En un mundo dominado por hombres, la legendaria maestra de artes marciales Mei Ling reencarna como un joven en la antigua Dinastía del Dragón. Ocultando su verdadera identidad femenina y su vasta experiencia, Mei Ling, ahora Huang Yi, debe navegar en una sociedad machista mientras se enfrenta a un carismático y sarcástico General, librando batallas internas y externas para sobrevivir, honrar a su familia y forjar un camino hacia la igualdad, todo mientras guarda un secreto que podría costarle la vida.
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Nuevos Comienzos
Antes del accidente y la traición, el General, previendo posibles peligros, había enviado en secreto a sus hombres más fieles para poner a salvo a mi madre y a los tres niños que él había adoptado. Habían sido llevados a una región lejana y segura, donde nadie podría encontrarlos, y eso me daba una gran tranquilidad. Al menos ellos estaban a salvo.
Tras varias horas de marcha, llegamos a un pueblo pequeño y tranquilo, situado en una zona neutral, alejada de los conflictos del imperio y de las rutas militares. Era un lugar donde la gente vivía ajena a las intrigas palaciegas y donde dos desconocidos podían pasar desapercibidos. Decidimos hacernos pasar por una pareja de esposos que huía de la pobreza de otras tierras en busca de una vida mejor.
Alquilé una habitación cómoda en una pequeña posada del centro del pueblo. El General, siempre con esa inocencia infantil, miraba todo con curiosidad, tocando los muebles y abriendo los cajones con entusiasmo.
—¡Qué bonita casa! —dijo, saltando sobre la cama con una alegría desbordada—. ¡Es muy suave! Yi, ven, siéntate conmigo. ¿Podemos dormir juntos? ¿Tienes juguetes?
—¡No saltes en la cama, que se va a romper! —le regañé, aunque sin malicia—. Y no tengo juguetes. Si te portas bien, te enseñaré a tallar figuras en madera.
—¡Sí! ¡Quiero aprender! —gritó, abrazándome de nuevo y dándome un beso ruidoso en la mejilla—. Yi es la mejor esposa del mundo.
—Te he dicho mil veces que no soy tu esposa —repetí, aunque ya me estaba acostumbrando un poco a esa fantasía suya.
Al día siguiente, mientras organizábamos nuestras cosas, escuchamos pasos en la puerta. Al abrirla, nos encontramos con los cinco hombres leales del General, que habían logrado seguir nuestro rastro y llegar hasta nosotros. Al verme vestida con ropas femeninas, sin el disfraz de soldado, sus ojos se abrieron con sorpresa, aunque mantuvieron la compostura.
—Vaya... así que resultaste ser una mujer —dijo el mayor de ellos, con una media sonrisa y una leve inclinación de cabeza—. Bueno, finalmente llegamos, Huang Yi. O mejor dicho, señora.
Asentí, dejándolos pasar. —Gracias por venir. Ahora podemos planear con más calma.
Pero la tranquilidad sería efímera. Mientras hablábamos, en las sombras muy lejanas, fuerzas oscuras se movían. Los bárbaros del norte, al enterarse de que el gran General Feng Shang había caído en desgracia, vieron la oportunidad perfecta para eliminar a su mayor enemigo. Habían enviado a sus asesinos más letales, expertos en el sigilo y la muerte silenciosa.
Y no eran los únicos. El propio emperador, manipulado por los traidores de la corte, creyendo la mentira de la traición, había enviado a los temidos Asesinos de las Sombras, los guerreros más mortíferos y despiadados de todo el imperio, con una orden inapelable: encontrar al General y acabar con su vida, sin importar el costo.
Mientras dentro de la habitación el General seguía entretenido tallando un trozo de madera y riéndose como un niño, sin saber que el peligro acechaba en cada rincón del pueblo, yo miraba por la ventana con el ceño fruncido. Sabía que no habría paz. Dos fuerzas mortales se acercaban, cada una con la intención de matar al hombre que ahora dependía de mí como un niño. El juego apenas comenzaba, y la próxima vez que las sombras se acercaran, la batalla sería mucho más dura y sangrienta.
Palabras de la autora
Y es que, si esta mujer es quien lleva la iniciativa y toma las decisiones, sabrá proteger a su hombre con una destreza y una ferocidad espléndidas. Por ello será conocida como la leyenda de Huang Yi, la vicegenerala: una figura que abrirá camino para que otras mujeres también encuentren su propio empoderamiento y reclamen su libertad. Aunque, claro está, el protagonista tendrá también un papel esencial; una vez que recupere la memoria, la historia se tornará aún más apasionante e interesante.