Scarlett, Santiago y Ángel eran tres hermanos unidos por algo más fuerte que la sangre: el amor y la lealtad. Vivían una vida tranquila, lejos de problemas, en una casa humilde donde las risas de sus padres llenaban cada rincón. Scarlett era inteligente y valiente; Santiago, serio y protector; y Ángel, el menor, noble pero impulsivo. Nunca buscaron enemigos ni conflictos, pero una noche todo cambió. Unos hombres desconocidos entraron a su hogar y asesinaron brutalmente a sus padres frente a ellos. Desde ese instante, el dolor se convirtió en odio. Los tres hermanos hicieron una promesa sobre las tumbas de sus padres: encontrar a los culpables y cobrar venganza, aunque eso significara perderse a sí mismos en el camino.
NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 15: Nadie vuelve sin él
La lluvia seguía cayendo afuera cuando escuché los vehículos entrar a la mansión.
Yo estaba en la oficina intentando llamar a Ángel por décima vez. No respondía. Y eso no era normal.
Scarlett estaba sentada frente a la computadora, aunque claramente tampoco podía concentrarse. Victoria caminaba lentamente por la sala con una mano sobre su vientre. Karina llevaba más de una hora sentada en silencio, nerviosa.
Todos sentíamos que algo estaba mal.
Y cuando escuché las puertas de las camionetas cerrarse… lo entendí.
Me levanté de inmediato.
Salí caminando rápido hacia la entrada principal.
Scarlett vino detrás de mí.
Victoria también.
Karina caminó más lento.
Cuando abrí la puerta y vi a los escoltas bajar solos… sentí que algo dentro de mí se quebró.
Ángel no estaba.
Los hombres tenían la ropa mojada por la lluvia y evitaban mirarme directamente.
—¿Dónde está mi hermano? —pregunté.
Nadie respondió.
Mi respiración empezó a volverse pesada.
—¡¿Dónde está Ángel?!
Uno de ellos tragó saliva.
—Patrón… salió mal.
Karina abrió los ojos de inmediato.
Scarlett se quedó inmóvil.
Victoria se llevó una mano al pecho.
—¿Qué pasó? —preguntó Scarlett.
El escolta respiró hondo.
—Nos cayó el operativo… no pudimos sacarlo.
Sentí el corazón golpeándome fuerte.
—¿Cómo que no pudieron? —pregunté lentamente.
—Se llevaron a Ángel.
Karina soltó un llanto ahogado.
Victoria cerró los ojos un segundo.
Scarlett bajó la mirada.
Y yo… yo solo sentí rabia.
Una rabia enorme.
Porque ellos habían regresado.
Y mi hermano no.
Di un paso adelante.
—¿Y ustedes para qué sirven entonces? —pregunté con voz fría.
El silencio fue total.
Uno de ellos intentó hablar.
—Hicimos lo posible—
—¡NO FUE SUFICIENTE! —grité.
Karina empezó a llorar más fuerte.
Victoria se acercó rápidamente.
—Santiago…
Pero yo ya no escuchaba.
Lo único que veía era la ausencia de Ángel.
Cinco años protegiéndonos.
Cinco años construyendo poder.
Y aun así se llevaron a mi hermano.
Uno de los escoltas levantó apenas la mirada.
—No había salida—
—¡USTEDES TENÍAN UNA ORDEN! —grité— ¡PROTEGERLO!
El hombre bajó la cabeza.
Y algo dentro de mí terminó de romperse.
Scarlett entendió inmediatamente.
—Santiago, cálmate —dijo rápidamente.
Pero ya era tarde.
La rabia me dominó completamente.
Saqué el arma.
El sonido metálico hizo que todos se congelaran.
Karina abrió los ojos llena de miedo.
—¡Santiago no! —gritó Victoria.
Uno de los escoltas dio un paso atrás.
—Patrón—
—¡CÁLLESE!
El silencio fue horrible.
La lluvia seguía sonando afuera.
Mi mano temblaba de rabia.
Scarlett caminó lentamente hacia mí.
—No hagas esto.
Pero yo ya no pensaba con claridad.
Solo veía traición.
Fracaso.
Pérdida.
—Mi hermano confiaba en ustedes… —dije con la voz quebrada por la rabia.
Uno de los hombres intentó hablar otra vez.
Y entonces todo pasó demasiado rápido.
—¡PAM!
El sonido del arma explotó en la entrada de la mansión.
Karina gritó.
Victoria se quedó congelada.
Scarlett cerró los ojos un segundo.
El escolta cayó al suelo.
El otro levantó las manos, aterrado.
—¡Patrón por favor!
Pero yo ya había perdido el control.
—¡PAM!
El segundo disparo resonó por toda la casa.
El hombre cayó también.
El silencio después de eso fue peor que los disparos.
Karina miró la escena completamente paralizada.
Luego sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Dios mío…
Y de repente su cuerpo se debilitó.
—¡Karina! —gritó Victoria.
Karina cayó desmayada al piso.
Victoria corrió hacia ella rápidamente.
Scarlett me miró completamente seria.
Yo seguía respirando fuerte, con el arma en la mano.
La lluvia seguía golpeando las ventanas.
Todo parecía irreal.
Victoria intentaba despertar a Karina.
—¡Karina mírame! ¡Karina!
Scarlett caminó lentamente hacia mí.
—Baja el arma —dijo con voz firme.
La miré.
Y por primera vez entendí lo que acababa de hacer.
El silencio de la mansión era aterrador.
Ya no había gritos.
Ya no había discusión.
Solo el eco de los disparos todavía sonando en mi cabeza.
—No protegieron a mi hermano… —dije casi en un susurro.
Scarlett sostuvo mi mirada.
—Y ahora acabas de empeorar todo.
Bajé lentamente el arma.
Victoria seguía junto a Karina intentando despertarla.
La lluvia afuera no se detenía.
Y yo entendí algo horrible en ese momento:
la rabia no me devolvió a Ángel.
Solo convirtió la mansión en un lugar todavía más oscuro.