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El Reino Entre Tú Y Yo

El Reino Entre Tú Y Yo

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:881
Nilai: 5
nombre de autor: Sheyla.FF

Una historia de amor y realeza 👑

NovelToon tiene autorización de Sheyla.FF para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: Lo que no se dice también duele

Todos se sentaron y el desayuno comenzó con una calma engañosa. Los cubiertos sonaban con delicadeza, las tazas humeaban, y las palabras… fluían como si no hubiera tensiones ocultas.

El rey Arturo y Elliot comenzaron a hablar de inmediato. Fronteras, acuerdos, expansión. El Reino de Vauclaire, el reino de Elliot, había crecido de forma impresionante, su territorio prácticamente se había triplicado en los últimos años, y eso, más que admiración, despertaba interés… y precaución.

—Ha sido un avance notable —comentó Arturo con una sonrisa medida—, no muchos reinos logran una expansión tan rápida sin conflictos visibles.

Elliot mantuvo la calma.

—Cada decisión tiene su costo.

—Y su recompensa —añadió Bianca con naturalidad, interviniendo con elegancia— no todo se logra con fuerza.

Elliot la miró.

—Correcto.

Bianca sostuvo su mirada un segundo más de lo necesario.

—Saber elegir con quién caminar… define el futuro.

Polet, sentada ahí, escuchaba.

Pero no entendía.

O al menos no lo suficiente.

Sus manos descansaban sobre su regazo, entrelazadas con una ligera tensión. Miraba los platos, las tazas, los gestos… pero no encontraba su lugar en esa conversación.

Intentó hablar una vez.

Pero no encontró el momento.

Bianca lo hacía con facilidad.

Con elegancia.

Con seguridad.

Como si perteneciera ahí.

Y Polet…

No.

Sintió un pequeño nudo en el pecho.

Porque aunque todo fuera un plan, aunque todo fuera una estrategia…

Ese lugar no era suyo.

Y no lo merecía.

El desayuno terminó.

Las sillas se movieron, las despedidas fueron cordiales, y las sonrisas… impecables.

Pero Polet no dijo nada.

Ni una palabra.

Camino a la habitación, el silencio la envolvía. Sus pasos eran suaves, pero su mente no se detenía.

Elliot caminaba a su lado.

La miró un par de veces.

Algo no estaba bien.

—¿Te sientes bien? —preguntó finalmente.

Polet levantó la mirada apenas y asintió.

—Sí… estoy bien.

Pero no lo estaba.

—Solo estoy cansada —añadió rápidamente, levantando una mano como restándole importancia— creo que… necesito un baño.

Elliot la observó unos segundos.

—Está bien.

No insistió.

Le dio su espacio.

Polet entró a la habitación y cerró la puerta con suavidad.

El silencio la recibió de inmediato.

Se apoyó un segundo contra la puerta, cerrando los ojos.

—¿Qué estoy haciendo…? —susurró.

El agua caliente cayó sobre ella minutos después, pero no logró despejar su mente.

Pensamientos iban y venían.

Bianca hablando con seguridad.

Elliot escuchando.

Elliot… sonriendo.

Ese pequeño gesto.

Esa ligera admiración.

Le dolió más de lo que quería admitir.

—Esto no es real… —murmuró, dejando que el agua corriera— no es nada.

Pero su pecho no estaba de acuerdo.

Salió del baño envuelta en una toalla, caminó lentamente hasta el espejo y se quedó mirándose.

Su reflejo parecía… distante.

Como si no fuera ella.

Se acercó un poco más.

—No.

Negó con la cabeza.

—No puedes.

Se llevó una mano al pecho, respirando profundo.

—Esto es un acuerdo… una estrategia… una tarea.

Sus dedos se cerraron ligeramente.

—Nada más.

Levantó la mirada, firme.

—No voy a sentir nada por él.

Silencio.

—Nada.

Se quedó unos segundos más… y luego se apartó.

Esa decisión quedó sellada.

O al menos eso creyó.

La tarde transcurrió sin cambios.

En cada comida, en cada encuentro, Polet se limitó a lo necesario. Respondía cuando le hablaban, asentía cuando era apropiado, sonreía… lo justo.

Nada más.

Elliot lo notó.

Demasiado.

El contraste era evidente.

Ella, que hablaba sin parar, que gesticulaba, que llenaba el silencio…

Ahora era silencio.

Y eso…

Le incomodaba más de lo que esperaba.

La noche llegó.

Polet pidió salir a caminar.

—Quiero ver la luna —dijo simplemente.

Elliot no permitió que fuera sola.

Caminaron por los pasillos hasta llegar a uno de los balcones abiertos. La noche estaba despejada, el cielo lleno de estrellas, y la luna… brillante.

Polet se detuvo.

Y sonrió.

Pero no dijo nada.

Solo miró hacia arriba, como si ahí encontrara algo que el resto del mundo no podía darle.

Elliot la observó.

En silencio.

Pero su mirada… pesaba.

Polet lo sintió.

Sin girarse.

Sin necesidad de verlo.

—Has estado demasiado callada hoy —dijo él finalmente— en todo el día no dijiste nada más que “gracias” y “con permiso”.

Polet bajó la mirada un segundo… y luego giró apenas el rostro.

—No —dijo, negando suavemente con la mano, restándole importancia— estoy bien.

Elliot dio un paso hacia ella.

—No lo parece.

Polet se giró completamente ahora, pero levantó ambas manos ligeramente, como marcando un límite invisible.

—En serio, estoy bien.

Elliot no se detuvo.

—Polet—

—Estoy cansada —interrumpió ella, un poco más firme— eso es todo.

Sus manos se movieron de nuevo, rápidas, claras, cerrando la conversación.

Elliot se quedó en silencio.

Eso no era todo.

Lo sabía.

Pero ella no lo iba a decir.

Polet desvió la mirada hacia la luna otra vez.

—Deberíamos volver —añadió— hace frío.

No hacía frío.

Pero era una excusa.

Elliot la observó unos segundos más.

Y esta vez…

No insistió.

—Está bien.

Caminaron de regreso en silencio.

Pero no era el mismo silencio de antes.

Era incómodo.

Pesado.

Extraño.

Elliot frunció ligeramente el ceño.

No le gustaba.

No le gustaba no entenderla.

No le gustaba que se cerrara así.

Y, sobre todo…

No le gustaba que ella marcara distancia.

Polet, por su parte, caminaba con la mirada al frente.

Firme.

Decidida.

Si ese “compromiso” no era más que una estrategia…

Entonces eso sería.

Nada más.

Nada menos.

Y cualquier otra cosa…

Quedaba fuera.

Aunque doliera.

Aunque su pecho se sintiera extraño.

Aunque la luna ya no se sintiera igual.

Porque a veces…

Lo que no se dice…

Es lo que más pesa.

1
b zamitiz
🙂
Cliente anónimo
😭😭😭😭😭😭
Cliente anónimo
esta tipa no me da buena espina
Cliente anónimo
ya los quieren matar otra vez 😭 nooooo
Cliente anónimo
me estresa que el solo sea muy serio y conteste lo mínimo parece que le da su avión
Cliente anónimo
es muy bueno la verdad me está gustando mucho
Cliente anónimo
se pone interesante 🤭
Cliente anónimo
que linda, me está gustando mucho
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