamó, con los ojos llenos de lágrimas—. ¡El Santo Obispo jamás haría algo así! Es la persona más bondadosa del mundo.

—Escúchame bien, niño: Martin no es quien crees. Es un falso. Quiere destruir mi matrimonio y ha intentado someter a mi hijo desde antes de que naciera. Si te mandó a buscarlo, te usó.

Mariel negó con la cabeza, las lágrimas ya rodando por sus mejillas. No quería creerlo; para él, Martin era su refugio.

—¡No es cierto! —gritó entre sollozos—. ¡Fue culpa mía! ¡Yo fui quien lo tomó, él no tuvo nada que ver!

Y salió corriendo por el pasillo, pero antes de perderse de vista, se detuvo un instante y me miró una vez más:

—El cascarón… se rompió por mi culpa. No fue él.

Se fue dejándome solo con mi pequeño entre los brazos. Lo miré: no dejaba de mirarme a mí, como si supiera que estaba a salvo.

—Ese niño… —murmuré, dándome la vuelta para caminar—. No importa ahora. Lo importante eres tú. Vamos a buscar algo de ropa abrigada… y a tu papá.

Mariel corrió por el pasillo con las lágrimas nublando la vista. En cuanto reconoció la silueta de Martin, se lanzó hacia él y lo abrazó con fuerza, escondiendo el rostro en su túnica blanca y temblando sin control. Martin se dio la vuelta y le acarició la cabeza con suavidad, aunque sus ojos no reflejaban ninguna calidez.

—Ignis, Bellamy no es la persona adecuada para cuidar de tu hijo, y lo sabes perfectamente —dijo Martin con voz fingidamente preocupada—. Solo quiero ayudarte.

—No, Martin. No voy a escucharte hablar mal de Bellamy otra vez —respondió Ignis con firmeza—. No sé qué pasó exactamente, pero conozco a mi esposo. Deja de intentar ponerme en su contra. Ya no funcionará más.

Martin apretó los labios, como si el rechazo le doliera profundamente. Pero en cuanto Ignis dio un paso para ir en mi búsqueda, Martin lo detuvo sujetándolo suavemente del brazo.

—Espera… Tienes razón. He sido injusto y egoísta. Te pido disculpas. No volveré a interponerme entre ustedes.

Entonces apartó a Mariel de detrás de sí y lo colocó frente a él, con una mano sobre su hombro. Mariel lo miró confundido, pero se mantuvo quieto.

Ignis se quedó mirando al niño. Por primera vez lo vio bien.

—Ignis… hay algo que nunca te he dicho. Algo que guardé en silencio por vergüenza y por miedo a lo que pensarías de mí —Martin bajó la voz, y por primera vez su voz tembló de verdad—. Este niño… se llama Mariel.

Hizo una pausa. Tragó saliva, como si le costara respirar.

—Y es mi hijo.

Ignis parpadeó, completamente sorprendido. Todo el pasillo se quedó en silencio.

—¿Tu… hijo?

—Sí —susurró Martin, con los ojos brillosos—. Tuve que criarlo en secreto, lejos de todos. No quería que nadie supiera que el Obispo había roto sus votos. Pero ahora que está aquí, no puedo seguir ocultándolo. No volveré a intentar apartarte de tu familia, Ignis. Te lo prometo. Ahora tengo lo que siempre quise: un hijo propio. Y cuidaré de él con toda mi alma. No hay razón para que estemos en desacuerdo. Que nuestros hijos crezcan juntos… eso es todo lo que deseo.

Mariel miró a Ignis y luego bajó la cabeza, tímido y confundido. No entendía por qué el Santo Obispo decía que él era su hijo. No se atrevió a hablar. Solo apretó las manos contra su pecho y esperó, sin saber qué destino le esperaba.

1
Itziar
más por favor necesito saber qué pasó
Itziar
no sé qué pasó, pero siento que el esposo de Bellamy se deja manipular siempre por el estúpido de Martín
kook
Vaya... Que directo
Dalia Lara
ya se descubrió el mismo jjj
Itziar
por favor que el bebé reconozca a su mamá 😭😭
Brisa Romero
/Sneer/
Itziar
más por favor 🙏🙏😌
Oly-chan
Me gusta ❤️
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