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Rei

Rei

Status: En proceso
Genre:Enfermizo / Omegaverse / Romance oscuro / Secuestro y encarcelamiento
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

Novela+18
La graduación debía ser el inicio de una nueva etapa.

Para despedirse antes de tomar caminos distintos, Rei y sus amigos viajan a una cabaña aislada en medio de un bosque. Pero una violenta tormenta de nieve los deja atrapados, incomunicados y lejos de cualquier ayuda.

Rei, un joven que ha aprendido a vivir con la ceguera de su ojo derecho, pronto comienza a notar que algo no encaja en aquel lugar.

Extraños sucesos se acumulan, la tensión crece y la desconfianza empieza a dividir al grupo.

El miedo se apodera de la cabaña.

Y lo que comenzó como un viaje entre amigos pronto se transformará en una pesadilla de la que tal vez no todos regresen con vida.

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 23 — DERROTADOS

Las lágrimas seguían cayendo por las mejillas de Aoi mientras observaba el cuerpo inmóvil de Haru sobre la nieve.

La tormenta continuaba azotándonos sin piedad.

El viento agitaba su cabello rubio claro.

Su cuerpo entero temblaba.

Entonces, con la voz rota por el dolor, murmuró:

—Quiero enterrarlo...

Aquellas palabras hicieron que el silencio se volviera todavía más pesado.

Yoru cerró los ojos un instante antes de responder.

—No podemos hacer eso.

Su voz sonó grave.

Cansada.

Pero firme.

—Al menos no ahora, en la noche.

Apreté con fuerza mi brazo derecho usando la otra mano.

Mis dedos se clavaron en la tela de mi manga.

Temblaba.

No solo por el frío.

Sino por el miedo.

Por el horror.

Por todo lo que estaba ocurriendo.

Tragué saliva.

Sentía la garganta seca.

Y aun así me obligué a hablar.

—P-pero...

Mi voz salió débil.

Temblorosa.

—Si movemos a Haru... quedarán nuestras huellas...

Bajé la mirada.

Sentía que me faltaba el aire.

—Cuando llamemos a la policía... pensarán que fuimos nosotros...

Aoi giró la cabeza de golpe.

Sus ojos estaban llenos de lágrimas.

Pero también de rabia.

Una rabia tan intensa que hizo que mi corazón se encogiera.

—¡CÁLLATE!

Su grito atravesó la noche.

Instintivamente retrocedí un paso.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente.

La presión que desprendía era abrumadora.

Su presencia de Alfa golpeó mis instintos con fuerza.

Sentí la necesidad irracional de encogerme.

De apartarme.

De bajar la cabeza.

Mis hombros se tensaron.

Mis manos comenzaron a temblar aún más.

No porque me odiara.

Lo sabía.

Aquella mirada no estaba dirigida realmente hacia mí.

Estaba dirigida hacia el asesino.

Hacia el dolor.

Hacia la impotencia.

Pero aun así dolió.

Mucho.

Entonces Yoru dio un paso al frente.

Se colocó entre nosotros.

Y levantó ligeramente su mano derecha frente a mí.

Como si estuviera protegiéndome.

Como si intentara impedir que la situación empeorara.

—Aoi.

Su voz fue tranquila.

Controlada.

—Rei tiene razón.

Aoi apretó los dientes.

Las lágrimas continuaban cayendo.

—...

—Es por esa misma razón que no movimos el cuerpo de Akira.

El silencio volvió a caer.

Aoi bajó la cabeza.

Sus hombros comenzaron a sacudirse.

—Pero no quiero dejarlo aquí...

Su voz se quebró.

—No quiero verlo así...

Aquellas palabras me atravesaron el corazón.

Miré el cuerpo de Haru.

La nieve acumulándose lentamente a su alrededor.

La sangre oscureciendo el blanco inmaculado del suelo.

Y sentí una profunda tristeza.

Aoi...

No había palabras capaces de aliviar aquel dolor.

Ninguna.

Yoru pareció comprenderlo también.

Se acercó lentamente a ella.

Se agachó a su altura.

Y habló con una suavidad que rara vez mostraba.

—Vamos, Aoi.

Ella no respondió.

—Vayamos adentro.

Aoi intentó ponerse de pie.

Pero sus piernas cedieron de inmediato.

Todo su cuerpo estaba agotado.

Destrozado.

Yoru suspiró suavemente.

Entonces la levantó en brazos.

Como si apenas pesara.

Aoi no protestó.

Simplemente apoyó la frente contra el pecho de Yoru.

Y murmuró con una voz tan baja que casi se perdió entre el viento.

—Lo voy a matar...

—Voy a matar a ese asesino...

Sus palabras estaban cargadas de odio.

De dolor.

De una desesperación tan profunda que resultaba aterradora.

Yoru no respondió.

Solo comenzó a caminar hacia la puerta de la cabaña.

Yo los seguí en silencio.

Paso a paso.

Con las piernas pesadas.

Sintiendo que cada movimiento costaba un esfuerzo enorme.

Cuando estába por cruzar la puerta, no pude evitar detenerme.

Giré lentamente la cabeza.

Y miré a Haru una última vez.

La nieve seguía cayendo sobre él.

Cubriéndolo poco a poco.

Como si el bosque quisiera ocultar aquella tragedia.

Sentí un nudo en la garganta.

Y bajé la mirada.

Aunque te deseé la muerte...

Cerré los ojos.

Las lágrimas volvieron a aparecer.

Solo fue un acto de enojo...

Realmente no deseaba que murieras...

Una punzada de culpa atravesó mi pecho.

Dolorosa.

Profunda.

Con el corazón encogido, entré finalmente en la cabaña.

Y cerré la puerta detrás de mí.

......................

Después de revisar toda la cabaña y no encontrar absolutamente a nadie, terminamos refugiándonos nuevamente en la sala.

La puerta principal había quedado completamente bloqueada.

Todo lo que pudimos mover había sido colocado contra la entrada.

No era una defensa perfecta.

Pero al menos nos hacía sentir que existía una barrera entre nosotros y aquello que estaba ahí afuera.

La tormenta continuaba golpeando las ventanas.

El viento silbaba entre las paredes de madera.

Y el silencio que se había instalado dentro de la cabaña era casi tan aterrador como los asesinatos.

Aoi estaba sentada en uno de los sofás.

Con los brazos rodeando sus piernas.

La mirada perdida.

Los ojos rojos por tanto llorar.

De repente estornudó.

Luego otra vez.

Y una tercera.

—Achú...

Se frotó la nariz sin decir nada.

La observé durante unos segundos.

Su cabello seguía húmedo por la nieve.

La ropa también.

Y su cuerpo temblaba ligeramente.

Le va a dar un resfriado...

Bajé la mirada.

Haré chocolate caliente.

Quizá no serviría para solucionar nada.

No devolvería la vida a Akira.

Ni a Haru.

Pero al menos podría hacer algo.

Algo pequeño.

Algo normal.

Algo que nos recordara que seguíamos vivos.

Me puse de pie lentamente.

El movimiento llamó la atención de Yoru.

Él estaba sentado en el sofá de enfrente, inclinado hacia adelante, con los codos apoyados sobre las rodillas.

Parecía agotado.

Más cansado de lo que jamás lo había visto.

Aun así levantó la vista cuando me vio moverme.

No dije nada.

Simplemente caminé hacia la cocina.

La misma cocina donde momentos antes había comenzado el incendio.

Empujé la puerta.

Y me quedé inmóvil.

El interior era un desastre.

El humo había ennegrecido las paredes.

Los muebles estaban chamuscados.

Había utensilios derretidos.

Restos de madera quemada.

Y un olor desagradable que todavía flotaba en el aire.

Las encimeras estaban inutilizables.

La mitad de los armarios habían quedado destruidos.

Aquello ya no parecía una cocina.

Parecía el escenario de una explosión.

Tragué saliva.

No había forma de preparar nada ahí.

Suspiré y regresé a la sala.

Yoru levantó la vista apenas me vio aparecer.

—¿Qué pasó?

Me detuve frente a él.

—Yoru... la cocina está inservible...

Sus ojos se desviaron hacia el suelo durante un instante.

Como si estuviera pensando.

Luego volvió a mirarme.

—En el otro extremo de la cabaña hay otra cocina.

Parpadeé sorprendido.

—¿Otra?

—Sí.

—No lo sabía.

—La usan cuando vienen muchos invitados.

Asentí.

—Gracias.

Me giré para dirigirme hacia el pasillo.

Pero apenas había dado dos pasos cuando escuché su voz detrás de mí.

—¿Irás?

Me detuve.

Volteé.

Yoru me observaba fijamente.

Su expresión permanecía tranquila.

Pero había algo más en ella.

Preocupación.

Una preocupación que intentaba ocultar.

—Sí —respondí—. Si no tomamos algo caliente nos vamos a enfermar.

Intenté sonreír.

Aunque ni yo mismo estaba seguro de lograrlo.

—No tardaré.

Yoru permaneció callado unos segundos.

Después asintió lentamente.

—Solo ten cuidado.

Su voz sonó más seria de lo habitual.

—Cualquier cosa, llámanos.

Asentí.

—Lo haré.

Por un momento nuestras miradas se encontraron.

Y sentí algo extraño.

Como si ninguno quisiera quedarse solo.

Como si ambos supiéramos que separarnos, aunque fuera por unos minutos, era una mala idea.

Pero alguien tenía que hacerlo.

Aparté la vista.

Y comencé a caminar.

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~|•ZUILIN T.R•|~
siguiente capítulo Porfavor 🙏 🙌
~|•ZUILIN T.R•|~
que paso??? quiero la continuación!!!
breli verlum
entons... si es yoru???
breli verlum
muy entretenida 10 de 10
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu comentario y calificación me hacen muy feliz.🫂❤️
total 1 replies
breli verlum
me gusto un montón, siempre me han gustado historias así, omegaverse con terror, pero se me es difícil encontrar más que con apocalipsis y algunas relamente no son de terror. gracias
Ruczca🐈‍⬛🌸: De nada, me encanta leer tus comentarios nunca dejes de comentar. Me hace muy feliz que te guste. 🫶🏻❤️
total 1 replies
breli verlum
ahora si le creen verdad 🤣
breli verlum
wey si me asuste 🤣
breli verlum
chale, también lo van a concluir en la cocina
breli verlum
la van a encontrar muerta
breli verlum
que no te pase nada 😭
breli verlum
va a morir y mi pequeño tendrá que ir a terapia para que le ayuden a creer que nada fue su culpa
breli verlum
uy, yo le hubiera dicho, la que fumo fuiste tu, si no lo.hubieras hecho, tu novio que te pone el cuerno seguiría vivo
breli verlum
loca, pero si no lo apoyaste cuando dijo: fueron unos dedos, dos, si la que funciona.fuiste tu, tres, tas viendo y no ves
breli verlum
wey lo forzo😭, relamente no fue algo consensuado. creo.
breli verlum
siento que va encontrar algo no debido 🤣😭
breli verlum
chinga, si que fumo fuiste tu
breli verlum
no, el si
breli verlum
al aventó, sorprendida
breli verlum
dijo el señor, no salgan de noche, chale
breli verlum
entonces atras de Haru ya venia ese ser, osea que ya estaba en la casa? entendí en la.entrada d ela casa paso, puede que haya estado cerca de la entrada
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