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¡ESCÁNDALO! LA ABUELA VIUDA ES LA OBSESIÓN DEL JOVEN GRAN CONSEJERO

¡ESCÁNDALO! LA ABUELA VIUDA ES LA OBSESIÓN DEL JOVEN GRAN CONSEJERO

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Romance / Completas
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

En el majestuoso Imperio de Valoria, Mariana Mancilla, duquesa viuda de Monteluna, creía que su destino era proteger a su familia y disfrutar de la tranquilidad junto a su hijo y su pequeño nieto. Pero el destino le concede una segunda oportunidad para impedir la ruina que una vez destruyó todo lo que amaba.

Cuando viaja a la capital para desenmascarar las intrigas de un conde ambicioso, conoce a Roberto Cáceres, el poderoso Gran Duque y consejero del joven emperador. Treinta años de edad, admirado por todas las nobles y heredero de un poder inmenso… pero incapaz de resistirse a una mujer quince años mayor que él.

Pronto, los murmullos de la corte se convierten en escándalo. Mientras sus enemigos conspiran para destruirlos, Mariana deberá decidir si se atreve a vivir el amor que creyó perdido.

¡Porque esta vez no permitirá que nadie le robe su felicidad!

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Las sombras del pasado

Los días siguientes transcurrieron entre el alivio y una nueva clase de cautela. La decisión del Consejo había puesto fin oficialmente a la amenaza contra sus tierras, pero Mariana sabía muy bien que una serpiente aplastada no siempre está muerta. Raúl Peredo no volvió a acercarse a ellos en público; simplemente desapareció de los salones principales, como si se hubiera retirado voluntariamente. Sin embargo, esa ausencia inquietaba a Mariana mucho más que sus antiguas provocaciones. Cuando un hombre ambicioso calla de repente, suele estar afilando sus armas en la oscuridad.

Roberto, por su parte, no había dejado de estar presente en su vida, aunque de manera sutil y cuidadosa. De vez en cuando, llegaba a la residencia algún pequeño detalle sin remitente claro: una caja de frutas frescas de los jardines imperiales cuando Lucas estaba enfermo, un ejemplar encuadernado de un libro antiguo que ella había mencionado de pasada en una conversación, o simplemente una nota breve diciendo "Todo está tranquilo hoy. No baje la guardia, pero respire un poco". Nunca firmaba, nunca se excedía, pero cada gesto le hacía sentir que alguien la observaba con una atención que iba mucho más allá del deber oficial. Y aunque parte de ella se sentía halagada y profundamente comprendida, otra parte temía que esa atención terminara siendo descubierta y usada en su contra.

Una tarde, mientras caminaba por el mercado de la ciudad junto a Teresa, escuchó a dos mujeres hablar en voz baja cerca del puesto de telas:

—¿Vio usted cómo la miraba el Gran Duque el día del juicio? No era solo respeto. Era… devoción. Como si ella fuera la única persona en toda la sala que importara.

—Calla, no digas eso tan fuerte —respondió la otra—. Pero lo vi. Y también vi cómo él la buscaba con la mirada cuando ella no lo miraba. Es una mujer mayor que él, viuda, con un hijo y un nieto. No tiene sentido. A menos que tenga algún tipo de hechizo sobre él. Dicen que las viudas de campo saben cosas que nosotros no entendemos.

Mariana se alejó discretamente, pero esas palabras le pesaron en el pecho el resto del día. No era la maledicencia lo que más le dolía, sino la verdad que se escondía detrás: la diferencia de edad, su posición, su historia. Roberto era joven, poderoso, soltero. Ella tenía una vida entera ya vivida, canas que empezaban a asomar en su cabello, cicatrices que nadie veía y un corazón que creía haber dejado de latir con fuerza hace años. ¿Qué podía ofrecerle alguien como ella a un hombre como él? ¿Acaso no estaba él confundiendo gratitud con algo más profundo? ¿Y si al final todo se desmoronaba y ella no solo perdía su reputación, sino también a la única persona con poder suficiente para proteger a los suyos?

Esa inquietud la llevó a buscarlo de nuevo, no en el jardín ni en su despacho, sino en la galería de retratos antiguos del palacio, un lugar donde solía ir cuando necesitaba silencio y perspectiva. Allí lo encontró, de pie frente a un cuadro oscuro que mostraba a una mujer de mirada dulce y triste. Se giró al escuchar sus pasos, y no pareció sorprendido de verla, como si hubiera estado esperando que ella viniera a buscar respuestas.

—Era mi madre —dijo él en voz baja, señalando el retrato sin apartar la vista de él—. Murió cuando yo tenía doce años. Mi padre nunca la amó de verdad. Se casaron por conveniencia, como se casan casi todos aquí. Ella vivía sola en sus jardines y en sus libros, esperando algo que nunca llegó. Cuando enfermó, nadie se dio cuenta hasta que fue demasiado tarde. Me dijo algo antes de irse: "Roberto, si alguna vez amas a alguien, no te importe lo que digan los demás. El amor no pide permiso para existir. Solo pide valentía". Nunca entendí del todo lo que quiso decir… hasta ahora.

Mariana sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas que no esperaba. Comprendió entonces que no era solo atracción lo que lo movía. Era el deseo de no repetir la soledad que vio consumir a quien más amó. Era el reconocimiento de una mujer que también había vivido entre deberes y expectativas, que también sabía lo que era mantener la dignidad en medio de la soledad.

—Yo también viví un matrimonio de conveniencia —confesó ella, con la voz apenas un susurro—. Mi esposo fue un hombre bueno, pero nunca nos quisimos como se debe amar. Aprendí a ser fuerte porque no tenía otra opción. Aprendí a no esperar nada de nadie porque así nadie podía decepcionarme. Y ahora… ahora usted aparece mirándome como si yo fuera algo precioso, y no sé cómo responder a eso. No sé cómo ser la persona que usted cree que soy. Tengo miedo, Roberto. Miedo a equivocarme, miedo a que nos hagan daño, miedo a que al descubrir quién soy de verdad, con mis miedos y mis años, ya no me mire igual.

Él dio un paso hacia ella, y esta vez no se detuvo. Le tomó las manos entre las suyas, con una delicadeza que la hizo temblar, y sus ojos la miraron con una intensidad absoluta.

—No le miro como si fuera alguien más, Mariana. Le miro porque es usted. Porque habla con sinceridad cuando todos mienten. Porque protege a los que ama sin pedir nada a cambio. Porque su edad y su experiencia son parte de lo que la hace tan extraordinaria para mí. No quiero a nadie más joven, ni más bella según los estándares del mundo. La quiero a usted. Con su sabiduría, su calma y esa valentía que a veces me hace sentir que yo soy el que necesita protección. No me asusta su pasado. Me asusta solo la idea de que no me permita formar parte de su futuro.

Ella cerró los ojos, sintiendo el calor de sus manos contra las suyas, y supo que no podía huir de esto sin llevarse algo roto dentro. Pero también supo que no podían ser imprudentes. La corte vigilaba, Peredo observaba desde las sombras, y cualquier paso en falso sería usado como arma contra ambos.

—No ahora —le dijo, abriendo los ojos con ternura pero con firmeza—. No aquí, no así. Necesitamos tiempo. Para conocernos de verdad, no solo en los momentos de crisis. Para saber si lo que sentimos es real o solo el reflejo de lo que ambos necesitábamos en este momento difícil. Y si después de ese tiempo todavía siente lo mismo… entonces hablaremos. Sin prisa, sin miedo, sin secretos. ¿Me lo promete?

—Se lo prometo —dijo él, llevando sus manos suavemente a sus labios y besándolas con reverencia—. Esperaré el tiempo que sea necesario. Un día, un mes, un año. No me importa. Porque lo que siento por usted no tiene fecha de caducidad. Solo tiene esperanza.

Se separaron con el corazón pesado pero en paz, sabiendo que habían cruzado una línea invisible de la que no se vuelve atrás. Y aunque el camino sería difícil y lleno de peligros ocultos, por primera vez en mucho tiempo, ninguno de los dos tenía que caminar solo.

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Josealexander Fajardo
Me encanta estoy pegada linda que inventa ahora hacer elmofioso
EspirituCreativo: 🤭 Gracias por tus comentarios, arriba el romance
total 1 replies
Josealexander Fajardo
Me enca.nota pero se me pierde mucho
BERNARDINA PASTELIN
🤔🤔🤔🤔🤔🤔, se te cruzaron las historias?
Helena está casada con Andrés hijo de Mariana,.
ya cambiaste la historia ?
EspirituCreativo: ¡Hola Bernardina! Qué bueno que preguntas, así nos aseguramos de que todo quede claro. Andrés y Elena son hermanos, hijos de Mariana. Andrés está casado y es padre del pequeño Lucas, y Elena es su hija soltera, la que está comprometida con Raúl Peredo. ¡Gracias por estar atenta y por leer la historia!
total 1 replies
BERNARDINA PASTELIN
estoy confundida, que no Mariana solamente tiene un hijo Andrés y helena es su nuera
.
BERNARDINA PASTELIN
ya denle su merecido
EspirituCreativo: Pegale con la silla
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