Tu hermano iba a heredar el imperio de tu padre, pero por cosas de la vida te toca a ti. Será que podrás con todo.
NovelToon tiene autorización de Ivonne Lopez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Una noche para recordar
Cuando salimos del restaurante nos dirigimos hacia el apartamento de Antonio, mi mente iba de un lado a otro, en estos últimos meses, me había acercado a Antonio, aunque mi corazón pertenece solo a Ezequiel, había empezado a sentir algo por el hijo mayor Moretti.
La carta que me había llegado días atrás, me había recordado mi pasado mi amor por él, mi amor por Ezequiel, pero por otro lado estaba Antonio mi presente, ¿sería vería tan mal?, ¿estaria traicionando el amor que nos teníamos Ezequiel y yo?.
Porque mi vida no podía ser más sencilla, por una vez en la vida, porque no podía dejar de sentirme tan culpable, su carta, su amor por mi y los pensamientos de que fuera feliz. ¿Estaba haciendo lo correcto?.
- Estás bien Samantha. - Antonio me saca de mis pensamientos.
- Si estoy bien - El coloca una mano en mi muslo.
- Pareces estar pensando mucho, si no quieres ir no te preocupes no te voy a obligar a nada se que has perdido a alguien importante, se que amabas mucho a ese hombre. - Como podría saberlo el.
- Estás en lo cierto Ezequiel siempre será el primer hombre que ame y amare también, pero eso no significa que no pueda estar con alguien.
- La verdad nunca e amado a nadie.
- Como es eso posible Antonio.
- Cuando me case, pensé que era la indicada había empezado a quererla, pero ella empezó a cambiar se volvió fría y calculadora y hay murió todo. Pero hubo un cambio en mi y fue cuando te vi en la conferencia.
- Que cambio.
- Te lo quiero decir de una vez, ese día sabía que ibas a ser mi perdición eres hermosa, inteligente, independiente entre otras cualidades. Desde ahí no he dejado de pensar en ti, cuando me enteré que ya tenías a alguien perdí todas mis esperanzas, y ahora se que estás sola, pero también se que en tu corazón hubo alguien especial.
- No se cómo responderte Antonio, nunca pensé que te sentias así. Pero la verdad estos últimos meses he comenzado a sentir algo por ti.- Y si, mis palabras eran ciertas, no es el mismo sentimiento que con Ezequiel, pero había algo.
Nos quedamos en silencio hasta que llegamos al apartamento, al ingresar quedó sorprendida, es grande su decoración en colores rojo y azul. Pero apenas cerró la puerta me puso contra la puerta, llevo mis manos arriba de la cabeza.
- Samantha no aguanto más, te deseo. Desde el primer día en que te vi. - Su boca se acercó a la mía y en un susurro - No imaginas lo que te voy a hacer, pero ten en cuenta una cosa, no te voy a obligar a nada.
Su mano libre estaba en mi cadera, sus besos eran suaves, y tiernos, poco a poco comenzó a soltar el agarre de mis manos.
- Si quieres seguir dímelo de lo contrario te libero y te puedes ir, o si solo quieres que alguien te abrace para dormir, no le pondré a eso también, pero muy en el fondo deseo tu cuerpo, hacerte mía, una y otra vez.
- Antonio quiero .... continuar.
Mis palabras salieron roncas, así que esta vez lo bese yo, sus manos recorrían los costados de mi cuerpo, llegando hasta mi pecho. Sus manos hacían pequeños masajes lo que me provocaba una corriente eléctrica por todo mi cuerpo
- Te gusta.
No pude responder con palabras solo con gemidos. Sus besos comenzaron a bajar por mi cuello, luego en mi clavícula.
- Antonio... no.. no
- No, que.
- No quiero que te detengas.
Y así lo hizo no se detuvo siguió hasta llegar a mis pechos, mi vestido quedó en el piso y yo quedé en el conjunto que el haia enviado.
- Te lo pusiste.
- Eso era lo que decía la nota.
- Interesate.
- Que es interesante. - Mientras hablábamos el no dejaba de besarme y de explorar mi cuerpo con sus manos y su boca.
- Que lo hicieras, porque te lo dije.
Mientras él le besaba yo me quedé de pie, aunque mis piernas me temblaban no me movía. En un instante el se perdió entre mis muslos, sus suaves tomes me hacían retorcer.
Aunque su lengua no tuviera contacto directo con mi intimidad, de igual manera se sentía muy bien.
- Eres muy sencible.
- Eso no yo misma lo sabía.
Sus labios volvieron a los míos, su ropa estaba puesta todavía y no me importaba mucho, ya que con sus solas manos me hacía ver el mismísimo paraíso.
- Ahora vas a ver ya a sentir, como se llega al paraíso.
Sin despegarse de mis labios, se desabrochó el pantalón, estos cayeron al suelo al igual que su boxer, no pude ver su miembro pero podía sentirlo, y era bastante grande.
Hizo a un lado mis bragas, levanto una de mis piernas, mi entrada estaba bastante humeda, lista para el.
- Estás lista.
- Si.
Si sonrisa se amplió, y sin esperar un segundo lo metió, todo y hasta el fondo, iba a gritar, pero sus labios no le dejaron. Me sentía super bien, pero también dolió.
- Si que está muy apretado.
Sus movimientos fueron suaves al principio, pero sabía que el no podía aguantar y yo tampoco, así que ambos aumentamos el ritmo, hasta que llegamos al climax.
Y si hicimos el amor en la entrada de su apartamento nuestras respiraciones entrecortadas no nos dejaban hablar. Cuando ya nos calmamos el hablo.
- Eres realmente hermosa Samantha. - Su cabeza en mi hombro, se que el podía escuchar los latidos de mi corazón desenfrenado.
- La verdad nunca pensé en que estaría en esta situación contigo.
- Porque lo dices.
- Perteneces a los Moretti y a parte de todo tu familia mato a la mía. - Se pone rígido no esperaba que yo le dijera eso.
- Lo sé pero no tengo nada que ver con eso y por favor esta noche quiero estar contigo y solo contigo, olvidémonos de todo el mundo, solo por esta noche.
Coge mis muslos y me levanta, mis piernas se enrollan en su cadera, mientras nos lleva a la habitación nuestros besos no paran. Me deja en la cama, el se levanta y me mira desde la orilla de la cama.
- Eres hermosa y perfecta.
- Y la verdad tú no estás tan mal.
- Está noche no voy a tener sexo contigo, voy a hacerte el amor.
- Nunca después de Ezequiel ha habido un hombre, hasta que llegaste.
Me besa desesperadamente sus movimientos son lentos al principio, después de unos minutos sus movimientos fueron aumentando de velocidad.
Y así volvimos a hacer el amor, este hombre puede que me lleve al infierno si seguimos juntos pero con lo que acaba de hacer me llevo al mismísimo cielo.
- Eso fue perfecto.
- Lo mismo digo, hace mucho no me sentía así.
Nos acomodamos en la cama, mientras nuestras respiraciones se calman nuevamente, me quedo dormida en su pecho.
A la mañana siguiente me despierto abrazada, y sintiendo un aroma muy rico. Recordé lo que había pasado la noche anterior, cada dos horas nos levantamos y lo hacíamos fue algo muy especial.
- Buenos días, princesa descansaste.
- Hasta dónde se puede decir que si, pero me tengo que ir sabes que hay trabajo. - Pero cuando me estaba levantando me devuelve a la cama.
- Si lo sé y yo también tengo que trabajar, pero stes quiero saber si nos vemos esta noche, sabes que mejor paso por tu casa.
Me da un último beso y me deja libre para que me levanté, me vestí y me fui a mi casa.