Yuri Romanov está acostumbrado a defender su libertad a toda costa Sin embargo, una trampa legal lo acorrala y lo obliga a tomar la única salida posible mudarse al penthouse de Dmitry Sokolov, el magnate más frío, metódico e implacable del mundo corporativo dmitry no tolera el desorden y pretende controlar cada segundo de la vida de Yuri bajo un contrato con reglas estrictas lo que no sabe es que Yuri no piensa ceder sin luchar entre provocaciones, miradas cargadas de tensión y un choque de egos imparable, la convivencia forzada amenaza con cruzar una línea de la que ninguno podrá regresar
Nota para el lector: Esta obra contiene una relación de rivales a amantes (enemies to lovers) con dinámicas de poder estrictas, choque de personalidades y desacuerdos constantes antes de llegar al desarrollo afectivo si disfrutas de las historias con alta tensión, sarcasmo y secretos por descubrir, ¡bienvenido a Bajo las Reglas!
18+, ⚠️No denunciar. espero les guste 💝
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Ensamblado a presion
El aire helado de las seis de la mañana azotaba los cristales del sedán mientras avanzaban en absoluto silencio hacia el barrio industrial
Yuri ni siquiera miró a Dmitry en todo el trayecto mantenía la vista fija en la ciudad en penumbras, repasando mentalmente cada centímetro de la entretela y el ángulo exacto de la solapa
Sabía que la amenaza de Sokolov no era en vano un solo error en el encaje de la chaqueta y el magnate cerraría las puertas del taller para trasladar todo al penthouse
Cuando la puerta del taller se abrió, el olor a vapor caliente y lana limpia recibió a Yuri como un refugio temporal
Su padre ya estaba despierto, preparando las hilaturas en la mesa de ensamblado
—Llegaste temprano, hijo —dijo el hombre, forzando una sonrisa tranquila, aunque sus ojos cansados revelaban que apenas había dormido pensando en la situación
—Tenemos que dejar el prototipo listo antes del mediodía, papá —respondió Yuri, quitándose el abrigo rápido y arremangándose la camisa
—No hay margen de error
Sin perder un segundo, desplegaron las piezas de lana cortadas el día anterior
La máquina de coser empezó su repiqueteo constante mientras Yuri hilvanaba con pulso de cirujano la entretela doble
Cada punzada era una declaración de principios no le daría a Dmitry el más mínimo pretexto
Al fondo de la nave, la puerta de la pequeña oficina se mantuvo entreabierta
Dmitry no salió en toda la mañana, pero la silueta del magnate tras el cristal y el sonido de sus llamadas ejecutivas eran una sombra constante Borís permanecía de pie junto a la entrada, estático como una estatua de piedra
A las once y media, Yuri dio la última puntada al dobladillo interno y llevó la pieza a la mesa de planchado
Pasó la plancha de vapor sobre la solapa, viendo cómo la lana cobraba una estructura rígida, impecable y de una elegancia sobrecogedora
El trabajo artesanal del taller de los Romanov brillaba en cada costura
La puerta de la oficina se abrió con un chasquido sordo
Dmitry salió con el saco puesto y las manos en los bolsillos, caminando despacio hacia la mesa
central
—El plazo venció, Romanov —anunció Dmitry, deteniéndose frente a la prenda
Yuri se colocó a un lado de la mesa, cruzándose de brazos con la barbilla en alto y la mirada desafiante
—Compruébalo tú mismo, Sokolov
Dmitry no respondió de inmediato
Extendió una mano y pasó sus dedos largos y firmes por la línea del hombro, descendiendo con lentitud por la solapa estructurada hasta el borde del dobladillo
La precisión del corte y la caída del textil eran perfectas
La tensión en el taller se volvió sofocante mientras el magnate evaluaba el trabajo en silencio
—La entretela responde exactamente como dijiste —admitió Dmitry con voz grave, alzando la vista para clavar sus ojos oscuros en Yuri
—El ensamble es impecable
Su padre dejó salir un largo suspiro de alivio, pero Yuri no bajó la guardia
Sintió cómo la distancia entre él y Dmitry se reducía levemente mientras el magnate rodeaba la mesa
—Ganas esta ronda, diseñador —murmuró Dmitry al pasar a su lado, rozando intencionalmente su brazo
—Prepárate
Por la tarde probamos el prototipo en maniquí viviente
Dmitry caminó hacia la entrada junto a Borís para atender una llamada urgente, dándole a Yuri un breve respiro
En cuanto la puerta de madera se cerró, el silencio cayó sobre el taller como una losa pesada
El padre de Yuri soltó las tijeras que sostenía y se acercó a la mesa de trabajo
Miró la chaqueta terminada con orgullo, pero al levantar la vista hacia su hijo, la preocupación ensombreció su rostro
—Yuri... mírame —pidió el hombre en voz baja, poniendo una mano firme sobre su hombro
—Hiciste un trabajo impecable
Pero esa forma en la que se buscan con la mirada, la manera en que te habla... ese hombre te está acorralando y tú estás jugando con fuego
Yuri apretó los labios y desvió la mirada hacia los retazos de lana sobre la mesa
—No estoy jugando a nada, papá
Solo estoy protegiendo lo nuestro
—Te conozco, hijo
Sé cuando estás acorralado y cuando estás desafiando al peligro —insistió su padre, apretando el agarre con calidez
—Dmitry Sokolov no es un cliente cualquiera
Es un depredador
Si crees que puedes ganarle en su propio juego sin salir lastimado, te estás engañando
—No me voy a dejar romper —respondió Yuri, encarando a su padre con los ojos brillándole por la determinación
—Cada puntada de esta chaqueta, cada metro de tela que corto, es un paso más cerca de pagar esa deuda y ser libre
No le tengo miedo
—No es miedo lo que me preocupa, Yuri —
murmuró su padre con tristeza, mirando la puerta
—Es lo que estás dispuesto a entregar con tal de no perder esta batalla
Continuará...