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La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:103k
Nilai: 5
nombre de autor: Eva Belmont

Isadora Valença creía vivir un matrimonio perfecto… hasta descubrir que su marido la engañaba con su mejor amiga.

Poco tiempo después, un accidente la hace desaparecer.
Para todos, Isadora murió.

Años más tarde, regresa como Lívia Montenegro, una mujer fría, poderosa e irreconocible. Con una nueva identidad y un imperio en sus manos, su único objetivo es ajustar cuentas con el pasado.

El destino la pone nuevamente frente a frente con Adriano Bastos, el hombre que la destruyó. Arrepentido y marcado por la culpa, se enamora de Lívia… sin saber que ella es la esposa que cree haber perdido para siempre.

Entre venganza, deseo y sentimientos sin resolver, Isadora debe decidir:
¿revelar la verdad… o hacerlo pagar hasta el final?

Una historia de renacimiento, poder femenino y venganza emocional.

NovelToon tiene autorización de Eva Belmont para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

Cinco años.

Ese fue el tiempo necesario para que Isadora Valença dejara de existir incluso dentro de sí misma.

Lívia Montenegro observaba la ciudad desde lo alto del edificio acristalado, una copa de vino intacta en la mano. Las luces nocturnas se extendían abajo como un tablero vivo, cada punto iluminado representando decisiones, negocios, vidas en movimiento. Había aprendido a disfrutar de esa vista, no por la belleza, sino por el control que simbolizaba.

Allí, todo parecía más pequeño.

Incluso el pasado.

—La reunión fue un éxito —dijo una voz masculina detrás de ella—. El consejo aprobó su entrada sin objeciones.

Lívia se giró lentamente, una sonrisa discreta surgiendo en sus labios.

—Siempre aprueban cuando los números hablan por mí —respondió.

El hombre asintió, admirado. Todavía se sorprendía de la forma en que dominaba cualquier ambiente sin elevar la voz. Lívia no necesitaba imposición. Su presencia hacía el trabajo.

—Mañana estará oficialmente en el país —continuó él—. Su nombre ya circula en los medios adecuados.

Ella caminó hasta la mesa, dejó la copa y cogió la tableta. Deslizó los dedos por la pantalla con precisión.

—Óptimo —dijo—. Es exactamente donde quiero estar.

Cuando se quedó sola de nuevo, Lívia se permitió unos segundos de silencio absoluto. Se acercó al espejo en la pared lateral y analizó su propio reflejo.

Cabellos más oscuros, cortados con intención. La mirada firme, calculada. El rostro marcado por una seguridad que no existía antes. Todavía había cicatrices —discretas, casi invisibles—, pero había aprendido a verlas como firmas del renacimiento.

Isadora habría pedido disculpas por ocupar tanto espacio.

Lívia jamás pediría.

Se recordaba perfectamente de la mujer que había sido. De la ingenuidad. De la fe depositada en promesas vacías. Del amor ofrecido sin reservas. No sentía vergüenza de aquella versión de sí misma, solo distancia.

Fue necesario morir para aprender a esperar.

Esperar el momento adecuado. La oportunidad adecuada. La versión correcta de sí misma.

El celular vibró sobre la mesa.

Una notificación de agenda.

Evento empresarial — Fundación Bastos & Asociados.

Lívia leyó el nombre con calma.

Adriano Bastos.

El corazón no se aceleró. Las manos no temblaron. Ninguna reacción física la traicionó. Solo un reconocimiento silencioso de que el destino, finalmente, se estaba moviendo en la dirección correcta.

Tocó la pantalla y abrió el archivo adjunto. Fotos recientes. Reportajes. Adriano aparecía más viejo, más serio. Había algo roto en su expresión que no existía antes. Un hombre respetado, sí, pero no entero.

Viudo.

El término todavía surgía ocasionalmente en los artículos, incluso después de tantos años.

Lívia cerró la tableta.

—Todavía usa mi nombre como penitencia —murmuró para sí misma.

A la mañana siguiente, el avión aterrizó bajo un cielo demasiado claro para su memoria. El país que había dejado en ruinas ahora la recibía con alfombras discretas, reuniones marcadas, invitaciones estratégicas. Lívia Montenegro no necesitaba anunciarse. Su historial lo hacía por ella.

En el hotel, mientras organizaba los últimos detalles de la agenda, encaró de nuevo el espejo.

—Estás lista —dijo en voz baja.

Y lo estaba.

El evento ocurrió dos días después.

El salón era amplio, elegante, lleno de nombres importantes. Lívia entró sin prisa, usando un vestido oscuro de corte impecable. Las conversaciones disminuyeron levemente a medida que avanzaba. No por reconocimiento inmediato, sino por curiosidad instintiva.

Ella sabía el efecto que causaba.

Saludó a algunos conocidos, intercambió palabras calculadas, risas mínimas. Todo estaba bajo control. Hasta oír la voz que conocía mejor de lo que le gustaría.

—¿Lívia Montenegro?

Ella se giró lentamente.

Adriano Bastos estaba delante de ella.

Más delgado. Más serio. Los ojos llevaban un cansancio antiguo, un dolor que el tiempo no había borrado. Todavía era guapo —ella reconoció con frialdad clínica—, pero la seguridad arrogante había sido sustituida por algo más contenido.

—Sí —respondió, extendiendo la mano—. ¿Y usted es?

Él pareció confundido por un instante, como si aquella respuesta no fuera posible.

—Adriano Bastos —dijo—. Encantado.

Ella apretó la mano de él con firmeza, sosteniendo la mirada por un segundo más de lo necesario.

—El placer es mío —respondió, con una sonrisa elegante—. Ya he oído hablar mucho de usted.

Era verdad.

Solo que no de la forma que él imaginaba.

Mientras conversaban sobre negocios, Lívia observaba cada detalle. El modo en que él gesticulaba, la pausa antes de sonreír, la mirada que parecía siempre buscar algo que no estaba allí.

Culpa.

Ella conocía bien ese peso.

—Espero que podamos trabajar juntos —Adriano dijo, sincero—. Su reputación es impresionante.

—Tal vez —respondió Lívia—. El tiempo dirá.

Cuando se alejó, sintió algo afirmarse dentro de sí.

El juego había comenzado.

Y esta vez, ella no sería la mujer que creía.

Sería la mujer que conducía.

Isadora Valença murió sin defenderse.

Lívia Montenegro volvió sabiendo exactamente lo que quería.

Y el pasado…

el pasado todavía aprendería a reconocerla.

1
Maria Cantillo
Es difícil ver qué en un corazón había maldad y no solo querían supiera de la infidelidad estorbaba😭😭😭
Maria Cantillo
alguien la vigilaba y sabía todo de ella ahora que se agarren duro por qué todo lo que haces tiene consecuencias...
Maria Cantillo
sospechoso todo la verdad es imposible que sucedan esas cosas donde se cuidan paciente fue provoçado y negligencia
Maria Cantillo
La lealtad en las relaciones maritales y de amistad es valiosa y si se pierde la cadenita de la confianza todo se viene abajo
Maria Cantillo
Es fuerte la decisión a tomar sus amores de mentira 🤭🤭🤭
Maria Cantillo
ufff que valde de agua fría semejante amiga un año embarazada vaya crueldad🤭
Maria Cantillo
la intuición es un arma poderosa te mantiene alerta y predice antes de😢😢
elsa albornoz
Felicitaciones Autora, excelente novela!
Mercedez Peréz
no le leí completa a pesar que muchas cosas se rescatan en su historia pero igual aburrida
Solisbella ortuño
no entiendo ellos están casados o sea clara y Adriano x los apellidos? quien me quita esa duda plis?
Solisbella ortuño
bien enidas a nuestro. club
Carmen
Durante los casi tres años estoy leyendo en esta plataforma. Es la primera vez que tengo que brincar de capítulo porque la narrativa demasiado de aburrida no me tardé ni dos horas para terminarla. Las expectativas de los personajes en demasiado aburrida, nunca hubo escenario sólo palabras. veré si tiene algo más interesante.
Mercedez Peréz
para mí gusto se volvió rutina todos se tiranlapelota pero ninguno gana aburrida la sigo leyendo ya que ya terminó e llegado asta aquí pensando que IVA a cambiar á algo más lindo y romántico que ella saldría de tantas mentiras no tanta acagueteria
Guillermina Sánchez
pues a mi no me gustó, todo se redujo a ella, y la persona que la "salvo"? y los autores materiales? no tiene lógica esta novela 😡
Tita Reynoso
Muy bueno!!!!
Cristina Alberta
yo creo que Clara fue la que intentó matarla y como vio que sobrevivió incendio el hospital para que muriera quemada
MANATE
🤗💯
Lis
Achh quien es el que la ayudó??como supo que requería ayuda ?? Cómo es que sabía todo lo que le pasó con la traidora amiga y el esposo y del accidente?
Lis
Quién es el?? Y como sabe todo?? Como sabe lo que ella quiere y porloqur esta pasando ella??
Lis
Ayyyy NO entiendo
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