En un mundo donde los corazones se entrelazan y se rompen, Justin, un joven de 25 años se enamora perdidamente de Saúl, un hombre de 40, sólo para ser rechazado. Desesperado por seguir adelante, comienza a coquetear con el amigo de Saúl, un atractivo de 42 años, llamado Mark.
Pero cuando los celos despiertan en su antiguo amor, la batalla por el corazón del joven apenas comienza, y las sombras del pasado amenazan con oscurecer su nuevo futuro.
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Cap 24: oficina
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Al llegar a casa de sus padres, fue de inmediato a su habitación, se aseó y vistió para luego bajar a desayunar, para finalmente ir al trabajo.
— Justin, ¿Llegaste bien a casa?— preguntó Derek
— llegué bien. Por favor, a partir de ahora mantén tu distancia y dirígete a mí correctamente.
— Lo siento, señor Belalcazar.
— Ocúpate del trabajo, mañana debemos presentar los avances en la reunión.
Derek respiró profundamente y salió de la oficina. Entendía la molestia de Justin, ya que él estaba comprometido y el tener sexo con Justin era como si lo tuviera de amante, además que lo había negado frente a Dayana y arruinado la cita que habían planeado para ese fin de semana.
— “ Debo hablar con Mark, sobre el contrato que firmaremos”
Después de medio día, Justin salió del trabajo y se dirigió a la empresa de Mark. Al no tener una cita concretada, llamó al hombre para decirle que necesitaba hablar sobre el trabajo. Mark le dió la autorización para entrar, por lo que este pasó a su oficina de inmediato.
— Buenas tardes, Mark
— Buenas tardes, Justin, ¿Sobre qué deseas hablar?
— Traje el contrato del proyecto del que habíamos hablado— pasándole unos documentos.
Mark tomó los documentos y los leyó con detenimiento, mientras que Justin lo observaba con fijación. Al terminar de leer, Mark firmó el documento y se lo dió nuevamente a Justin.
— Si eso es todo, te puedes retirar— dijo Mark, fijando su vista en el computador
— ¿Tienes tiempo esta noche? Quiero invitarte a cenar— preguntó Justin, mientras recogía sus cosas
— No tengo tiempo, tengo trabajo que hacer. También habíamos quedado en mantener la distancia prudente entre los dos.
— No recuerdo haber aceptado eso…….. Vamos, cenamos juntos y luego voy a tu casa para dormir.
— Lo siento, después del trabajo tengo una cita con una hermosa mujer.
— Oh!!! entiendo.
— ¿Entiendes?
Justin se levantó de su silla y rodeó el escritorio, para sentarse en las piernas de Mark, mientras pasaba sus manos por la nuca de este.
— Entiendo, eres un hombre muy atractivo y con necesidades que atender— decía mientras rozaba la oreja del mayor con sus dedos
— Justin, ¿Te divierte jugar conmigo?— preguntó molesto, porque el menor no mostraba un atisbo de celos
— Es bastante divertido y más cuando estás desnudo y con ganas de tener sexo.
— Levántate y no vuelvas a hacer esto.
— ¿Puedo darte un beso?— preguntó mientras se sentaba a horcajadas en el regazo de Mark
— Eres un chiquillo descarado— colocando sus manos en la cintura de Justin
En esa posición, Justin le dió un suave beso, como un roce, pero poco a poco el beso fue subiendo de intensidad, mientras sus manos exploraban sus cuerpos. Justin fue bajando sus besos por el cuello de Mark, mientras que con sus manos abría la camisa del mayor, dejando a la vista el pecho de este.
— Mark, tus besos son más dulces— confesó mientras besaba y mordisqueaba el pecho del hombre
Mark solo sonrió, paseando sus manos por la espalda del chico que parecía querer devorarlo en ese momento. Justin abrió completamente la camisa de Mark, besando su pecho, clavícula y cuello.
— Justin, recuerda que estamos en la oficina.
— Lo sé, solo son un par de besos.
Ante la proactividad del chico, Mark se levantó de la silla y lo sentó sobre el escritorio, para comenzar a retirarle la camisa, entre besos voraces y caricias firmes. Justin quedó con sus torso desnudo y lleno de marcas rojas producto de las mordidas y chupetones que Mark le hacía.
Cuando el mayor le estaba soltando el cinturón, la puerta de la oficina fue abierta, por lo que Justin nervioso cubrió su pecho y miró a Mark temiendo que este lo insultara, para guardar su reputación. Sin embargo, Mark lo abrazó con protección.
— No te preocupes— le susurró al oído
— Esto es un poco vergonzoso.
El que había abierto la puerta, había sido uno de los amigos de Mark, quien al ver la escena se giró de inmediato, aturdido.
— Vete, estás incomodando a mi novio— le dijo al hombre que estaba sin saber qué hacer junto a la puerta
El hombre se fue de inmediato, cerrando la puerta tras él. Después de que se fuera, Mark deshizo el abrazo, viendo a Justin con una sonrisa.
— Ahora estás nervioso, pero cuando estabas de cariñoso no pensaste en que podría entrar alguien.
— Todo es tu culpa— murmuró mientras arreglaba su ropa
— Es mi culpa, la próxima vez le pondré seguro a la puerta— dijo para darle un beso en los labios
— Hablamos en otra ocasión. Adiós.
— Hasta otra ocasión, joven Belalcazar.
Justin se recompuso y salió de la oficina con un rostro serio y una mirada fría. Aunque por dentro iba reprochandose el haberse dejado llevar del momento y casi tener sexo en la oficina. Mark por su parte, acomodó su ropa y volvió a ocuparse del trabajo.
— “ Justin Belalcazar, parece que el ignorarte te atrae más”
ojalá Mark y Justin arreglen sus indiferencia
les falta comunicación a los dos para que ya arreglen sus cosas