Camille es una dulce chica, proveniente de una familia pobre y está devastada porque su prometido la plantó en el día de su boda. Ese mismo día le llega una propuesta de unas personas muy importantes, ella acepta sin saber ni esperar el giro que dará a su vida.
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CAPITULO 23 – LA GRAN CENA
Cuando Camille entró en la cabaña quedó maravillada, sentía que mariposas revoloteaban en su vientre.
Se encontró con todo el piso de la cabaña lleno de pétalos de rosas y todo un camino de velas. Había una mesa también decorada con velas y rosas.
Matt le abrió la silla y ella se sentó, el hizo lo mismo enfrente de Camille.
- Estás más que preciosa nena
- Tu también estás guapísimo bebé – dijo sonrojándose
Se miraron unos momentos y ella rompió el silencio
- Está todo muy hermoso ¿Tú lo hiciste?
- Si, tuve un poco de ayuda de Terry, el me trajo todo lo necesario
- Me encanta – dijo con un brillo en los ojos y una sonrisa encantadora
Comenzaron a cenar, Matt le sirvió cada plato y de vez en cuándo se daban algún bocado en la boca del otro.
- Está todo muy delicioso
- Me alegro que te guste nena
- Me encanta ¿Tu cocinaste?
- Si, cada plato
Camille se sorprendió, pensaba que una persona que tenía todo lo que quería con chasquear los dedos, no sabría cocinar o simplemente no lo haría.
- Mis padres me criaron cómo a cualquier hijo, ellos me enseñaron que debo aprender de todo, se hacer muchas cosas que ni te imaginas. Ellos me enseñaron los valores y que el dinero compra la mayoría de las cosas en la vida pero la felicidad, el amor y los valores de uno no se compran, se ganan con esfuerzo y dedicación. Y la verdad me alegro de que así sea, soy lo que soy hoy gracias a ellos
- Que tierno, son divinos tus papás. Se nota que tienen muchos valores, toda tu familia al igual que tú
- Gracias nena
- No agradezcas, yo debo agradecerte. Por esta cena y por cada momento hermoso que me hiciste pasar. Me encanta estar a tu lado y agradezco que así haya Sido. Si tuviera que volver a pasar por todo lo que pase y más para estar así contigo, no dudaría ni medía vez y estaría dispuesta a vivirlo todo de nuevo
- Te quiero preciosa
- Y yo te quiero a ti
Terminaron la cena y Matt se acercó a ella, le tendió la mano y la llevó a la sala, también estaba cubierto de pétalos y velas. Matt puso una música romántica e invitó a Camille a bailar.
- ¿Me permite esta pieza? – mientras le extendía la mano
- Esta y todas de ahora en adelante
Bailaron mucho tiempo, ella con su cabeza en su pecho y sus manos alrededor del cuello de él. Él con sus manos en la cintura de ella y acariciándole la espalda.
Camille levantó su vista y lo miró a los ojos, el también la vió. Matt comenzó a acercarse y la besó suave y tiernamente en los labios. Luego, el beso comenzó a ser más demandante y salvaje. Matt le agarró de la nuca con una mano y la atrajo más hacia él. Se separaron por falta de aire.
La condujo de la mano hasta la habitación, al entrar Camille vió un corazón de rosas rojas en la cama, velas por la habitación y el suelo lleno de pétalos de rosas. Entraron y Matt agarró de la cintura por la espalda a Camille, comenzó a darle besos en el cuello y ella se empezó a excitar. Ella se dio vuelta y lo miró directo a los ojos, los ojos de ambos estaban inyectados de deseo.
- Quiero que me hagas tuya, quiero que me hagas el amor Matt
- Me encanta como suena mi nombre en tus labios – le dio un casto beso - ¿Estás segura que eso quieres?
- Completamente bebé – se mordió el labio
Él no resistió más y atacó a su boca devorándola mientras sus manos acariciaban toda su espalda. Lentamente le fue sacando el vestido y ella comenzó con el saco, luego la corbata y la camisa.
En cuanto le descubrió la parte de arriba de el vestido a Camille, Matt notó que no llevaba ningún tipo de sostén. La miró con lujuria y comenzó a acariciar sus pechos mientras la besaba.
Camille lo despojó de su pantalón y él se sacó los zapatos y calcetines, quedó con su boxer. A Camille terminó de quitarle suavemente su vestido y los zapatos, solo tenía una diminuta braga, de la cuál también se deshizo en un movimiento rápido, ella terminó por sacarle la única prenda que le quedaba.
Siguieron besándose y Matt comenzó a acariciar y estimular su zona íntima y ella hacía lo mismo con él, mientras no se quitaban la mirada el uno del otro.
- ¿Estás segura de esto? Mira que después ya no podrás librarte de mí
- Completamente segura, jamás querré librarme de ti
Hablaban en susurros entrecortados por la excitación.
Matt alzó cuidadosamente a Camille y la acostó suavemente en la cama y se puso encima de ella.
- Sé gentil
- Por supuesto nena – Matt ya estaba listo para internarse en su interior, al tocarla dijo – que preparada que estás, estás bien mojada
- Lo provechooo casa tú y nadie más que tú
- Saber que soy el único que te provoca eso me fascina
Y suavemente se metió en ella, Camille en un momento sintió que algo se rompió y sentía dolor. Matt se quedó un momento quieto para que ella se acostumbrara, luego comenzó a moverse y dar estocadas suaves. Al principio Camille sentía dolor pero después de unos momentos había solo placer y se dejó llevar.
- Más… Matt, más por favor
- Eres tan estrecha nena, me encanta
Y él siguió su orden, mientras le daba besos y mimos y le decía cosas tiernas al oído, comenzó a ir más rápido. Toda la habitación se llenó de los gemid*s de ambos, hasta que llegaron al clímax juntos y una sensación de electricidad les recorrió el cuerpo a ambos.
Cuando su respiraciones se normalizaron, Matt se levantó y se limpió, buscó una toalla y la humedeció y limpió a Camille, luego se puso su boxer. Se acostó a su lado y la acurrucó a sus brazos y se taparon con las sábanas y colchas.
- Fue hermoso bebé, gracias – y le dio un casto beso en los labios
- No nena, gracias a ti por darme tu virtud. A mí también me encantó. Ahora descansa.
- Tu también
Se abrazaron y al rato Cam habló
- ¿Matt..?
- ¿Si nena?
- Te quiero, gracias por aparecer en mi vida
- Te quiero, gracias a ti
Se besaron y se quedaron dormidos. Al otro día Camille despertó a Matt con tiernos besos, él al despertar se encontró con el hermoso rostro de Camille, la abrazó y la besó profundamente.
- Buenos días mi dormilón
- Buenos días mi princesa
- Te traje el desayuno príncipe
Él solo rió y se sentó en la cama, ambos desayunaron ahí: panqueques con dulce de leche con frutillas, almendras y nueces, acompañado de un cappuccino para cada uno.
- Esto está delicioso nena ¿Lo preparaste tú misma?
- Si bebé, me alegra que te guste
- No me gusta, me fascina. Quiero tus desayunos por el resto de mi vida – Camille se puso colorada
- Y yo te quiero a ti por el resto de mi vida
Desayunaron tranquilos y riéndose.
- Quiero darme una ducha – recién Matt se dio cuenta que Camille traía puesta su camisa
- Dios, te ves tan sexy con mi ropa. Aunque sin ella te ves mejor
- Me gusta tener tu aroma conmigo bebé, aunque tus brazos anoche me vistieron mejor que cualquier ropa
- Ay nena, me vuelves loco.
Y la besó salvajemente, se separaron cuando ya no les quedaba aire en sus pulmones.
- Dime ¿Tienes algún dolor por lo de anoche?
- La verdad es que algo, pero es soportable
Camille se levantó y Matt pudo ver qué debajo de su camisa no había nada de nada. Su amigo de despertó.
Se levantó y entró al baño detrás de ella, la abrazó por detrás y Camille sintió en su espalda lo duro que estaba Matt, se dio vuelta y lo besó mientras le acariciaba su pecho, sus abdominales y por último un poco a su amigo.
Luego de eso, se separó y se metió a la ducha. Matt no lo podía creer que lo dejara así, la siguió y se metió con ella y el agua tibia mojó sus cuerpos. Matt la aprisionó contra la pared y comenzó a besarla salvajemente.
- ¿Pretendías dejarme así?
Camille solo volvió a besarlo pero con más intensidad. Matt la alzó y ella rodeó sus piernas en la cintura de él. La penetró de una sola estocada y ella gim*ó de placer. Comenzó un vaivén suave y Camille le pedía más con su respiración agitada. Empezó a hacerlo más rápido y fuerte, estaban encendidos los dos. Llegaron al clímax juntos y se quedaron abrazados hasta que se les normalizó la respiración.
Después se bañaron juntos y salieron de la cabaña para dar sus últimos paseos, ya que tenían que volver porque mañana ambos debían trabajar temprano.
Siguieron recorriendo las afueras de la cabaña y en el bosque que la rodea, había un paraje hermoso hecho de madera y lleno de enredaderas con flores, tenía unos bancos muy cómodos y pasaron sus ultimas horas allí, también almorzaron en ese lugar. Camille no quería irse porque era muy hermoso y transmitía mucha paz.
A la hora de la siesta decidieron irse a casa pero Matt le prometió que volverían.
- Éste será nuestro lugar, me encantaría que pasemos nuestros momentos aquí. Nadie sabe de esta cabaña, ni siquiera mi familia.
- Me encanta la idea, sería nuestro segundo lugar
- Si, tienes razón nena – le dio un casto beso en los labios – puedes venir cuando quieras – le dijo mientras subían al auto luego de guardar el equipaje
- Gracias bebé, y gracias por este fin de semana, fue el mejor de mi vida
- Y es el primero de muchos nena.
Y así volvieron a la ciudad, felices. Llegaron y acomodaron todo.
- Nena, quédate en mi cuarto a dormir. No te quiero lejos de mí. No te dejare dormir en otra habitación.
- Está bien, además tú hermana está quedándose en la habitación contigua
- Okey
Luego de cenar fueron a descansar, le cobraron a su hermana en la cena, todo lo que vivieron el fin de semana. Bueno, evitaron ciertos detalles que capaz Camille luego le cuente a Samara.