Luego de la cuarta guerra contra los oscuros, objetos fueron confiscados por la diosa luna y fueron guardados en el único lugar que en el que nadie se atrevería a poner un pie.
La Academia Luna Sangrienta...
Cuyo sitio mantiene bajo resguardo las reliquias de Selene...
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Capítulo 12: El caos tras volver a casa
DMITRI
Descubrí algo importante luego de entrar a Luna Sangrienta. Sobrevivir a reliquias malditas es más fácil que sobrevivir a nuestras familias.
Y honestamente...
Prefería volver a enfrentar las catacumbas. La celebración en el Clan Volakis había sido una mala idea desde el inicio. Las mesas enormes del salón principal estaban llenas de comida, velas y familiares orgullosos observándonos como si acabáramos de volver de una guerra.
Lo cual no estaba lejos de la realidad. Los padres de Aeryn parecían en especial satisfechos.
Alaric Volakis, líder del Clan, era un hombre alto de cabello rojo intenso, igual al de sus hijos, aunque ligeramente cubierto por mechones plateados en las sienes. Sus ojos azules eran fríos y calculadores, propios de alguien acostumbrado a dirigir un antiguo clan.
Su esposa, Lina Volakis. Era mucho más tranquila. Tenía cabello cobrizo ondulado hasta la cintura y una mirada suave que contrastaba demasiado con la intensidad natural de los Volakis. La madre Aeryn sonreía orgullosa observando a sus hijos.
Luego estaban sus hermanos. Los tres mayores ya eran Guardianes oficiales. Y todos eran absurdamente intimidantes.
Kael, el mayor, tenía el cabello rojo oscuro corto y una cicatriz atravesando una de sus cejas. Parecía serio incluso respirando.
Darian, el segundo, era más alto y relajado, aunque su sonrisa tenía exactamente el mismo aire problemático que la de Aeryn.
Y Rowan... bueno...
Rowan parecía ser el más amable y tranquilo, pero luego recordaba que había destruido una base de Oscuros prácticamente solo el año pasado.
Y finalmente estaba Catrina. La hermana menor. Un demonio disfrazado de adolescente adorable.
Tenía el cabello rojo intenso más oscuro que el de Aeryn y ojos azules brillantes llenos de problemas. Apenas escuchó la historia de la prueba final comenzó a reírse tan fuerte que casi se cae del sofá.
—¡Debí ver la cara de Jacob cuando Aeryn lo golpeó!
Jacob, presente en la celebración gracias a la alianza entre clanes, tensó la mandíbula inmediatamente. Aeryn soltó un suspiro cansado desde el sillón donde estaba sentada.
—Lo hice porque era necesario para la prueba.
—Claro—murmuró Catrina—. Y yo soy la Diosa Luna.
Los hermanos mayores de Aeryn comenzaron a felicitarla inmediatamente.
Incluso Kael parecía orgulloso. Eso definitivamente era raro. Jacob seguía allí tratando de conservar la dignidad mientras los Volakis prácticamente celebraban que mi hermano hubiera sido golpeado.
Yo sinceramente lo estaba disfrutando. El problema comenzó cuando los adultos decidieron intervenir.
—Aeryn—dijo su madre con paciencia—. Entiendo que estés molesta, pero Jacob es un buen hombre.
Ella cerró los ojos lentamente, suspiró mientras lo hacía, eso era mala señal.
—Tal vez debas darle una oportunidad—añadió Alaric.
Catrina rodó los ojos tan fuertes que creí que iba a desmayarse.
—¡Vaya, qué romántico!—murmuró con sarcasmo— Obligaciones políticas y depresión emocional.
Tuve que evitar reírme. Aeryn explotó finalmente. Se puso de pie y el aire alrededor comenzó a calentarse inmediatamente.
—No soy débil.—Silencio absoluto.—No necesito que nadie decida por mí, mi futuro y menos un compromiso que desde un principio dejé en claro que no aceptaría y mantengo esa posición.
Jacob quiso responder. Ese fue su error.
Porque alguien golpeó su cabeza con un bastón antes de que pudiera decir una sola palabra.
La matriarca había llegado. Y todos guardaron silencio. La abuela de Aeryn era aterradora. Incluso para mí.
Isolda Volakis avanzó lentamente hacia nosotros apoyándose en un bastón negro cubierto de runas plateadas. Su largo cabello blanco estaba trenzado elegantemente sobre uno de sus hombros y sus ojos azules seguían siendo igual de intensos que los de toda su familia.
Aparentaba ser una anciana tranquila.
Hasta que uno recordaba que había sobrevivido a tres guerras sobrenaturales y destruido ejércitos completos.
—Estoy harta de escuchar estupideces—declaró. Nadie dijo nada. Eso era ser inteligente. Isolda observó directamente a los padres de Aeryn—. Mi nieta es la escritora de su propio destino. No ustedes.—declaró. Silencio absoluto.—Y si vuelven a presionarla con este estúpido compromiso, yo personalmente me encargaré de arrojarlos al bosque para que sean perseguidos por los Oscuros
Catrina parecía estar viviendo el mejor momento de su vida.
La matriarca luego se acercó a Aeryn y le entregó un pequeño dije plateado con el símbolo del Clan Volakis grabado en el centro.
—Todas las mujeres de nuestra familia que entraron a Luna Sangrienta llevaron esto.
Por primera vez en toda la noche Aeryn sonrió de verdad. Desde Isolda se giró hacía a mí. Mala idea. Sacó un anillo plateado antiguo y me lo lanzó directamente. Lo atrapé por reflejo.
—Felicidades por entrar a la Academia, muchacho—dijo—. Y cuida de mi nieta.
Miré el anillo unos segundos antes de asentir.
—Lo haré.
Jacob hizo una pequeña mueca. Y entonces Isolda le dio un golpe con el bastón también. Directamente en la cabeza.
—Deja de meter tus narices en la vida de Aeryn.
Catrina estaba a punto de ponerse a llorar de la risa.
—En serio, Jacob—dijo ella secándose lágrimas imaginarias—. Déjala en paz, lo digo por tu propio bien y el de mi hermana.
O más bien... se hizo peor. Porque Isolda decidió secuestrarnos.
Terminamos en medio del bosque Volakis alrededor de una enorme fogata junto a todos los hermanos de Aeryn bebiendo alcohol sobrenatural como si no hubiera un mañana.
Y fue ahí que descubrí algo sumamente importante:
Los Volakis daban miedo cuando bebían. Y mucho. Kael se volvió extrañamente filosófico. Darian retaba a los árboles a pelea. Rowan se quedó mirando la fogata mientras decía cosas existenciales.
Isolda, bueno... comenzó a contar historias vergonzosas de los líderes del Clan. Las cuales eran ridículas y sumamente graciosas.
Y Catrina... bueno.
No la dejaron beber demasiado porque aparentemente cuando se embriagaba comenzaba a cantar y su magia se descontrolaba.
Según Aeryn, que era quien era la menos ebria de todos los Volakis que estaban en la fogata. La última vez que Catrina bebió por poco incendia una torre completa mientras cantaba canciones trágicas.
Y honestamente quería ver eso. Terminamos despiertos prácticamente toda la noche.
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Y la mañana siguiente...
Seguíamos vivos de milagro. Aeryn y yo abordamos el tren hacia Luna Sangrienta completamente destruidos por el cansancio. Entonces encontramos a Jayden. Nos observó unos segundos. Luego arqueó una ceja.
—Ustedes no durmieron nada, ¿cierto?
Aeryn se dejó caer en el asiento.
—Desearía ser huérfana... me duele la cabeza.
—Ya somos dos—respondí sintiendo una espantosa jaqueca.
Jayden se rio inmediatamente lo cual aumentó el dolor de cabeza.
—Es lo más preocupante que les he escuchado decir a los dos.
Le contamos una versión resumida de lo ocurrido. La parte del golpe de la abuela hizo que casi dejara de respirar de la risa.
—Necesito conocer a esa mujer.
—No—Respondimos Aeryn y yo al mismo tiempo. Jayden parpadeó.
—¿Por qué?
—Te corrompería—Dijo Aeryn.
—Definitivamente—añadí. Jayden volvió a reírse.
Y por primera vez en mucho tiempo...
Todo se sintió extrañamente tranquilo. El tren comenzó avanzar mientras el cansancio finalmente nos vencía. Aeryn terminó profundamente dormida contra la ventana pocos minutos después. E intenté mantenerme despierto. Fracasé. Y mientras Luna Sangrienta se acercaba una vez más...
Los tres nos quedamos dormidos en el camino hacia lo que posiblemente cambiaría nuestras vidas para siempre.