Natalia Serrano ha estado casada con Damián Santillán durante tres años. Un matrimonio construido por medio de un contrato con su familia y aunque durante ese tiempo, ella creyó que Damián podría llegar a amarla, estaba equivocada.
Con el regreso de Jimena, el primer amor de Damián, este solo muestra preferencias hacia ella sin importarle el dolor que causa en Natalia. Pero, justo cuando Natalia decide que ya no puede más y decide darle su libertad, Damián se niega a dejarla a ir, pero, aun así, no le da su lugar, sigue siendo frío, hiriente y le da el favoritismo a Jimena. ¿Qué es lo que realmente quiere Damián de ella?, ¿Por qué seguirla atando a un matrimonio que la hace sufrir?
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Capítulo 24
Capitulo 24
Volví a Aurora con la cabeza alta.
No porque me sintiera fuerte.
Porque si bajaba la mirada, todos iban a creer que tenían razón.
El piso de diseño se quedo en silencio. Algunos fingieron trabajar. Otros miraron demasiado. Jimena no estaba en mi escritorio, pero su perfume seguía flotando cerca, dulce y molesto.
Lidia me abrazo rápido, sin hacer show.
--Copa Luna. Tienes dos semanas para la propuesta.
--Entonces no tengo tiempo para chismes.
--Ojala ellos lo entendieran.
No lo entendieron.
A media mañana, una diseñadora llamada Renata se paro frente a mi mesa.
--Oye, Natalia, ¿es cierto que Damián te devolvió el puesto porque Jimena se lo pidió?
Levante la vista.
--¿Eso dijo Jimena?
--No exactamente.
--Entonces si.
Renata se incomodo.
--Solo pregunto.
--Y yo solo trabajo.
Pero Jimena apareció después, con una sonrisa cuidadosamente humilde.
--Natalia, me da gusto que hayas vuelto. Le dije a Dami que no podía dejarte fuera. Después de todo, aunque las cosas entre ustedes estén raras, fuiste su esposa por un tiempo.
La oficina entera escucho.
Fuiste.
Como si ya me hubiera enterrado.
--Sigo siendo su esposa.
La frase salió tranquila.
El murmullo estallo.
Jimena perdió color.
--No quise decir...
--Si quisiste.
Una chica del fondo susurro:
--¿Damián esta casado?
Otra contesto:
--Hace años salió algo en prensa, ¿no?
Jimena intento recuperar el control.
--Natalia, no confundas a todos. Ustedes tienen un acuerdo.
--Exacto. Un matrimonio. Oculto, incomodo, casi terminado. Pero matrimonio.
Me acerque.
--Así que si alguien aquí es la mujer que se mete entre un esposo y su esposa, no soy yo.
El silencio fue delicioso.
Jimena apretó la carpeta contra el pecho.
--No tienes derecho a humillarme.
--No. Solo estoy devolviendo información correcta.
Esa tarde, el rumor se partió en dos. Unos decían que yo era la esposa secreta. Otros, que estaba inventando para manchar a Jimena.
Damián me llamo.
--¿Qué hiciste en Aurora?
--Corrección de datos.
--Natalia.
--¿Te preocupa que sepan que estas casado conmigo o que crean que Jimena es la otra?
No respondió.
--Eso pensé.
Colgué.
Por primera vez, no espere que volviera a llamar.