Tres amigos fijan un objetivo cada uno y deciden grabar un vídeo esperando poder cumplirlos en un año... pero las situaciones alterarían los planes iniciales.
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Capítulo 23
Noto que Priscila observa sus muñecas y digo: “No te pido que te escondas. Te pido que elijas cómo y cuándo quieres compartir esas partes de tu vida. Lo que importa es que lo hagamos juntos, no que sea una sorpresa incómoda para ti.”
Priscila: “Sí, lo entiendo. La verdad es que aún ni siquiera sé cómo explicarlo y pensaba en eso. Tu idea es buena. Usaré una blusa manga larga.”
Aprovechamos el fin de semana para coordinar varias actividades necesarias. La primera consulta con el psicólogo me confirmó que la historia que había creado en mi mente de Priscila era en gran parte acertada. Las compras que hicimos programando nuestro futuro juntos nos permitió comprender que a pesar del complicado inicio que tuvimos, teníamos más en común de lo que parecía en un principio. Sin embargo, las horas pasaron y era el momento de alistarnos para visitar a mis padres.
Cuando ya estábamos por salir, veo a Priscila salir y mostrarme una prueba de embarazo que había usado… y que marcaba negativo.
Digo: “Gracias por mostrármelo. En realidad, han pasado muy pocos días y podría ser un falso negativo. De cualquier modo, el plan no cambia. Iremos a que conozcas a mis padres y ya sabemos qué decir.”
Priscila: “Sí, pero tus padres quieren un nieto. Hubiera sido excelente haberle dado la buena noticia."
Digo: “Entiendo que hubiera sido bonito, Priscila. Pero ellos no solo quieren un nieto: quieren verte feliz y saber que estoy con alguien que me hace bien. Eso también es parte de la buena noticia. El resto vendrá a su tiempo, y cuando llegue, será aún más especial porque habremos construido esto juntos.”
Después de esta breve conversación, Nos dirigimos a encontrarnos con mis padres.
Al llegar, les presento a Priscila y después de los respectivos saludos protocolarios, mi padre me dice: “Entonces ¿Conociste a Priscila en una red social?”
Digo: “No. La conocí en la tienda de Pedro.”
Mi padre algo sorprendido y con una mirada de agrado dice: “¡En la tienda de tu amigo Pedro! ¿Es una clienta frecuente de tu amigo Pedro? ¿Él te la presentó?”
Digo: “No, no fue Pedro quien nos presentó. Ella estaba cerca de la tienda, yo había ido a comprar, y coincidimos. Luego seguimos hablando y descubrimos que teníamos muchas cosas en común. Los dos queremos formar una familia, los dos valoramos la honestidad, y los dos estamos en un momento de nuestras vidas donde queremos construir algo serio. El resto lo hemos ido descubriendo juntos.”
Mi padre lo piensa un segundo y dice: “Bueno, tú sabes que no estaba de acuerdo con las redes sociales porque la idea de que inicies una relación con alguien que recién conoces me parece arriesgado. Pero si Priscila hace compras en la tienda de Pedro, pues entonces un amigo tuyo la conoce. Asumo que Priscila vive por tu vecindario ¿Verdad?”
Considero que es momento de explicar algunos detalles porque no deseo que mi padre se haga una idea incorrecta de la situación, pero tampoco diré cosas que compliquen está situación de manera extrema, así que digo: “No, en realidad, Priscila estaba de paso. No vive cerca del vecindario. Actualmente, vive conmigo y ya hace compras frecuentes en la tienda de Pedro, pero nuestro encuentro inicial fue por pura casualidad. Sin embargo, estoy seguro de que ahora Pedro ve a Priscila como una buena clienta.”
Noto que mi padre ya no tiene la misma mirada de agrado de hace un momento, pero entonces mi madre le dice a Priscila: “¿Y como se gana la vida mi futura nuera?”
Priscila, como ya habíamos hablado previamente de esta situación, dice: “He trabajado como empleada doméstica y, como su hijo le puede confirmar, soy muy buena en mi labor. Sin embargo, hemos tomado una decisión como pareja…”
Entonces me mira y sabiendo que es mi turno, digo: “Priscila y yo estamos de acuerdo en que queremos un hijo y que ustedes tengan un nieto. Por eso le propuse que ella no trabaje para que se dedique de lleno al hogar y a la crianza de nuestro hijo. Como saben, yo puedo mantenernos económicamente sin problemas.”
Después de esta conversación mi madre se retira a la cocina, pues desean que nos quedemos a cenar y entonces Priscila se ofrece a ayudarle.
Cuando ambas se han alejado, mi padre me dice: “Hijo, sabes que respetaré tu decisión. Pero me dijiste que el proceso de elegir a tu pareja no sería tan rápido. He notado el anillo en su mano y a mí me parece que ha sido demasiado rápido.”
Digo: “Papá, tienes razón: fue rápido. Más rápido de lo que yo mismo imaginé. Pero no fue impulsivo. Cuando conocí a Priscila, vi en ella algo que no había visto en nadie más: sinceridad, fortaleza, y una voluntad de salir adelante que me hizo confiar en ella. Y cada día que pasa, esa confianza se confirma. No te pido que entiendas la velocidad, solo que confíes en que yo sé lo que estoy haciendo.”
Mi padre me dice: “Aunque tengo mis dudas, claro que confío en ti. De hecho, una de las mejores decisiones que has tomado de lo que he oído es que Priscila deje de trabajar como empleada doméstica. Es un trabajo honesto, pero no tan bien pagado y hay el riesgo de que algún jefe sea abusivo. Además, si Priscila va a quedar embarazada, es mejor que esté en casa por su bien y el del bebé.”
Digo: “Gracias por confiar en mí y claro que el trabajo de empleada doméstica tiene riesgos, lo cual fue un motivo adicional para la decisión que tomamos. Sin embargo, lo más importante para mí es la seguridad de Priscila y esa fue la principal motivación de nuestra decisión.”
Después de estas palabras, la noche transcurrió con total normalidad. Priscila pudo demostrar sus habilidades hogareñas y al menos en ese aspecto, logró impresionar a mis padres.
En los días siguientes estuvimos planificando nuestra boda. Nos casaríamos legalmente, pero no haríamos fiesta. Eso sí, nos iríamos a una muy buena luna de miel.
Entonces, mientras planificaba todo, me llamo mi abogado y dijo: “La familia ya presentó formalmente su desistimiento y no continuará impulsando la acusación. He confirmado que no hay ningún proceso penal activo que requiera que Priscila comparezca. Por lo que podemos comprobar, el asunto ha terminado. Sin embargo, el abogado de la familia me dio un mensaje para ti. Con lo que ya hemos hablado, no veo la necesidad de decírtelo, pero supongo que depende de ti. ¿Deseas escucharlo?”