Han pasado dos años y Andrea, tras sanar sus heridas, decide darse una segunda oportunidad para amar junto a Marlon, quien siempre ha estado a su lado incondicionalmente. Pero su felicidad enfrenta duras pruebas: la aparición de la exnovia de él, dispuesta a recuperarlo, y el rechazo de la familia de Marlon, que no acepta a Andrea por su pasado con Sebastián y considera que Emilia es la mujer ideal para él.
En medio de este conflicto social y familiar que pone en riesgo su relación, Andrea recibe una noticia que lo cambia todo: está embarazada. Ahora, ambos deberán luchar contra el juicio ajeno y sus propias inseguridades para defender su amor y proteger la nueva vida que crece entre ellos.
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Capitulo 24
Con el paso de las semanas y la cercanía del parto, los padres y la hermana de Marlon empezaron a ver a Andrea con más atención, sin prejuicios a primera vista, sino observando realmente lo que hacía y cómo actuaba. Ya no era solo la mujer del pasado que todos juzgaban; ahora era la futura madre de su nieto, y cada día revelaba facetas que no encajaban con la imagen negativa que habían construido durante tanto tiempo.
Una tarde, Andrea fue a la casa de la familia para llevarles unos dulces que ella misma había preparado, y se quedó ayudando a organizar la habitación que habían pensado para recibir al bebé. Se movía con cuidado, hablaba con dulzura y respondía con paciencia a cada pregunta, sin mostrar orgullo ni rencor.
Mientras ella colocaba la ropa en los cajones, la madre de Marlon la observaba desde la puerta, con una expresión pensativa. Al acercarse, le habló con más calma que de costumbre.
—Te veo muy dedicada —comentó, con voz neutra pero sin frialdad—. Cuidas cada detalle como si fuera lo más importante del mundo.
Andrea se giró con una sonrisa tranquila.
—Es lo más importante para mí, señora. Este niño merece que todo esté listo con cariño, y yo quiero hacer las cosas bien, con todo mi amor.
Un poco más tarde, su padre llegó de regreso y la encontró ayudando a ordenar unos documentos, sin pedir nada a cambio y con una actitud respetuosa. Se quedó mirándola en silencio un momento antes de hablar.
—Andrea, quiero preguntarte algo sin rodeos —dijo él con seriedad—. Después de todo lo que hemos dicho, de las miradas y de las dudas, ¿por qué sigues viniendo aquí? ¿Por qué no te alejas y buscas tu propio camino sin tener que aguantarnos?
Ella dejó lo que hacía y lo miró a los ojos con sinceridad, sin titubear.
—Porque quiero que mi hijo crezca con toda su familia, si es posible —respondió con voz suave pero firme—. Yo no guardo rencor por lo que piensan, entiendo que necesitan tiempo para ver más allá de lo que se contó. Solo quiero demostrarles con hechos, no con palabras, que no soy la persona que imaginaron. Solo busco amar a su hijo y criar a mi bebé en un ambiente de paz.
Más tarde, cuando Andrea se fue, la familia se reunió en la sala para comentar lo que habían visto. Su hermana, que siempre había sido la más crítica, fue la primera en hablar con tono de duda.
—Tengo que reconocerlo… hoy la observé bien. Es atenta, ordenada, habla con respeto y no busca pelea ni llamar la atención. Es muy distinta a la imagen que nos hicimos en la cabeza, ¿verdad?
Su madre asintió despacio, con una expresión confundida.
—Sí, yo también lo he notado. Pensábamos que sería inestable, que traería problemas, que actuaría con malas intenciones… pero lo que vemos es una mujer dedicada, tranquila y llena de ternura. No encaja con lo que todos nos contaron hace dos años.
—Eso es lo que me hace dudar —agregó su padre, frotándose la frente con preocupación—. ¿Y si durante todo este tiempo nos hemos dejado llevar por rumores y etiquetas, sin detenernos a conocerla realmente? Marlon siempre nos dijo que fue víctima, no culpable… y ahora, al verla así, sus palabras empiezan a tener más sentido.
—Aun así, nos cuesta borrar de golpe lo que creímos cierto durante tanto tiempo —dijo su madre con sinceridad—. Pero ya no podemos negar lo que vemos con nuestros propios ojos. Ella no es una amenaza, es una mujer que ama a nuestro hijo y que espera con ilusión a su bebé.
Marlon, que había escuchado desde la entrada, se acercó y habló con calma, sin triunfalismo.
—Esa es la realidad que quise que vieran desde el principio —dijo él—. El pasado ya no existe tal como lo recordamos, y lo que tenemos hoy es lo único que cuenta. Si empiezan a juzgarla por lo que es ahora, en lugar de por lo que otros dijeron, verán que se han equivocado al juzgarla sin conocerla.
El silencio se apoderó de la sala, pero esta vez no era un silencio de rechazo, sino de reflexión. Las dudas comenzaban a cambiar de lado: ya no se preguntaban si Andrea era buena para su hijo, sino si habían sido justos con ella todo este tiempo.
Pueblo chico, infierno grande! 🤭
La historia es interesante y con un comienzo de intriga, espero que sean actualizaciones constantes para que no se pierda el interés.
Me ha atrapado y espero pronto más capítulos. Gracias.
Qué siga fluyendo la creatividad.