NovelToon NovelToon
Colision Inevitable

Colision Inevitable

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Posesivo / Escuela / Completas
Popularitas:220
Nilai: 5
nombre de autor: Mi Autoria

Cuatro parejas universitarias lidian con las secuelas de una cruel apuesta impulsada por una motocicleta, enfrentando mentiras y accidentes hasta redimirse a través de la pasión, el perdón y el amor verdadero.

NovelToon tiene autorización de Mi Autoria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22: Fórmulas, caos y un asiento compartido en la biblioteca

La biblioteca central de la universidad era un templo de silencio absoluto, un espacio donde los estudiantes de finanzas, derecho e ingeniería acudían a repasar entre hileras interminables de estanterías de madera oscura y lámparas de escritorio de luz tenue. Bruno se encontraba en la tercera planta, inclinado sobre una gruesa pila de apuntes de microeconomía, intentando concentrarse en una complicada hoja de cálculos financieros. Cuando vio entrar a Mara por las puertas batientes del fondo, su respiración se atascó por un segundo. De inmediato, cerró los ojos con fuerza y rogó mentalmente a todos los santos de la estadística para que ella no lo viera, sabiendo perfectamente que su propia supervivencia académica dependía de mantener la paz en ese lugar.

Pero su suerte duró poco.

Tras buscar un asiento libre por los pasillos y no encontrar espacio en ninguna otra parte, Mara se acercó a una mesa larga y apartada donde ya había algunos libros y carpetas apilados a un lado, sin percatarse de que el dueño legítimo de ese lugar era el mismísimo estratega del grupo. Dejó caer sus cosas y, al inclinarse para acomodar sus pertenencias, se dio cuenta de que el chico sentado frente a ella, oculto tras una muralla de apuntes y con las gafas ligeramente torcidas por el estrés, era el mismísimo Bruno.

Mara esbozó una sonrisa maliciosa. Sin hacer ruido, se deslizó hacia la silla de enfrente, dejó caer sobre la madera un vaso de café humeante y lo miró con fingido dramatismo.

—Vaya, vaya... ¿Dime la verdad, cubito de hielo, me estás siguiendo a todas partes o es que el destino tiene una obsesión con nosotros? —susurró Mara con burla.

Bruno dio un respingo de la impresión, sobresaltado por su proximidad repentina. Levantó la vista de golpe, sintiendo que la sangre se le acumulaba en las sienes.

—No te estoy siguiendo, estúpida. Este es mi lugar habitual de estudio —replicó Bruno en un susurro cortante y furioso, intentando mantener la compostura—. Y te sugiero que bajes la voz si no quieres que el bibliotecario nos eche a patadas.

Mara soltó una risa ligera, disfrutando de ver lo fácil que era descolocarlo, y se sentó con total parsimonia. Abrió tres libros de anatomía y farmacología al mismo tiempo, esparciendo marcadores fluorescentes de colores estridentes por toda la superficie de la mesa.

En cuestión de segundos, el contraste visual sobre la madera se volvió abrumador. Mientras el espacio de Bruno era un santuario de orden milimétrico —con notas pulcras, esquemas financieros y un solo bolígrafo negro perfectamente alineado—, el sector de Mara se convirtió en un campo de batalla caótico: páginas dobladas, apuntes desordenados, resaltadores destapados y un desastre absoluto de color.

Bruno la observó de reojo con una expresión de puro sufrimiento mientras golpeaba rítmicamente la pluma contra sus apuntes. La vio leer un párrafo a toda velocidad y, sin el menor pudor, empezar a subrayar casi toda la hoja con un marcador amarillo brillante, frunciendo el ceño con confusión ante un término médico complejo.

—Si no entiendes lo que lees, te sugiero que abras un diccionario en lugar de arruinar el libro con fluorescente —murmuró Bruno con sarcasmo, sin apartar la vista de sus cálculos.

Mara levantó la vista, ladeó la cabeza con una sonrisa desafiante y apoyó la barbilla en la palma de su mano.

—¿Para qué voy a gastar energía buscando en un diccionario si tengo a un chico súper inteligente sentado justo enfrente de mí? —respondió ella con ironía.

Bruno rodó los ojos con ostentación, exhalando un suspiro cargado de resignación.

—Te lo explicaría con gusto... si dejas de hacer ruido y te comportas como alguien civilizado —cedió él al fin, con la voz seca.

Sin pensarlo dos veces y sin pedir permiso, Mara se levantó de su silla, arrastró su asiento y se sentó directamente al lado de Bruno, tan cerca que sus hombros prácticamente rozaban y el aroma a perfume dulce de ella invadió por completo los sentidos del estratega.

Bruno se congeló al instante. Sintió una incomodidad física y punzante recorriéndole la espalda; la cercanía de ella era demasiado intensa para un chico que medía cada interacción social mediante ecuaciones. Sin embargo, al voltear a verla de cerca, notó un detalle que lo descolocó: Mara había dejado de jugar. Estaba mirando el esquema médico con los ojos fijos, concentrada de verdad, intentando descifrar el concepto que no entendía.

Por primera vez, mientras le explicaba la lección en voz baja y con rigurosa paciencia, Bruno pensó que, debajo de todo ese ruido, esa chica caótica y alborotadora era sorprendentemente capaz de aprender cualquier cosa que se propusiera.

1
Ivanna Fernandez
esta interesante la historia ahora a ver vamos desenriedan este lio
Mi Autoria: 🤭🤭 gracias por tu comentario
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play