NovelToon NovelToon
Aires De Libertad

Aires De Libertad

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Traiciones y engaños / Reencuentro
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Sofia Mercedes Romero

En la efervescente Buenos Aires colonial, donde el dominio de poder se pierde en las redes del amor, la obsesión y la lucha de clases. La posesión colisionan en una época de profundos cambios y un latente anhelo de libertad.

NovelToon tiene autorización de Sofia Mercedes Romero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24: El Oro de la cosecha.

Bajo el sol inclemente de la tarde, los esclavos se esforzaban en recolectar las últimas tandas de naranjas de la temporada. El aire olía a tierra seca y a cítrico dulce, una fragancia que para ellos no significaba frescura, sino agotamiento. Con movimientos mecánicos, enterraban los sacos bajo la arena, una técnica ancestral para preservar los frutos el mayor tiempo posible.

Los capataces vigilaban cada movimiento con ojos de halcón. Nadie se atrevía a detenerse; nadie osaba probar una fruta. En aquel campo, las naranjas eran tratadas como oro, y el hambre de un esclavo no valía lo que una sola cáscara.

Esperanza sentía que los brazos le quemaban. Había cargado sacos tras sacos en la carreta de madera hasta que el sudor comenzó a nublarle la vista. Al intentar levantar las últimas bolsas, sus piernas flaquearon. El peso la venció y el mundo pareció inclinarse peligrosamente, pero antes de que sus rodillas tocaran el suelo, unas manos firmes la sostuvieron.

—Cuidado. Déjame ayudarte —dijo una voz profunda que le resultó extrañamente familiar.

Esperanza levantó la cabeza, entornando los ojos por el resplandor del sol. Frente a ella, recortada contra la luz, reconoció una silueta que creía perdida en los campos lejanos.

—¿Dairo? —murmuró, abriendo los ojos de par en par.

Él le respondió con una sonrisa limpia, casi infantil, que contrastaba con la dureza de su entorno. Esperanza dejó caer los sacos sin importarle el polvo y se refugió en un abrazo.

—Qué bueno es verte —suspiró él, dejando escapar una risa cargada de alivio—. Al fin terminó la cosecha. Es hora de volver a casa.

Dairo, junto a los otros jóvenes, acababa de regresar del "destierro": los campos más alejados donde la tierra se preparaba para la siembra. Allí, el trabajo era inhumano, una lucha constante contra el terreno virgen que solo los más fuertes y jóvenes, como él, lograban resistir.

Se habían criado juntos, corriendo entre los barrancos y ocultándose entre los naranjales cuando aún eran niños. Sin embargo, al crecer, la implacable lógica de la explotación los había separado según su fuerza y utilidad. Dairo, dos años mayor, la miró ahora con una intensidad nueva.

—Cómo has crecido... Te ves hermosa —soltó él, sin rastro de timidez.

Dairo nunca había sido bueno ocultando lo que sentía; desde que tenían uso de razón, su devoción por Esperanza era un secreto a voces.

—Ya basta, no empieces —respondió ella, dándole un golpe juguetón en el pecho para ocultar el sonrojo que le subía por las mejillas.

El joven, de piel canela y melena larga y descuidada, soltó una carcajada que pareció desafiar la opresión del campo. Con una facilidad que dejó a Esperanza sin aliento, recogió los tres sacos que ella apenas podía arrastrar y los subió a la carreta de un solo movimiento. Ella se quedó observándolo en silencio, asombrada por la fuerza bruta convertida en protección.

—¡Dairo! —Una voz rasgó el aire desde la distancia.

​Un grupo de tres figuras se recortaba contra el horizonte, acercándose a paso rápido. Esperanza sintió que el corazón le daba un vuelco y sus ojos se empañaron al reconocer los andares familiares. Eran Anahí y Maru, sus otros dos compañeros de travesuras en la niñez. Venían acompañados por una tercera joven, una desconocida de mirada profunda.

​Al llegar, Maru —quien llevaba la mitad del rostro cubierto con una tela raída para protegerse del polvo— le dio un codazo cómplice a Dairo. Al notar la presencia de Esperanza, sus ojos brillaron con picardía.

​—¡Santo cielo, Dairo! ¿Quién es esta hermosa joven? —exclamó con tono burlón.

​Dairo lo fulminó con una mirada de fingida irritación.

—¿Es que estás ciego o el sol te borró la memoria?

​Anahí, que caminaba al lado de Maru, se quedó de piedra. Su voz tembló al pronunciar el nombre, como si temiera que fuera un espejismo:

—¿Esperanza? ¿De verdad eres tú?

​Esperanza permanecía estática, incapaz de procesar que el destino les hubiera devuelto la vida a los cuatro en el mismo lugar. Sin previo aviso, Anahí y Maru se abalanzaron sobre ella en un abrazo asfixiante y cálido, mientras la joven desconocida observaba a un lado con una sonrisa tímida.

​—Oh, ella es Marín, mi esposa —dijo Maru con el pecho henchido de un orgullo legítimo—. Llegó hace un par de años; la trajeron de las tierras del norte después de que atacaran a su tribu.

​Marín dio un paso al frente y asintió con suavidad.

—A pesar de todo el dolor, he encontrado personas buenas aquí —dijo la joven. Pero sus palabras, aunque dulces, cargaban el peso de una vida de sacrificios y el presagio de un destino cruel que todos compartían.

​La burbuja de felicidad estalló de golpe cuando el relincho de un caballo cortó el aire. Un capataz, con el rostro endurecido por el sol y la malicia, los observaba desde lo alto de su montura, jugueteando con las riendas.

​—¡Ustedes! ¡A trabajar si no quieren probar el sabor de mi látigo! —rugió, haciendo restallar el cuero contra su propia bota.

​El grupo se dispersó de inmediato, retomando sus puestos bajo el sol. Sin embargo, para Esperanza, el saco de naranjas ya no pesaba tanto. El sudor ya no escocía igual. El regreso de sus amigos era el único refugio que la crueldad no le podía arrebatar.

1
Margarita García
más capítulos
Gladys Velazquez
todavía faltan más capítulos
🦋Akiro🦋
👏
Marta Gutierrez
me parece un poco cruel la vida de esta inocente 😭
Rocio Raymundo
que pasara que habrá sentido esperanza com ese beso quedó muy bueno el capítulo más más mi querida autora ❤️
Rocio Raymundo
hasta a hora cruel con ella no ha sido Pero si grosero veremos que pasa
Rocio Raymundo
pobre se callo y el otro piensa que es descarada si supiera que sueña con el comerciante ella
Rocio Raymundo
ojalá esperan,a viva el amor que se merece
Rocio Raymundo
si te recuerda esperanza veremos que pasa
Rocio Raymundo
lo bueno que esperanza no está sola llegaron sus amigos ojalá llegue la libertad para ellos
Rocio Raymundo
soñar no cuesta nada ojalá se vuelva a encontrar con ese joven y se enamoren
Rocio Raymundo
quien será ese joven su liberador
Rocio Raymundo
disfruta tu salida pequeña ☺️
Rocio Raymundo
la miro con deseo el amo hay mi niña veremos que pasa
Rocio Raymundo
que pasará
Rocio Raymundo
este hombre es realmente muy extraño veremos que pasa con esperanza
Rocio Raymundo
que pasará a hora quedo muy bueno el capítulo
Rocio Raymundo
que pasará si regresa el
Rocio Raymundo
que tristezas que en esa época la esclavitud existiera con fuerza
Rocio Raymundo
uh que pasará matarán a los dueños
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play