se trata sobre una joven que es aceptada en una prestigiosa academia Pero lo que le parece extraño es que ella no envío ninguna solicitud y el nombre de la academia era muy raro y lo que era más extraño todavía era la reacción de su madre al escuchar el nombre de aquella academia si quieres saber de qué se trataba esa solicitud te invito a leer esta nueva y hermosa historia
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capítulo 24
Antes de cruzar el patio principal, la madre de Beatrix, Lyra y Vespera se habían desviado hacia los jardines traseros de la institución, ya que Lyra insistía en ver la flora de la superficie y la madre de Beatrix se ofreció a guiarla, dejando a la princesa a solas con sus cuatro guardianes.
Al ver a Beatrix completamente sola con ese imponente grupo de hombres, el exnovio se acercó a ella, soltando la mano de la otra chica y mostrando una sonrisa ensayada que desbordaba falsedad.
—Cariño, ¿dónde has estado? Te he estado buscando durante mucho tiempo —dijo él, extendiendo una mano hacia su rostro como si nada hubiera pasado.
Beatrix ni siquiera parpadeó. Con una rapidez y una fuerza que dejaron fríos a los presentes, levantó la mano y le dio una cachetada por su hipocresía. El impacto resonó con eco en el patio de ladrillos, dejando la mejilla del chico completamente roja.
—¡Leo! —dijo su nombre en voz alta, con una furia gélida que hizo que los cuatro herederos ensancharan sus sonrisas con pura satisfacción.
Antes de que él pudiera reaccionar o sobarse el golpe, Beatrix dio un paso lateral, clavó la mirada en la chica que solía ser su confidente y, sin titubear, le de otra bofetada pero a quien consideraba su amiga. La joven cayó al suelo por el impacto, sosteniéndose el rostro entre lágrimas de vergüenza.
—¡Y eso es por traidora, Mía! —sentenció Beatrix, respirando hondo mientras el orgullo Blackwood vibraba en cada una de sus fibras.
Se desató una ola de críticas y discusiones. Leo comenzó a balbucear excusas patéticas, intentando defenderse y reclamar el golpe, mientras Mía lloraba en el suelo, alegando que "las cosas no eran lo que parecían". Los cuatro demonios observaban el espectáculo con un desprecio absoluto; para ellos, la debilidad y la mentira de estos dos mortales era simplemente repugnante.
Desesperado por desviar la atención y visiblemente intimidado por el aura de peligro que rodeaba a los acompañantes de la princesa, el exnovio de ella le preguntó:
—¿Y quiénes son esos cuatro hombres que vienen con ella? ¿Acaso tú también me estabas viendo la cara?
Beatrix soltó una risa amarga, dando un paso al frente para quedar a escasos centímetros de él, obligándolo a retroceder por la pura imponencia de su mirada.
—A gran diferencia de ti, Leo, yo te fui fiel desde que me fui. Incluso estaba dispuesta a rechazar a mi padre de los cuatro candidatos a mis esposos que me había puesto a elegir. ¡Pero qué gran sorpresa me llevo, ¿no?! —escupió Beatrix, dejando que sus palabras cayeran como dagas sobre el chico, quien se quedó completamente mudo al comprender la magnitud de lo que había perdido.
Beatrix se giró levemente hacia los cuatro herederos, manteniendo una postura digna de la realeza del Inframundo. Jax, Elías, Dorian y Alistair la miraban fijos, con un respeto renovado al ver la ferocidad con la que defendía su propio honor.
—Chicos, déjenme sola un momento con ese par de hipócritas —les dijo, con una voz firme que no aceptaba réplicas.
Jax asintió con una sonrisa oscura, Elías hizo una leve reverencia, Dorian le guiñó un ojo en señal de apoyo y Alistair dio un paso atrás, manteniendo su mirada de hielo fija en Leo como una advertencia implícita de lo que pasaría si intentaba tocarla. Los cuatro se retiraron unos metros, dándole su espacio, pero listos para intervenir si su reina lo ordenaba.