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El Error Del Mafioso

El Error Del Mafioso

Status: En proceso
Genre:Grandes Curvas / Mafia / Posesivo
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Alicegxoxo

—¿Si pudieras volver atrás... te enamorarías otra vez de mí? —le pregunté.

Dante no respondió enseguida.

Solo me miró con esa calma que siempre lograba desarmarme.

—La verdadera pregunta, Valeria... es si tú volverías a alejarte de mí.

No contesté.

Porque los dos conocíamos la respuesta.

Mi nombre es Valeria.

Durante mucho tiempo creí que las historias de amor estaban hechas para mujeres distintas a mí. Mujeres bonitas. Seguras de sí mismas. Mujeres que no tenían que vender su cuerpo para pagar el alquiler de un pequeño apartamento en Nueva York.

Entonces apareció Dante De Luca.
Un hombre del que todos hablaban, pero al que muy pocos conocían de verdad.
Yo pensaba que él sería el mayor problema de mi vida.

Qué equivocada estaba.

Porque enamorarme de Dante fue fácil.
Lo difícil fue sobrevivir a todo lo que llegó después.

NovelToon tiene autorización de Alicegxoxo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7 : La mujer equivocada

Jamás había entrado en una habitación tan elegante.

Las luces eran cálidas, los muebles parecían sacados de una revista de decoración y el enorme ventanal dejaba ver una ciudad que brillaba como si todas las estrellas hubieran decidido esconderse entre los edificios.

Por un instante olvidé dónde estaba.

Hasta que lo vi.

Permanecía de espaldas a la puerta. Era alto y vestía un traje negro impecable que parecía confeccionado exclusivamente para él. Una mano descansaba dentro del bolsillo del pantalón mientras la otra sostenía un documento que leía con absoluta concentración.

Ni siquiera había levantado la vista.

O quizá sí.

Tal vez simplemente no le importaba que yo estuviera allí.

Cerré la puerta con cuidado y respiré hondo para calmar el nudo que se había instalado en mi estómago.

—Buenas noches.

Su respuesta llegó unos segundos después.

—Buenas noches.

No se giró enseguida.

Terminó de firmar el documento, dejó la pluma sobre la mesa y solo entonces se volvió hacia mí.

Nuestros ojos se encontraron. me preparé para lo de siempre la mueca de decepción, la mirada que recorría mi cuerpo preguntándose por qué me habían enviado a mí.

El gesto incómodo.

El arrepentimiento.

Pero nada de eso ocurrió.

Me observó durante unos segundos con una tranquilidad desconcertante.

No había sorpresa.

Ni desprecio.

Solo una curiosidad serena que me hizo sentir todavía más nerviosa.

—¿Cómo te llamas?

La pregunta me tomó completamente desprevenida.

—Valeria.

Asintió con educación.

—Mucho gusto, Valeria.

Hizo una breve pausa.

—Soy Dante.

Parpadeé, confundida.

Ningún cliente se presentaba.

Mucho menos pronunciaba mi nombre como si realmente le importara recordarlo.

No supe qué decir.

Él señaló una de las sillas frente a la mesa.

—Por favor, siéntate.

Miré la silla.

Luego a él.

Y otra vez la silla.

—¿Perdón?

Una ligera sonrisa apenas rozó sus labios.

—Siéntate. No voy a morderte.

Había un humor tan sutil en su voz que tardé unos segundos en comprender que hablaba en serio.

Obedecí.

Me senté apenas en el borde de la silla, con la espalda completamente recta y las manos entrelazadas sobre el regazo. Sentía que cualquier movimiento podía romper aquel extraño equilibrio.

Dante tomó asiento frente a mí.

Fue entonces cuando descubrí los platos cubiertos sobre la mesa.

No los había visto al entrar.

El aroma llegó hasta mí casi de inmediato.

Carne.

Pan recién horneado.

Verduras salteadas.

Mi estómago protestó con un gruñido tan evidente que deseé que la tierra se abriera bajo mis pies.

Bajé la cabeza, avergonzada.

Él fingió no haberlo escuchado.

O quizá tuvo la delicadeza de hacer como si no.

Después formuló una pregunta tan sencilla que desordenó algo dentro de mí.

—¿Ya cenaste?

Respondí por reflejo.

—Sí.

Él sostuvo mi mirada durante unos segundos.

No había dureza en sus ojos.

Solo una calma que hacía imposible seguir mintiendo.

—No me gusta que me mientan.

Sentí que el calor me subía al rostro.

No recordaba la última vez que alguien descubría una mentira tan pequeña.

Tragué saliva.

—No...

Bajé la vista.

—No he cenado.

Esperé un comentario.

Una burla.

Alguna observación incómoda.

En cambio, Dante retiró la tapa de uno de los platos, sirvió la comida con absoluta naturalidad y deslizó el plato hasta dejarlo frente a mí.

—Come.

Permanecí inmóvil.

Él levantó la vista.

—La reunión comenzará dentro de un rato. No me gusta comer solo.

Hazme compañía.

Lo miré sin comprender.

¿Me estaba invitando a cenar?

¿A mí?

Durante seis años me había sentado frente a hombres que solo me observaban como un producto.

Ninguno me había preguntado si tenía hambre.

Mucho menos me había invitado a compartir su mesa.

—No hace falta...

Negó suavemente con la cabeza.

—Sí hace falta.

Hizo una pequeña pausa antes de añadir:

—El cuerpo trabaja mejor cuando está alimentado.

Aquella frase, tan simple, me golpeó con una fuerza imposible de explicar.

Tomé el tenedor con manos temblorosas intenté comer despacio con educación.

Pero el hambre llevaba demasiadas horas esperando.

Dante no dijo absolutamente nada.

Ni una sola vez me hizo sentir avergonzada.

Mientras yo cenaba, él revisaba algunos documentos.

Lo más extraño era que aquel silencio no resultaba incómodo.

Era tranquilo y yo no recordaba la última vez que había compartido un silencio que transmitiera paz.

Después de unos minutos habló sin levantar la vista del papel.

—¿Te gusta leer?

La pregunta me sorprendió tanto que dejé el tenedor sobre el plato.

—Sí.

Mucho.

Él arqueó una ceja.

—No era la respuesta que esperaba.

Sonreí apenas.

—Compro libros usados en un mercado cerca de mi apartamento. Algunos llegan sin portada. Otros tienen páginas rotas... pero siguen contando la historia.

Por primera vez desde que había entrado, vi aparecer una verdadera sonrisa en su rostro.

No era amplia.

Ni escandalosa.

Era apenas un gesto.

Pero bastó para transformar por completo su expresión.

—Supongo que las mejores historias sobreviven incluso cuando les faltan algunas páginas.

Sentí un extraño calor en el pecho quizá porque, por un instante, tuve la impresión de que no hablaba de libros.

Sino de personas.

Unos golpes suaves en la puerta rompieron el momento.

Entró un hombre de traje oscuro que rondaba los cuarenta años. Su expresión cambió apenas me vio. Después miró la carpeta que llevaba entre las manos y volvió a observarme con evidente desconcierto.

—Señor...

comenzó a decir.

Dante levantó una mano sin apartar la vista de mí.

—Después, Lorenzo.

El hombre comprendió de inmediato asintió en silencio y abandonó la habitación.

Fruncí ligeramente el ceño.

Algo no estaba bien.

Lo sentía.

Pero no era mi lugar hacer preguntas.Poco después comenzaron a llegar los demás invitados.

Hombres importantes.

Hombres acostumbrados a que el mundo girara a su alrededor.

Dante se puso de pie, recogió unos documentos y luego tomó un sobre blanco que descansaba sobre la mesa.

Se acercó hasta mí y me lo entregó lo sostuve entre las manos sin comprender.Pensé que ese era el momento en que todo volvería a ser igual.

Que me pediría marcharme.

Que volvería a convertirme en una desconocida.

Pero solo dijo:

—Gracias por tu tiempo, Valeria.

No dijo "gracias por el servicio".

No dijo "puedes retirarte".

Me dio las gracias...

Por mi tiempo.

Salí de la suite con el sobre apretado contra el pecho.

Recorrí el pasillo sin mirar a nadie hasta encontrar el primer baño vacío.

Cerré la puerta, apoyé las manos sobre el lavamanos y levanté lentamente la vista hacia el espejo.Fue entonces cuando comprendí por qué me temblaban las manos.

No era por Dante.

Era porque, después de tantos años, había olvidado lo que se sentía cuando alguien te miraba y veía a una persona antes que a un cuerpo.

Y descubrí que, a veces, el gesto más pequeño tenía el poder de romper un corazón...

Solo para recordarle que todavía era capaz de sentir.

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elsy
fotos
Ita Lozano
Estuvo interesante gracias escritora
Alice: ¡Hola! Ita 😊, Gracias por leer mi novela. Espero que la estés disfrutando. Te invito a estar pendiente de las próximas actualizaciones, porque vienen capítulos que no te querrás perder. ¡Nos leemos pronto! 🩵
total 1 replies
Yadis Garay
como eres tonta deja las inseguridades se mas fuerte
Yadis Garay
no seas tonta si es tu amiga y te quiere tambien debe entender que te gusta dante y hacerse a un lado
Yenny Yessica Duarte: x fis actualiza q esta buenisima
total 2 replies
Yadis Garay
😭😭😭😭 como a sufrido valeria deberia ser mas fuerte y segura de si misma
Yadis Garay
pobre valeria merece ser feliz😭😭😭😭
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