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Entre Bisturíes Y Promesas

Entre Bisturíes Y Promesas

Status: En proceso
Genre:Romance
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Beamav

Cuando sanar a otros es fácil, pero elegir el amor correcto no lo es.

NovelToon tiene autorización de Beamav para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24

Cuando la verdad amenaza al poder… el siguiente latido puede ser el último. Morales es un hombre que no permite errores.

El ambiente en el hospital siempre comienza a ser más tranquilo cuando está por amanecer. La cantidad de pacientes disminuye. El ruido de los monitores es menos intenso. Las enfermeras comienzan a relajarse un poco.

Todo parecía normal. Pero para Elena y Adrián… el aire había cambiado. Era más denso. Más peligroso.

- No va a quedarse quieto- dice Adrián mientras caminan por el pasillo vacío.

Elena asintió.

Morales no era el tipo de persona que esperaba consecuencias. Era el tipo que las prevenía.

Esa noche, Javier Salgado debía permanecer en observación. Su condición era estable… pero delicada.

Y ahora, más que nunca, vulnerable.

- Tenemos que protegerlo- expresa Elena, preocupada.

- Y protegernos- añade Luis.

Los tres llegan a la estación del piso en el que se encuentra el paciente. Revisan la historia clínica para ver si hubo algún cambio en las últimas horas.

Pero ya es tarde. Minutos después, una enfermera entra apresurada a la estación.

- Doctora… algo raro está pasando con el paciente de la 312.

Elena sintió un golpe en el pecho. No de miedo. De certeza. Corrió. Adrián y Luis detrás de ella.

La habitación estaba en penumbra. El monitor… silencioso.

- No…- susurró Elena al acercarse al paciente.

El cuerpo de Javier yace inmóvil. El monitor marcaba una línea plana, pero algo no encajaba.

- El desfibrilador- ordenó Elena.

Mientras lo preparaban, Adrián la revisa rápidamente. Pulso débil. Muy débil.

- No está muerto- dice con urgencia- Está sedado… esto no es natural.

Elena reaccionó al instante.

- ¿Qué le administraron?

Una enfermera revisa el registro. Su rostro muestra confusión.

- No hay nada… no aparece ninguna medicación reciente, doctora.

Eso es imposible. Y precisamente por eso… aterrador.

- Lo están intentando eliminar otra vez- dice Adrián, con la voz tensa.

Elena comienza maniobras para estimular respuesta.

- Necesito epinefrina. ¡Ahora!

De nuevo a luchar contra el reloj. Como antes. Como siempre. Pero esta vez… había algo más en juego.

- ¿Quién estuvo aquí?- pregunta Elena, su tono exige una respuesta.

La enfermera guarda silencio. Cruza miradas con su compañera, quien tampoco se atreve a hablar. Ambas dudan.

- Un médico… dijo que venía de parte del jefe- responde por fin una de las enfermeras finalmente.

Elena sintió el golpe. No uno físico. Algo más profundo. Seguro fue enviado por Morales.

- Esto ya no se trata de encubrimiento- asegura Adrián- Es intento de asesinato.

El monitor mostró una pequeña variación. Un latido. Débil… pero real.

- Vamos, Javier…- le pide Elena, sin rendirse.

Otro latido. El corazón estaba luchando. Y entonces, la puerta se abre. Un hombre que viste una bata blanca y cubrebocas, ingresa. A pesar de vestir cómo un profesional de la salud, a los presentes les queda claro qué la razón qué lo ha llevado hasta ahí, no es la de salvar una vida.

- Deben detenerse- ordena con voz fría.

Adrián se interpone, evitando qué continúe acercándose.

- Salga de aquí- le exige.

El hombre no se movió.

- No entienden en lo que se están metiendo.

Elena no deja de trabajar.

- Sí entendemos- afirma con seguridad sin dejar de proporcionar compresiones al pecho de su paciente.

Otro latido. Más fuerte.

- Y no vamos a detenernos- asegura Luis.

El hombre los observa unos segundos. Evaluando. Luego, un brillo maléfico se enciende en su mirada.

- Entonces esto se va a complicar. Quedan advertidos.

Da la media vuelta y desaparece por la puerta. Un silencio sepulcral se hace presente. No sienten alivio, por el contrario. La advertencia fue clara.

El sonido del monitor comienza a estabilizarse. Muestra un ritmo irregular, pero presente. Javier sigue vivo.

Elena deja escapar el aire lentamente.

Pero no le ayuda a relajarse. Está vez es consciente del peligro en el que se encuentran.

- Debemos actuar rápido- les dice a sus colegas.

Adrián la mira. Y por primera vez… no había pasado que los persiguiera. Había algo más, estaban decididos a llegar al fondo del asunto y proteger la vida de Javier Salgado.

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Morales tamborilea los dedos sobre su escritorio. Jamás pensó que Adrián regresaría a México y mucho menos al mismo hospital donde años atrás sucedió todo.

En aquel entonces pensó que no había dejado cabos sueltos y qué al caer toda la responsabilidad sobre Adrián no habría nada más que investigar.

Hoy las cosas han dado un giro inesperado, pero su hombre de confianza se encargará de eliminar a quien ponga en riesgo su posición.

Espera paciente a que ese hombre llegue con novedades. En cuanto lo ve cruzar la puerta, comienza a cuestionarlo.

- Dime qué lograste cumplir la encomienda.

- No, ellos interfirieron.

- Con ellos te refieres a Adrián y Luis.

- Ahora también está involucrada la Doctora Elena Ríos.

- ¡Maldita sea!

- Les advertí qué habría consecuencias.

- Ahora no solo debemos deshacernos de Salgado, sino también de esos tres entrometidos.

- Quizá pueda llegar a un acuerdo con ellos.

- Lo dudo, pero lo intentaré. A nadie nos conviene qué esto salga a la luz y menos después de tantos años. Retírate y mantente pendiente.

Morales sabe que más temprano que tarde, Adrián y compañía vendrán a buscarlo. Así qué decide permanecer en el hospital y esperar pacientemente.

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Adrián ordena a alguien de su total confianza qué vigile al paciente. Mientas tanto, con ayuda de Elena y Luis buscan el expediente en el sistema.

Tal y como lo sospechaban, está incompleto. Van directo al archivo. Ahí deben realizar una búsqueda exhaustiva, hasta que dan con él.

Para Adrián es muy difícil revivir aquellos años. Él sabía que había actuado correctamente con el paciente y, sin embargo, todo lo acusaba.

No todo lo que se tacha de negligencia, lo es. Algunas veces son decisiones disfrazadas.

El silencio prevalece en la habitación destinada a archivar los expedientes.

Elena sostiene el expediente antiguo en sus manos. Cada página parece contener la información correcta, pero ahora sabe qué no es así.

- Quiero que me digas exactamente qué pasó ese día- dice, mirando a Adrián.

No como reproche. Como quien necesita la verdad completa para poder sanar.

- Yo los dejo solos, estaré en la habitación de Salgado- anuncia Luis antes de abandonar la habitación.

Adrián respira profundo. Sus manos, firmes en cirugía, ahora parecen cargar algo invisible.

- Javier llegó con dolor torácico intenso, irradiado al brazo izquierdo. Sudoración, náuseas, claramente se trataba de un infarto.

Elena asintió. Diagnóstico clásico.

- Pedí un electrocardiograma, mostraba elevación del ST.

Un infarto agudo en toda regla.

- Necesitaba cateterismo urgente. No había tiempo que perder.

Elena hojeó el expediente. Y ahí estaba el primer detalle extraño. El tiempo registrado entre el ingreso y la intervención, era demasiado largo.

- ¿Por qué no se hizo el procedimiento de inmediato?- cuestiona.

Adrián bajó la mirada.

- Porque Morales lo detuvo- dijo que primero debíamos estabilizarlo. Que no había disponibilidad en hemodinamia, pero eso no era cierto.

Elena frunció el ceño.

- Entonces, ¿por qué mentir?

Adrián dudó. Ese tipo de silencio… no era olvido. Era miedo que aún no terminaba de irse.

- Javier no era cualquier paciente,- dice finalmente. Era parte de un caso legal, una demanda contra el hospital.

Elena sintió cómo todo comenzaba a encajar de forma peligrosa.

- Si sobrevivía, podía testificar.

El aire en la habitación se volvió pesado.

- Morales tomó la decisión de retrasar el procedimiento- continúa Adrián, con la voz baja.

- Dijo que era protocolo, pero no lo era.

Elena cierra los ojos un segundo. No se había tratado de una negligencia.

Era omisión intencional.

- Yo insistí- asegura Adrián, apretando los puños. Discutí con él. Quería llevarlo yo mismo a hemodinamia.

- ¿Y qué pasó?

- Me retiraron del caso sin más explicaciones. Cuando volví a verlo, ya estaba en paro.

Sus palabras eran más lentas. Más pesadas.

- Intenté reanimarlo. Lo hice todo.

Elena lo mira. Y esta vez no había duda en su expresión. Solo verdad.

- Pero en el informe final- dice ella, levantando las hojas- aparece tu firma como responsable del manejo tardío.

Adrián asiente.

- Porque Morales lo ordenó.

- ¿Y aceptaste?

- No tenía opción. Me dijo que si no firmaba… destruiría mi carrera. Que haría ver que todo fue mi culpa de cualquier forma.

Elena siente una mezcla de rabia y comprensión. Ese tipo de presión, no deja muchas salidas.

- Manipularon los tiempos- continúa Adrián- Alteraron registros. Hicieron parecer que yo decidí esperar.

Elena vuelve a revisar el expediente.

Ahora lo ve claro: Horas modificadas,

notas médicas inconsistentes. Indicaciones que no coincidían con la evolución real.

- Te convirtieron en el culpable perfecto- dice ella.

Adrián soltó una risa amarga.

- Era un médico joven, extranjero, mi primer puesto importante. Tenía todo en contra.

Elena cierra el expediente lentamente.

Pero esta vez, no con confusión. Con decisión.

- Esto no se puede quedar así- dice- Te apoyo, buscaremos qué la verdad salga a la luz.

Adrián la observa. Como si no estuviera acostumbrado a que alguien se quedara cuando la verdad se volvía complicada.

- Lo haremos no solo por ti, también por Javier Salgado- continúa ella- Y por cada paciente que pudo haber pasado por lo mismo.

Por primera vez en mucho tiempo…

Adrián no cargaba el pasado solo. Comprendió porque Luis le insistió tantas veces en que debía contarle a Elena sobre los verdaderos motivos de su salida del hospital.

Ese día, Elena no solo entendió el pasado de Adrián. Lo eligió… con todo lo que implicaba.

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Sandra Maritza Mesa
cada capítulo está más bueno interesante 👏👏
Carmen Elena Vallejo
interesante pero actualiza muy pocos capitulos
Carmen Elena Vallejo
la novela es interesante pero entiendo que tendrá otras ocupaciones ,actualiza muy pocos capítulos debería hacer un maratón para compensar gracias felicidades
Miriam Josefina Vander Spoeltel
es demasiado buena tu novela felicidades mientras espero nuevos capítulos voy a empezar a leer otra de tu autoria🥰
Melisuga
¡Cosita!
Sigue creyendo que el chicharrón es carne.
Melisuga
¡Ay, no!
¿Qué se encontró?
Espero que sea su hermana o su mamá teniendo sexo en la sala, y Germán ausente a todo.
Melisuga
Ese Raúl no es más sátrapa inmundo porque no practica.
Melisuga
Estimada escritora, por favor, haz que sea una linda sorpresa para Tania y no un engaño de Germán. Parecen ser una buena pareja.
Melisuga
También quiero eso.
Melisuga
Ojalá sea que le está preparando una linda sorpresa.
Melisuga
*residentes
(paso en falso del teclado)
Melisuga
¡Sátrapa inmundo! ¡Traicionó a Elena y ahora quiere hacerse la víctima!
😠😠😠
Melisuga
Los que hemos hecho emergencias alguna vez podemos dar fe.
Melisuga
A estas alturas, ya no valen esos detalles.
Melisuga
¿Lasaña y cheesecake? Me apunto.
🤭🤭🤭
Melisuga
🤔🤔🤔
Una buena pregunta acá es, ¿Quién sería el padre? Porque para que se forme un bebé se necesitan un óvulo, el de ella, y un espermatozoide, el de... ¿?
😏😏😏
Melisuga
Esa relación fue solo atracción y sexo desde el principio. No fueron amigos ni confidentes. No tienen otro futuro que no sea ese que ya están viviendo y que hace a Elena muy infeliz.
Melisuga
Hasta tanto se demuestre lo contrario, esa manguera está regando otro jardín.
Melisuga
Definitivamente, Elena, ahí... ¡NO ES!
Melisuga
¡Qué sospechoso se me hace el tal Sergio!
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