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UN AMOR PROHIBIDO PARA MÍ..

UN AMOR PROHIBIDO PARA MÍ..

Status: En proceso
Genre:Romance / Aventura de una noche / Amor prohibido / Diferencia de edad
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: M. Valen

A veces los sentimientos llegan cuando menos deberían.
Una noche cualquiera, una convivencia inesperada y una conexión que nunca estuvo en los planes.
Esta no es una historia perfecta, es real, intensa y llena de decisiones que marcan para siempre.
Porque hay amores que no se buscan… simplemente pasan.

NovelToon tiene autorización de M. Valen para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 25: Dos semanas de silencio

Pasaron dos semanas.

Dos semanas en las que el tiempo parecía avanzar solo para los demás, menos para mí. Cada día era igual y distinto al mismo tiempo: el mismo miedo al despertar, la misma mano instintiva y protectora sobre mi vientre, pero pensamientos nuevos, más pesados, más reales.

Alejandro no había dejado de escribir.

No insistía. No presionaba. Solo estaba.

Y eso, de alguna manera, era lo que más me asustaba.

Melani (pensamiento):

¿Qué se responde cuando alguien decide quedarse…

y tú aún no sabes si puedes dejarlo entrar?

No tenía una respuesta clara para darle. No sobre nosotros. No sobre el futuro. Apenas empezaba a entender lo que pasaba dentro de mí, física y emocionalmente.

Ese día estaba en casa de Natali. Ella había insistido en que me quedara con ella unos días más, “hasta que todo se asentara un poco”. Yo acepté sin discutir. Allí, al menos, podía respirar.

Estaba sentada en el sofá, con una taza de té entre las manos, cuando tocaron la puerta.

Natali:

—¿Esperas a alguien?

Negué con la cabeza.

Melani:

—No…

El corazón me dio un salto extraño, como si ya supiera.

Natali se levantó, pero me adelanté.

Melani:

—Yo abro.

Caminé despacio hasta la puerta. Cuando la abrí… ahí estaba. Alejandro.

De pie, con una bolsa pequeña en la mano, el rostro serio pero suave, como si se hubiera preparado mil veces para ese momento.

Alejandro:

—Hola, Mel.

Me quedé congelada un segundo.

Melani:

—Ale…

No esperaba verlo. No así. No hoy.

Alejandro:

—¿Puedo pasar?

Dudé. Apenas un segundo. Luego asentí y me hice a un lado.

Melani:

—Sí… pasa.

Entró con cuidado, como si el espacio no le perteneciera. Natali apareció desde el pasillo y se detuvo al verlo.

Natali:

—Hola…

Alejandro:

—Hola.

No hubo tensión explícita, pero el aire se volvió denso.

Natali:

—Voy a dejarles un rato.

Me miró con intención, preguntándome en silencio si estaba bien. Asentí. Ella se fue a su cuarto.

Nos quedamos solos.

Alejandro dejó la bolsa sobre la mesa y se pasó la mano por la nuca.

Alejandro:

—No quería llegar de sorpresa…

—pero sentí que ya no podía seguir esperando.

Melani:

—Lo sé…

Me senté frente a él.

Alejandro:

—No vengo a pedirte nada hoy.

Lo miré, sorprendida.

Alejandro:

—Solo quiero estar.

—No quiero perderme nada… ni una etapa, ni un cambio, ni un miedo.

—Ese bebé también es mío, Mel.

—Y no voy a dejarte sola con algo tan grande.

Mis ojos se llenaron de lágrimas.

Melani:

—Tengo miedo, Ale.

Alejandro:

—Yo también.

—Pero prefiero tener miedo contigo…

—que lejos.

Hubo un silencio largo, pero distinto a los anteriores. No dolía. Pesaba, sí, pero no lastimaba.

Melani:

—No sé qué va a pasar con nosotros.

Alejandro:

—No necesito que lo sepas hoy.

—Solo dime que no me cierres la puerta.

Respiré hondo.

Melani:

—No te la estoy cerrando…

—solo estoy aprendiendo a sostenerla.

Sonrió apenas.

Alejandro:

—Con eso me basta.

Se levantó, tomó la bolsa y me la extendió.

Alejandro:

—Son vitaminas… y unas cosas que me dijeron que te podían ayudar con las náuseas.

Sonreí por primera vez en días.

Melani:

—Gracias…

Alejandro:

—Bueno…

—ya me iba.

Asentí, acompañándolo hasta la puerta. Justo cuando la abrí, escuchamos otra voz detrás.

Deivis:

—¿Mel?

Me giré.

Deivis estaba entrando, con una sonrisa amplia y una bolsa de comida en la mano.

Deivis:

—Traje lo que me pediste, Nat dijo que…

Se detuvo al ver a Alejandro.

Deivis:

—Ah… hola.

Alejandro lo miró de arriba abajo, sin hostilidad, pero con atención.

Alejandro:

—Hola.

Melani:

—Deivis… él es Alejandro.

Deivis:

—Mucho gusto.

Alejandro:

—Igualmente.

El silencio que siguió no fue incómodo… fue tenso.

Deivis volvió su mirada hacia mi.

Deivis:

—¿Todo bien?

Melani:

—Sí, todo bien.

Alejandro dio un paso atrás.

Alejandro:

—Bueno…

—yo me voy.

Me miró.

Alejandro:

—Cuídate, ¿sí?

Melani:

—Siempre.

Antes de salir, volvió la mirada una vez más, cruzándola brevemente con Deivis. No hubo palabras, pero algo quedó flotando entre ellos.

Cuando la puerta se cerró, solté el aire que no sabía que estaba conteniendo.

Deivis dejó la bolsa sobre la mesa.

Deivis:

—¿Ese es…?

Melani:

—Sí.

Deivis:

—Se le nota que le importas.

No respondí.

Porque lo sabía.

Y porque, por primera vez, entendí que el verdadero conflicto no era elegir entre huir o quedarse…

sino aprender a dejar que alguien camine a tu lado

sin que eso signifique perderte a ti misma.

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Beatriz Norma Gauna
Que paso esta historia quedó inconclusa o Terminó así sin final
Mel. Valentina: aún no termina jjjjj solo que tengo exámenes lo siento ya actualizo denme unos momentos... siento que enloquecere jjjj
total 1 replies
Beatriz Norma Gauna
Buenísimo hasta ahora me encantó
Beatriz Norma Gauna
Creo que tiene que decirle que está embarazada Ya es demasiado tiempo ocultando lo y haciendo se la cabeza.
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