PARALELOS
Una beca le abrió las puertas de la preparatoria más prestigiosa del país. Pero también despertó un antiguo misterio.
Cada noche sueña con un estudiante que murió hace más de cien años. Ahora ese mismo joven camina por los pasillos de su escuela... aunque nadie más parece verlo.
¿Son solo sueños, o el pasado y el presente están avanzando en paralelo?
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Capítulo 24 La última página del diario
"Hay personas cuya llegada cambia nuestra vida para siempre. Y, aunque el tiempo nos las arrebate, jamás consigue borrar el camino que dejaron en nuestro corazón."
La lluvia había regresado.
Pequeñas gotas golpeaban con suavidad los antiguos ventanales de la biblioteca mientras Akari atravesaba el largo pasillo de madera.
Aquel sonido ya comenzaba a resultarle familiar.
Casi reconfortante.
Cada visita a ese lugar parecía alejarla un poco del presente y acercarla a un tiempo que jamás había vivido.
La señora Hoshino levantó la vista al verla entrar.
No sonrió de inmediato.
Durante unos segundos simplemente la observó.
Como si pudiera leer la inquietud escondida en sus ojos.
—Hoy terminarás el primer diario.
Akari sintió un leve vacío en el pecho.
—No estoy segura de querer hacerlo.
La anciana inclinó ligeramente la cabeza.
—Es normal.
Las despedidas siempre nos hacen creer que algo termina.
Pero, algunas veces...
Son la única forma de comenzar un nuevo camino.
Akari acarició con cuidado la cubierta envejecida del cuaderno.
Cada marca sobre el cuero.
Cada página amarillenta.
Cada palabra escrita por Ren.
Todo había dejado una huella en ella.
Sin decir nada más, caminó hasta la pequeña sala privada.
Se sentó junto a la ventana.
Respiró profundamente.
Y abrió el diario.
La siguiente entrada estaba fechada.
22 de septiembre de 1924
"No sé cuánto tiempo más podremos seguir caminando juntos sin despertar nuevas sospechas."
"Los rumores ya no son simples rumores."
"Ahora parecen haberse convertido en certezas para personas que nunca se tomaron el tiempo de conocernos."
Akari sintió un nudo en la garganta.
Continuó leyendo.
"Muchos compañeros han dejado de hablarme."
"Algunos profesores observan cada uno de nuestros movimientos."
"Incluso la biblioteca parece haberse vuelto un lugar demasiado silencioso."
"Pero, curiosamente..."
"Nunca me había sentido menos solo."
La joven sonrió con tristeza.
Aquellas palabras resumían perfectamente todo lo que Ren había aprendido desde su llegada a la Academia.
Pasó lentamente la página.
"Si hubiera sabido que conocer a Aiko traería tantas dificultades..."
Ren dejó un pequeño espacio antes de completar la frase.
"Volvería a buscar aquel libro exactamente el mismo día."
Akari sintió cómo sus ojos comenzaban a humedecerse.
No había duda.
Ren jamás había considerado un error haber conocido a Aiko.
Ni siquiera ahora.
La siguiente entrada describía una tarde tranquila en el jardín.
"Nos encontramos junto al viejo cerezo."
"Ya casi no quedaban flores."
"El otoño comenzaba a cubrir el suelo con hojas doradas."
"Aiko parecía observar el árbol con cierta nostalgia."
Ren relataba que permanecieron varios minutos contemplando el paisaje.
Hasta que ella rompió el silencio.
—Ren...
¿Alguna vez te arrepentiste de acercarte a mí?
Akari dejó escapar un suspiro.
Conocía la respuesta incluso antes de leerla.
"Ni siquiera necesité pensarlo."
Ren escribió:
—Jamás.
"Ella me miró durante unos segundos."
"Después sonrió."
"No era una sonrisa de alegría."
"Era la sonrisa tranquila de alguien que acaba de encontrar la respuesta que más necesitaba escuchar."
Las siguientes líneas transmitían una serenidad profundamente emotiva.
"Permanecimos sentados bajo el cerezo sin decir demasiado."
"Algunas conversaciones importantes no necesitan muchas palabras."
"Basta con compartir el mismo silencio."
Akari permaneció inmóvil.
Sentía que el diario estaba despidiéndose poco a poco de aquella paz que había acompañado a Ren y Aiko durante tantos capítulos.
Continuó leyendo.
La siguiente fecha aparecía escrita con trazos ligeramente más firmes.
27 de septiembre de 1924
"Últimamente tengo una sensación difícil de explicar."
"Algo está cambiando dentro de la Academia."
"No sé exactamente qué es."
"Pero puedo sentirlo."
"Hay profesores que interrumpen sus conversaciones cuando aparezco."
"Puertas que permanecen cerradas."
"Reuniones que terminan demasiado rápido."
"Y miradas que ya no intentan ocultarse."
Ren escribió una última reflexión debajo de aquellas observaciones.
"No tengo miedo por mí."
"Lo único que temo..."
"Es que todo esto termine alcanzando también a Aiko."
Akari apoyó lentamente una mano sobre la página.
Conocía demasiado bien esa forma de pensar.
Incluso cuando el peligro comenzaba a rodearlo, Ren seguía preocupándose primero por los demás.
Levantó la vista hacia la lluvia que caía detrás de la ventana.
El sonido del agua parecía mezclarse con el latido de su propio corazón.
Por primera vez desde que había comenzado a leer el diario...
Sintió que el tiempo corría demasiado deprisa.
Porque comprendía que aquellas páginas ya no conducían únicamente hacia una historia de amor imposible.
La estaban acercando, paso a paso...
Al instante exacto en que todo cambiaría para siempre.
La lluvia continuaba golpeando suavemente los ventanales de la biblioteca.
Akari permaneció unos segundos contemplando la última frase escrita por Ren.
"Lo único que temo... es que todo esto termine alcanzando también a Aiko."
Sintió un profundo vacío.
Con manos temblorosas pasó la página.
La caligrafía seguía siendo la misma.
Pero algo había cambiado.
Las palabras parecían escritas con mayor lentitud.
Como si Ren hubiera sido consciente de que aquellas serían las últimas páginas de aquel cuaderno.
La siguiente entrada estaba fechada.
2 de octubre de 1924
"Últimamente escribo menos."
"No porque tenga menos cosas que decir."
"Sino porque cada día resulta más difícil encontrar un momento de tranquilidad."
Akari continuó leyendo.
"Aun así..."
"No quiero abandonar este diario."
"Aquí permanecen los recuerdos más importantes de mi vida."
"Y también la única prueba de que todo lo que vivimos fue real."
La joven sintió un escalofrío.
Cada frase parecía una despedida.
Ren continuaba.
"Hoy volví a encontrarme con Aiko."
"Caminamos unos minutos por el jardín."
"Hablamos de libros."
"Del otoño."
"Del futuro."
"Intentamos fingir que todo seguía igual."
"Pero ambos sabíamos que la Academia ya no era la misma."
Akari imaginó aquel paseo.
Las hojas secas cubriendo los senderos.
El viejo cerezo perdiendo poco a poco sus últimas flores.
Y dos jóvenes intentando conservar un instante de paz mientras el mundo a su alrededor comenzaba a cerrarse sobre ellos.
La siguiente página contenía pocas líneas.
"Antes de despedirnos..."
"Aiko me preguntó si seguía creyendo que las personas podían cambiar su destino."
"Le respondí que sí."
"Porque dejar de creerlo sería aceptar que todo esfuerzo carece de sentido."
"Ella sonrió."
"Y durante un instante volví a pensar que todavía existía esperanza."
Akari respiró hondo.
Después pasó la última hoja escrita.
Solo quedaba una entrada.
No tenía fecha.
Como si Ren hubiera querido dejar aquellas palabras fuera del tiempo.
"Si alguien encuentra estas páginas dentro de muchos años..."
"Espero que no recuerde únicamente mi nombre."
"Espero que también recuerde a la única persona que me enseñó que todos los seres humanos pueden mirarse con el mismo corazón."
"Si alguna vez dudas de quién fue realmente Aiko..."
"Mira el viejo cerezo."
"Él conserva mejor los recuerdos que cualquier libro."
Akari sintió que las lágrimas comenzaban a deslizarse por sus mejillas.
Con extrema delicadeza levantó la última página.
Pensó que no habría nada más.
Pero algo llamó su atención.
En la parte interior de la contratapa había un pequeño dibujo realizado a lápiz.
Era sencillo.
Casi infantil.
Representaba un cerezo de grandes ramas.
Debajo de él había un banco de madera.
El mismo banco que aparecía una y otra vez en sus recuerdos.
Y, junto a una de las raíces, una diminuta marca con forma de estrella.
Akari pasó lentamente la yema de los dedos sobre aquel dibujo.
En ese mismo instante...
El mundo desapareció.
No vio a Ren.
No vio a Aiko.
Solo apareció el banco vacío bajo el viejo cerezo.
El viento hacía caer lentamente los últimos pétalos.
Todo estaba en silencio.
Entonces escuchó una voz masculina.
Era cálida.
Serena.
Muy cercana.
Pero no había nadie.
—Sabía que algún día vendrías.
Akari sintió que el corazón se detenía por un instante.
Giró la cabeza buscando a quien hablaba.
No encontró a nadie.
Solo el árbol.
El banco.
Y el sonido del viento.
La escena comenzó a desvanecerse lentamente.
Cuando abrió los ojos...
Volvía a encontrarse en la biblioteca.
Respiraba con dificultad.
El diario permanecía abierto sobre la mesa.
La lluvia seguía cayendo.
Como si nada hubiera ocurrido.
Escuchó unos pasos detrás de ella.
Levantó la vista.
La señora Hoshino permanecía de pie junto a la puerta.
No parecía sorprendida.
Más bien...
Parecía haber esperado exactamente ese momento.
La anciana dirigió una breve mirada al dibujo del cerezo.
Después preguntó con absoluta tranquilidad:
—¿Ya descubriste dónde está el segundo diario?
Akari sintió que un escalofrío recorría todo su cuerpo.
—¿Segundo... diario?
La señora Hoshino sonrió con la misma serenidad de siempre.
Pero esta vez no respondió.
Solo caminó lentamente hacia la ventana.
Observó el enorme cerezo que crecía en el patio de la Academia.
Y permaneció en silencio.
Akari volvió la mirada hacia el cuaderno.
Comprendió entonces que el primer diario no había sido el final de la historia.
Había sido una invitación.
Una puerta.
Un primer paso.
Porque ya no estaba intentando descubrir únicamente lo que ocurrió hacía más de cien años.
Ahora comprendía que el pasado...
Parecía haber estado esperándola desde el principio.
"Algunas historias terminan con la última página..."
"Pero otras comienzan exactamente allí."
🌸 Hoy cerramos un capítulo muy especial de esta historia. El primer diario de Ren ha llegado a su última página, pero sus palabras nos dejaron mucho más que recuerdos: nos dejaron preguntas, promesas... y el misterio de un segundo diario que podría cambiarlo todo.
Si este final de arco te emocionó, regálame un ❤️, sígueme para acompañar a Akari en la siguiente etapa de esta aventura y cuéntame en los comentarios: ¿dónde crees que está escondido el segundo diario? ¿Quién pronunció la frase "Sabía que algún día vendrías"... y qué secreto espera descubrir Akari bajo el viejo cerezo? 🌸
Nos vemos en el próximo capítulo... porque algunas historias no terminan al cerrar un libro... empiezan cuando nos atrevemos a abrir el siguiente.