Jack Matías siempre creyó ser un chico normal… excepto por los extraños poderes que habitan en su interior. Pero cuando descubre la existencia de un mundo mágico oculto y una mitología completamente distinta a la contada por la humanidad, su vida cambia para siempre.
Guiado por antiguas divinidades y perseguido por fuerzas desconocidas, Jack emprenderá un viaje donde descubrirá su verdadero origen, el poder de la naturaleza y el destino que une a dos mundos.
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Diario, yo otra vez
Después de cerrar la puerta de la casa, Jack regresó a su habitación y sacó su diario.
Se acomodó en el escritorio, abrió una página nueva y comenzó a escribir.
Allí narró con todo detalle todo lo que había vivido durante el tiempo en que no había escrito.
Desearía poder decirle a Tobías lo que siento por él.
Es como si mi corazón me lo estuviera pidiendo a gritos y yo simplemente lo ignorara.
No sé qué pasará más adelante en nuestras vidas. Sé que esto va a sonar egoísta, pero...
Odiaría que Tobías encontrara a otro chico y empezara a salir con él.
A Tobías no le interesan las chicas. Eso lo sé desde nuestra adolescencia.
Pero tampoco lo he visto interesado en ningún chico.
Tal vez sus estándares son muy altos.
Claro que son estándares que yo jamás podría cumplir.
Para empezar, él siempre ha sido muy inteligente.
Era el primero de la clase, obtuvo una beca para estudiar música, izó bandera muchas veces y sus notas rara vez bajaban de 4,5.
Siempre fue amable con todo el mundo.
Pero conmigo era diferente.
Era más que amable.
Era como mi guardián, por así decirlo.
Me defendía de las personas que me ponían apodos, me enseñaba todo lo que no lograba aprender por mi cuenta en la escuela y casi nunca me dejaba solo.
Por eso le afectó tanto cuando recibí aquella paliza en séptimo grado.
Hasta el día de hoy sigue culpándose por lo ocurrido.
Pero él no tiene la culpa de nada.
No podía estar pegado a mí todo el tiempo.
A veces siento que, por mi culpa, tampoco hizo más amigos.
Muchas veces lo invitaban a fiestas o a salir con otras personas, pero como a mí nunca me mencionaban, él prefería quedarse conmigo.
Otra cosa maravillosa de Tobías es que gracias a él logré aprobar muchas materias en las que era terrible.
Álgebra, química y física.
Jamás entendía nada de eso.
Entonces Tobías llegó al rescate.
Cuando notó que mi madre me regañaba muy duro cada vez que entregaban las notas, decidió enseñarme a su manera.
Y su manera daba resultados.
Me explicaba con paciencia, sin presiones y con una alegría que jamás vi en ningún profesor.
No aprendí todo.
No obtuve las mejores calificaciones.
Pero al menos conseguí aprobar con notas aceptables.
Siempre he pensado que cada persona tiene una inteligencia distinta.
Puedo ser pésimo para las ecuaciones, la tabla periódica o para calcular la velocidad de un objeto.
Pero existe un área en la que me siento increíble.
Y son las artes.
La creatividad.
La historia.
Y la escritura.
Desde que aprendí a leer, siempre le pedía a mi madre libros sobre historias medievales, dragones y caballeros que intentaban salvar el mundo.
Me apasionaban esas historias.
Con el tiempo también empecé a admirar las series, películas y mangas que trataban esos temas y muchos otros que llamaban mi atención.
Me encanta la mitología griega, y siempre he sido fanático de los caballeros que portan hermosas armaduras, protegen al mundo y sirven a una diosa.
También me gustan los superhéroes.
Mi héroe favorito ni siquiera tiene poderes.
Aun así, se pone una capa, una máscara y un traje resistente a las balas. Además, lleva un cinturón lleno de herramientas increíbles.
Combate el mal durante la noche.
Seguro sabes a quién me refiero.
Y mejor ni hablar del hombre con una "S" en el pecho.
Como comenté antes, me gustan mucho los mangas. Tengo una colección bastante grande y una lista interminable de títulos.
Fantasía, romance y shonen son mis géneros favoritos.
Entre los de romance destacan las historias BL.
Como podrás imaginar, muchas veces termino imaginando escenarios ficticios junto a Tobías gracias a esas historias.
Pero dejando a un lado mis gustos...
Quería contarte que me he sentido mejor respecto a mi autoestima.
No sé si lo mencioné antes, pero a veces me dan ataques de tristeza.
Estar solo es algo que amo y odio al mismo tiempo.
Mi madre pasa cada vez menos tiempo en casa.
Sin embargo, para mi suerte, Tobías siempre está pendiente de mí, ya sea desde la distancia o acompañándome en persona.
Y eso me hace feliz.
Ese chico de pecas en el rostro que tanto detesta...
Incluso llega a ponerse maquillaje para ocultarlas.
Pero yo siempre le digo que sus pecas son una de las cosas que más me gustan de él.
Casi me muero de la vergüenza la primera vez que se lo dije.
Pero valió la pena ver esa hermosa sonrisa aparecer en su rostro.
Soy un chico al que pueden atraerle tanto los chicos como las chicas.
Aunque, siendo sincero, suelo inclinarme más hacia los chicos.
Y si además están en forma, mucho mejor. Jajaja.
Pero aunque mi mejor amigo está en forma, no es solo por eso que me gusta.
Me gusta por todo lo demás.
Por su bondad.
Por su paciencia.
Por cómo siempre está ahí cuando lo necesito.
Por cómo me hace sentir seguro incluso en mis peores días.
Cómo soporta cada una de mis tonterías.
Cómo, a pesar de que soy un fenómeno capaz de lanzar agua por las manos y mover la tierra a mi voluntad, sigue viéndome como la misma persona de siempre.
No como un monstruo.
No como algo extraño.
Solo como Jack.
Y quizá eso es una de las razones por las que me muero por el.
Algún día...
Algún día le diré a ese chico que lo amo.
Algún día.