Ella reencarna en el segundo libro de una saga, es la protagonista que perdona al infiel de su esposo, pero ella no esta dispuesta ni a casarse, así que hará todo lo que pueda por cambiar su historia.
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Capitulo 23
—¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja! —la risa de Isolde resonaba por toda la alcoba en la que se hospedaban—. ¿Y entonces te echó así… y tú saliste como corderito obediente? ¡Jajajajajajajajajajajajaja!
Kael la miró con odio.
—Isolde, cállate —dijo, tomando su vino y bebiéndolo de un solo trago.
Estaba hecho una furia. Aquella mujercita lo había humillado; el hecho de arrodillarse y obedecerla lo tenía fuera de sí.
—Maldita seas, Aery… mil veces maldita.
Isolde sonrió con diversión.
—Ya deja a la pobre Aery en paz, en su tumba.
Kael la fulminó con la mirada.
—Esa debe estar burlándose de mí. Mira que no le bastó con encerrarme allí por siglos… además… hum, no pienso ni decirlo. Nada más de pensarlo me da un coraje que desearía quemar toda la maldita ciudad.
Isolde sonrió, ladeando la cabeza.
—Sí, como sea. Esto no tiene quiebre… a menos que Iris muera. Pero si lo hace, tú también morirás…
—Mira, Isolde, busca la manera de romper esta maldición. Si esa mujer fue capaz de crear ese elixir sin efectos secundarios, entonces podemos quitar esta maldición que me une a ella. Necesito mis poderes, y no necesito a alguien que me dé órdenes.
Isolde lo miró un momento antes de levantarse del sillón con tranquilidad.
—¿Crees que una maldición es así de fácil de quitar? Estás loco. Tampoco entiendo por qué compraste tantos frascos de eso, es solo un elixir. Y no me digas que es porque no quieres envejecer, porque tienes más años de los que aparentas… eres más viejo que esta nación.
Kael la miró fijamente.
—No digas estupideces. Busca la manera. No voy a ser el sirviente de esa. Mira que ya estoy hecho una furia; una orden más y yo mismo termino con esto.
Isolde rodó los ojos.
—Al menos disfruta un poco. Iris es muy bonita, es elegante, no es sumisa y tiene claro lo que quiere. Quizás podrías aprovechar y, por lo menos, meterte en su cama.
Kael la miró un instante antes de darle la espalda, dirigiéndose al balcón.
—No pienso dormir con esa arrogante y presuntuosa. Además, con tantos peces dispuestos a lo que sea, ¿por qué tomaría a ese pez globo?
Isolde soltó una risa suave.
—Nunca digas nunca.
En la fiesta, Dorian, al ver salir a Kael, trató de alcanzarlo, pero este iba tan furioso que caminaba demasiado rápido. Dorian no logró alcanzarlo; solo observó cómo aquel rojo de la furia se alejaba junto a la mujer con la que había llegado.
—¿Alcanzó al rey? —preguntó Cassian.
Dorian negó con la cabeza.
—Va hecho una furia. Algo le pasó… solo espero que no sea nada malo.
Cassian asintió.
—No se preocupe, seguro fue alguna bobada. Quizás es porque no compró todos los elixires.
Dorian volvió a asentir y prefirió ingresar nuevamente al salón. Edrian hablaba con algunos nobles sobre temas políticos cuando la princesa se acercó. Él la identificó de inmediato, a pesar de que llevaba máscara; ese pomposo vestido rosa y la capa del mismo color, adornada con perlas, la delataban. Edrian rodó los ojos mientras ella comenzaba a hablarle.
—¿Sabe? Ni aun con traje usted cambia… sigue siendo el mismo simple barón.
Edrian sonrió con calma.
—En cambio, usted sí se ve bonita el día de hoy. Le aseguro que muchos de los hombres de este salón caerían rendidos a sus pies…
Amaia sonrió, encantada.
—Excepto yo, claro está —continuó él—, que sé que es una mujer arrogante y que lo único bueno en usted es que es bonita… pero de allí no pasa.
La princesa dejó de sonreír. Enfurecida, le lanzó su copa de vino encima y se marchó corriendo. Edrian sacó su pañuelo con tranquilidad y limpió las gotas de vino de su rostro, mientras los nobles y damas a su alrededor lo observaban con curiosidad. Luego se alejó hacia el balcón para limpiar su traje con más cuidado. Amaia subió a su carruaje y, mientras este avanzaba de regreso al palacio, las lágrimas finalmente brotaron. Tiró su capa a un lado y se quitó el antifaz.
—Maldito idiota… soy mucho más que bonita —susurró, llorando en silencio mientras recordaba aquel momento tan bochornoso.
Por otro lado, Iris salió de su habitación y se acercó a Cassian.
—Tengo una pregunta —dijo, bajando un poco la voz—. Dime algo… ¿recuerdas cuando fuimos por las flores? ¿Recuerdas que todo se derrumbó, verdad?
Cassian la miró con cierta duda; algo en la expresión de Iris le indicaba que ocultaba algo.
—Sí —respondió—. ¿Qué pasó?
—Nada en específico —dijo ella, con aparente despreocupación—. Solo que… digamos que liberé a alguien. Pero ese algo me obedece, aunque claramente no quiere. ¿Sabes si existe algún hechizo capaz de algo así?
Cassian quedó pensativo durante unos segundos y luego negó con la cabeza.
—Si quieres saber algo así, lastimosamente tendrás que acercarte al idiota de Rowan. Es el único que conoce todo sobre magia… y nuestro hermano es un gran erudito —hizo una mueca—, y un capullo. Ve con cuidado.
Iris suspiró, fastidiada.
—¿No hay nadie más?
Cassian bebió un sorbo de su bebida antes de responder.
—Que yo sepa, no. Pero debe de haber alguien más… lastimosamente, solo sé de Rowan.
Iris rodó los ojos. Si quería respuestas, tendría que engatusar a su hermano y dar con ellas, aunque aquel idiota era un hueso duro de roer. Además, la odiaba tanto como ella a él.
me tienes con los ojos llorosos luego de leer este extra 😭😭😭
Al menos en otro plano, pudieron ser felices 😭😭.