Lucía Belén Carpenter planeó su boda de ensueño con los gustos de su prometido, un futbolista reconocido, Mateo Ferreti.
Siete días antes de la boda, ella descubre de la peor manera la traición que no solamente la destruiría sentimentalmente, sino que afectaría su reputación.
En un acto cometido por la rabia y el dolor, ella cometió un grave error... destrozar algo que no le pertenecía a su prometido, sino a un futbolista inocente y desconocido para ella.
El odio y el deseo de venganza la unirá a un ese hombre.
¿Qué pasará cuando ellos deban atravesar una gran exposición como una pareja consolidada? ¿Su mutuo deseo de venganza podrá convertir su matrimonio en algo más que un acuerdo o la venganza los consumirá?
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ATRAÍDO
CAMERON ALISTAIR
Estoy en la ducha con la mínima posibilidad de que Belén decida que tiene más ganas de repetir lo que hicimos una vez en vez de comer.
Hice carne al horno con verduras. Por como huele se que estará delicioso, pero creo que mi esposa también lo sabe porque al momento de cerrar las canillas ella no vino. Ni siquiera entró a la habitación buscando algo olvidado a modo de excusa.
¿La estaré presionando demasiado para que estemos juntos de nuevo? La verdad es que estoy entusiasmado por qué ocurra. Ella es hermosa y tiene una figura impresionante. Jamás me había caído por mirar a una mujer antes, hasta hoy por ver cómo su abdomen marcado estaba perlado por el sudor.
Voy al comedor usando un pantalón corto y unas chancletas que me dio la marca que confecciona mis botines. Fue un obsequio con la clara intención "si ves nuestra marca compras más y si sales a algún sitio úsalas para promocionarnos".
Mi esposa estaba en la cocina, inclinada intentando mirar en el horno que fue lo que cociné.
--Así que estás ansiosa-- Me paré en el marco de la puerta de brazos cruzados
Ver cómo se sobresaltó por mi voz al ser atrapada en el acto fue divertido.
--Tengo hambre y huele increíble-- Justifica y eso solo lo hace más divertido
--Se nota. Ve a poner los platos mientras yo saco la comida del horno. Al menos ayúdame con eso
--¿Con qué más necesitabas ayuda?-- Me preguntó
--No fuiste al baño. Tal vez si no hubieses tenido tanta hambre ibas-- Salió de la cocina con las mejillas rojas tan rápido como le fue posible
Fue divertido.
--Esto se ve genial y huele aún mejor-- Halagó
--Hacía tiempo que no cocinaba para alguien más. Si lo hago para mí solo no podría hacer tanto, no tendría sentido
Esperé a que ella probara la comida para empezar a comer.
Parecía no estar tensa luego de que quisiera que volviéramos a tener relaciones. Ahora los dos estábamos limpios y también comeríamos, ¿Podríamos repetir la experiencia? No lo sé, pero lo intentaré.
Durante nuestro almuerzo, ella me hizo algunas preguntas sobre mi familia, nombres, costumbres. Cosas básicas para poder pasar un momento tranquilo y tal vez conocerme un poco más. Se que este tipo de cosas son las que debería conocer y más aún teniendo en cuenta que tendrá que conocer a mi familia.
Cuándo terminamos de almorzar, ella se puso de pie y empezó a recoger nuestros platos. Yo llevé la fuente con lo que sobró y lo guardé en el refrigerador.
--Tenemos la cena. No sabes calcular porciones-- Eso me sorprendió un poco, pero no dije nada
--¿Pasa algo? Me miras raro-- Observó
--No sabía que podías comer algo recalentado. Al parecer eres ahorrativa
--¿Crees que tengo dinero como tú?
--Conozco el estado de tu cuenta bancaria, ¿Recuerdas?
--Lo sé y tú eres un maldito afortunado. Ni siquiera entiendo cómo pudiste conseguir ahorrar por lo del coche
--Eso es porque alguien me había hecho una propuesta. Pensé no aceptarla, pero tu furia logró que incluso ganara dinero. Creo que tengo que compartir la ganancia contigo-- Soltó una risa
--Ni lo menciones. Yo lavo y tu secas-- Pidió y comenzó a lavar los platos
--Si, señora Alistair-- Hice un saludo militar
--No sé si me acostumbre algún día a usar tu apellido. ¿Crees que sea necesario?
--Eso lo decidirás tu
Cuándo terminamos de limpiar, ella me dijo que tendríamos que ir a algún mercado para comprar frutas y algunas otras cosas que no tenemos aquí.
--Iremos más tarde. No creo que aquí haya algo abierto ahora mismo
Como habíamos comido bastante, no le pedí que fuéramos a la habitación de inmediato ni tampoco lo intenté.
Al pasar un rato más, la atraje a mi cuerpo mientras estábamos hablando en el sofá. Ella se dió cuenta de que mis intenciones no eran las de continuar nuestra conversación.
--¿Quieres hacerlo de nuevo?
Esa fue su pregunta. Mucho más directa de lo que hubiese imaginado. Inmediatamente, al hacerla vi que se sonrojaba muchísimo más y que parecía más sorprendida que yo.
--Me gustaría, sí-- Reconocí y me puse de pie llevándola cargada, obligándola a poner sus piernas a mi alrededor para sostenerse mejor
Al llegar a la habitación la dejé sobre la cama y me acosté sobre ella.
--No debería subir a la cama con las pantuflas puestas-- Noté que respiraba agitada, pero su cuerpo no estaba rígido tal como esperaría si quisiera negarse
Observándola entendí que estaba nerviosa, quizás un poco cohibida. Tal vez avergonzada. Eso explicaba por qué hablaba de más.
Le quité sus graciosas pantuflas y esperé que me dijera algo más.
--Todavía estás nerviosa, ¿Más o menos que en nuestra primera noche juntos?-- Acaricié su pierna izquierda mientras esperaba una respuesta
--Un poco más-- Reconoció mirándome a los ojos
--No tiene mucho sentido para mí, ¿No te gustó ni un poco?
--Estás muy interesado en verme desnuda y no he bebido nada. Hay una gran diferencia
No podía negar que tenía razón. Cuando tuvimos relaciones fue luego de un momento de máxima tensión en donde había demasiadas emociones mezclándose. Además, era de noche. Yo no había podido apreciarla perfectamente y tal vez eso le dio mayor seguridad.
--No voy a negar que me siento muy atraído. La caída que tuve lo demuestra-- La besé y al apartarme repetí lo mismo, pero en su cuello-- Estás aquí, sabiendo que si dijeras que no esto se detendría
Nos cubrí a los dos con las sábanas y di por terminada la conversación. ¿Para qué continuarla? Sabíamos lo que pasaría y lo queríamos, aunque fuera demasiado tímida para admitirlo en voz alta.
Lo primero que desapareció fue su blusa. Atrapó mi mirada en su pecho.
--No es muy relajante que me mires fijamente... al menos no estando así-- Habló agitada
--No creo poder cansarme de mirarte
Antes de que pudiera decir algo más, me quité el pantalón con movimientos torpes por la posición. Habiendo llegado hasta aquí no íbamos a parar a menos que ella así lo quisiera, pero estoy casi seguro de que no ocurrirá.
ojalá Emanuel nuca vuelva con Carolina 😡 no lo merece