Entre secretos prohibidos y un vínculo imposible, ¿será el amor su única salida… o la razón de su caída eterna?
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El Observador
El pasillo del archivo se hundió en un silencio extraño.
No era el silencio de una sala vacía, sino uno más pesado, como si el aire mismo estuviera esperando una decisión.
La figura al fondo no se movía.
Solo observaba.
Caleb mantuvo la mirada fija en esa presencia.
Ian no bajaba el arma, pero su atención también se había desviado hacia el mismo punto.
Noah, aún agachado entre dos estanterías, susurró:
—Esa persona… no es de Helix.
El líder de los intrusos retrocedió un paso.
—El Observador no interviene normalmente… —murmuró, con una tensión evidente en la voz.
Caleb ladeó apenas la cabeza.
—Entonces hoy es una excepción.
La figura dio un paso adelante.
La luz del pasillo lo alcanzó parcialmente.
No era un hombre mayor.
Tampoco un joven estudiante.
Vestía un abrigo largo gris oscuro, sin insignias visibles. Su rostro estaba parcialmente oculto por una máscara delgada, casi ceremonial, que solo dejaba ver sus ojos.
No mostraban agresividad.
Tampoco miedo.
Solo análisis.
—Interesante… —dijo el Observador con voz neutra.
Su tono no pertenecía ni a la policía, ni a la mafia, ni a la ciencia. Era algo distinto. Más frío. Más calculado.
Ian dio un paso adelante.
—Identifíquese.
El Observador lo ignoró por completo.
Sus ojos estaban fijos en Caleb.
—Así que eres tú.
Caleb no respondió de inmediato.
—Depende de lo que estés buscando.
Una pausa.
El Observador inclinó ligeramente la cabeza.
—Busco confirmación.
Noah se tensó.
—¿Confirmación de qué?
El Observador no apartó la vista de Caleb.
—De si el Proyecto Dominus logró o no su objetivo.
El aire pareció volverse más denso.
Ian frunció el ceño.
—¿Proyecto Dominus…?
Caleb lo escuchó en silencio.
Pero esta vez su expresión cambió apenas.
No sorpresa.
Sino reconocimiento.
—Así que no todos los registros fueron borrados —murmuró.
El Observador dio otro paso.
Los intrusos no se movieron. Incluso el líder parecía esperar instrucciones.
—Sujeto C-01 —dijo el Observador—. No eres una anomalía.
Pausa.
—Eres una consecuencia.
Noah apretó los puños.
—¿Qué significa eso?
El Observador por fin desvió la mirada hacia él.
—Significa que el experimento no fue un error.
Silencio.
—Fue exitoso.
Ian apretó el arma.
—Explíquese ahora.
El Observador lo ignoró otra vez.
Volvió a Caleb.
—Dime… ¿qué recuerdas?
Caleb sostuvo su mirada.
—Menos de lo que te gustaría.
El Observador pareció satisfecho con esa respuesta.
—Perfecto.
Un leve gesto con la mano.
Y los intrusos comenzaron a retirarse.
No atacaron.
No protestaron.
Simplemente obedecieron.
Ian dio un paso hacia adelante.
—¡Nadie se va hasta que responda!
Pero el Observador ya estaba girándose.
—Esto no es una investigación policial.
Su voz se desvaneció ligeramente mientras caminaba hacia la oscuridad del pasillo.
—Es una fase de evaluación.
Caleb lo siguió con la mirada.
—Entonces dime algo antes de irte.
El Observador se detuvo.
No giró completamente.
Solo lo suficiente para escucharlo.
Caleb habló con calma.
—Si soy una consecuencia… ¿de quién?
Silencio.
La respuesta tardó unos segundos en llegar.
—De todos los que intentaron controlar lo incontrolable.
Y entonces desapareció en la oscuridad del pasillo.
Los intrusos lo siguieron como si nunca hubieran estado allí.
El archivo volvió a quedar en silencio.
Solo quedaron ellos tres.
Ian bajó lentamente el arma.
Noah seguía sin levantarse del todo.
Y Caleb…
Caleb miraba el pasillo vacío.
Pensativo.
Ian fue el primero en hablar.
—Caleb… esto ya no es solo un caso criminal.
Noah lo interrumpió con voz baja.
—Es algo mucho más antiguo.
Caleb cerró los ojos un segundo.
Cuando los abrió, su calma habitual había vuelto.
Pero ahora era diferente.
Más consciente.
—Ya lo sé.
Ian lo miró.
—¿Qué vas a hacer?
Caleb se giró hacia ellos.
Y por primera vez, su expresión no fue completamente neutra.
Había determinación.
—Seguir el rastro.
Pausa.
—Hasta el origen.
Noah tragó saliva.
—Eso podría ser peligroso.
Caleb recogió su mochila.
—Ya lo es.
Se giró hacia la salida del archivo.
Ian lo siguió con la mirada.
—¿Y nosotros?
Caleb se detuvo un segundo.
—Ustedes ya están dentro.
Y continuó caminando.
El archivo quedó atrás.
Pero el eco de la palabra “Dominus” parecía haberse quedado en cada estante.
Muy lejos de allí, en un lugar no registrado en ningún mapa oficial, una sala completamente blanca se iluminó.
Una voz habló desde las sombras.
—El sujeto ha reaccionado.
El Observador estaba de pie frente a una pantalla.
—Sí.
Pausa.
—Y ya ha comenzado a buscar.
La voz en la oscuridad respondió:
—Entonces la siguiente fase puede empezar.
La pantalla mostró el rostro de Caleb.
Y debajo de su imagen apareció un nuevo sello:
FASE DOS: DESPERTAR
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Caleb caminaba solo por el campus, bajo las luces nocturnas.
El viento era suave.
Pero su mente no lo estaba.
Y mientras cruzaba el jardín central, susurró:
—Pregunta número cuatro…
Su mirada se elevó hacia el cielo oscuro.
—¿Qué sucede cuando descubres que no estás huyendo del pasado… sino caminando directamente hacia él?
Continuará…