*PRÓLOGO*
*Sonya Smith*
El “lo siento” de Noa sonó a disparo antes que el disparo.
Sonya no bajó el arma. No por él. Por Lucía, que estaba detrás, llorando como si no fuera ella quien había puesto el veneno en su café esa mañana. Amigas. Amantes. Traidores.
“Eran los mejores diez años de mi vida,” dijo Noa. Tenía el dedo en el gatillo. No le temblaba. A Sonya siempre le gustó eso de él.
“Fueron,” corrigió ella.
El estruendo reventó la habitación. Dolió menos de lo que pensó. El suelo estaba frío. El techo, blanco. Lucía se arrodilló y le sostuvo la mano mientras se iba. Qué detalle.
Sonya Smith, 30 años, la mujer que desarmó carteles y tumbó gobiernos, murió en el piso de su cocina por confiar en dos personas.
Lo último que pensó no fue en venganza. Fue en silencio.
Por fin, silencio.
Y luego, luz.
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*CAPÍTULO 24 - EPÍLOGO*
*Corona y Hogar*
_5 años después de la guerra del norte_
Valemot ya no aparecía en los informes como “problema”.
Aparecía como “motor”.
Las minas producían el doble de lo que producía todo el sur junto. Los puertos del norte tenían barcos saliendo cada semana hacia los otros reinos. Y las torres… las torres estaban en tres ciudades más. No porque la copiaran a escondidas. Elira la mandó a construir. “Si sirve, que sirva para todos. Pero que sepan de dónde salió.”
El imperio estaba en paz.
Por primera vez en 40 años no había una rebelión, ni una frontera ardiendo, ni un duque jugando a ser rey.
Y todo empezó porque una duquesa regreso de la muerte para vengarse y se termino convirtiendo en la emperatriz del imperio.
*Castillo Imperial. Torre del Norte. Atardecer.*
El viento de la capital pegaba fuerte arriba, pero Elira ni se inmutaba. Tenía el pelo suelto, vestido simple de negro y plata, sin corona. No la necesitaba. Todos sabían quién era.
A su lado, Cassian la rodeaba con un brazo. Tenía más canas en las sienes que hace cinco años, pero la misma mirada cuando la miraba a ella. Cero emperador. Cien por ciento hombre que no se cansa de mirarla.
Abajo, el patio resonaba con gritos y risas.
“Mamá, mira!”
Derek corría con una espada de madera más grande que él. 4 años, ojos grises como Cassian, terco como Elira. Se trepaba a todo, peleaba con todo, y ya le estaba enseñando a los guardias cómo se agarra una lanza.
“¡Voy a ser el mejor general del imperio! ¡Mejor que papá!”
Detrás de él, trotando como podía, Lyra. 2 años, pelo negro como Elira, vestido manchado de tinta. No le interesaban las espadas. Le interesaban los planos. Pasaba el día con Ryn en el taller, dibujando torres que no existían.
“¡Yo voy a construir más grande que tú! ¡Que vuele!” le gritaba a su hermano.
Cassian sonrió, orgulloso y resignado a la vez.
“Tenemos problemas.”
Elira se rió bajo, apoyando la cabeza en su hombro.
“Los mejores problemas.”
*Noche.*
La cena era un desastre organizado.
Mesa larga, pero solo ellos cuatro. No había protocolo en la torre. No con la familia.
Derek comía con las manos y contaba batallas inventadas donde él solo vencía a 20 hombres.
Lyra usaba la salsa para dibujar en la mesa. “Esta es la torre voladora, mamá. Va a llegar a las nubes.”
Cassian la dejaba manchar todo. Elira solo suspiraba y pasaba el trapo, pero sin molestarse.
Cuando los niños cayeron rendidos en el sofá, uno abrazado al otro, el ruido se apagó.
Cassian sirvió vino. Dos copas.
Se sentaron juntos en el balcón, viendo la capital iluminada abajo.
“¿Te acuerdas?” preguntó él bajo.
“¿De qué?” dijo Elira.
“Del día que te dije que si te besaba, nada volvería a ser igual.”
Ella sonrió de lado.
“Y tenías razón. Nada volvió a ser igual.”
Cassian chocó su copa con la de ella.
“Valió la pena.”
“Valió,” dijo Elira.
No necesitaban discursos.
La guerra terminó. El imperio estaba estable. Valemot era intocable.
Y ellos estaban juntos.
*Epílogo final*
Afuera, el imperio dormía en paz por primera vez en décadas.
Adentro, la Emperatriz del Norte y el Emperador bebían vino mientras sus hijos roncaban en el sofá, uno con una espada de madera en la mano, la otra con un plano de una torre voladora bajo el brazo.
Derek tenía 4 años. Lyra tenía 2.
Y el futuro del imperio se estaba riendo en esa habitación.
Elira apoyó la cabeza en el hombro de Cassian.
“¿Crees que ellos van a tener que pelear lo que nosotros peleamos?”
Cassian negó.
“No. Para eso construimos esto.”
Se quedaron en silencio, mirando la ciudad.
La guerra terminó.
Ahora tocaba vivir.
...*FINAL DEL EPILOGO*...
Quién se atraviese primero y por qué... Montclair o el trono.🤨😈😏😈🙎♀️