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Justicia Y Amor.

Justicia Y Amor.

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Amor-odio / Malentendidos
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabriela

Entre rejas, mentiras y mafias, un hombre inocente lucha por recuperar su libertad mientras una abogada arriesga todo para demostrar la verdad.

NovelToon tiene autorización de Gabriela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La visita.

Al siguiente día, en la mañana, el cielo estaba cubierto de nubes cuando un automóvil negro se detuvo frente a la enorme estructura de concreto de la prisión Blackstone Prison.

Isabella bajó del vehículo lentamente.

El edificio era imponente, rodeado de altas rejas metálicas, cámaras de seguridad y torres de vigilancia donde guardias armados observaban cada movimiento.

Nada en ese lugar transmitía esperanza.

Solo control.

Y miedo.

Isabella levantó la mirada hacia las murallas grises.

—Así que aquí estás… —murmuró.

Apretó ligeramente el expediente que llevaba en la mano.

Dentro estaba la información del hombre que iba a conocer.

Valentino Rossi.

El supuesto asesino.

Respiró profundo y caminó hacia la entrada.

Un guardia revisó su identificación.

—Nombre.

—Isabella Montesini.

El hombre levantó una ceja al escuchar el apellido.

Pero no dijo nada.

Revisó una lista en una computadora.

—Tiene una visita autorizada.

—Así es.

El guardia asintió y señaló una puerta metálica.

—Pase por el detector de seguridad.

Isabella dejó su bolso sobre una bandeja y caminó a través del arco detector.

Un pitido suave confirmó que todo estaba en orden.

—Puede recoger sus cosas.

Otro guardia se acercó.

—La llevaré a la sala de visitas.

Isabella lo siguió por un largo pasillo de paredes frías y luces blancas.

El sonido de las puertas metálicas cerrándose detrás de ella retumbaba en el aire.

Cada paso la hacía sentir más lejos del mundo exterior.

Finalmente llegaron a una sala amplia separada por un vidrio grueso.

Había varias cabinas con teléfonos para hablar con los prisioneros.

El guardia señaló una de ellas.

—Espere aquí.

Isabella se sentó.

Su mirada recorrió la sala.

Algunas familias hablaban con presos al otro lado del vidrio.

Una mujer lloraba mientras un hombre intentaba tranquilizarla desde la otra parte.

Un niño pequeño apoyaba la mano contra el cristal.

El preso imitaba el gesto.

Isabella tragó saliva.

La prisión no solo encerraba a quienes estaban dentro.

También atrapaba a quienes estaban afuera.

Pasaron unos minutos.

Entonces una puerta del otro lado de la sala se abrió.

Dos guardias entraron acompañando a un hombre esposado.

Isabella levantó la mirada.

Era él.

Valentino Rossi.

Su aspecto era distinto al de la fotografía del expediente.

Más delgado.

Más cansado.

Pero sus ojos…

seguían siendo intensos.

Valentino caminó hasta la cabina frente a ella.

Cuando la vio, frunció ligeramente el ceño.

No parecía reconocerla.

Se sentó lentamente frente al vidrio.

Uno de los guardias retiró las esposas y se alejó.

Valentino tomó el teléfono con cierta duda.

Isabella hizo lo mismo.

Por un momento ambos permanecieron en silencio.

Observándose.

Evaluándose.

Finalmente Valentino habló.

—No creo conocerte.

Su voz era grave, tranquila.

Isabella negó suavemente.

—No.

—Entonces… ¿quién eres?

—Mi nombre es Isabella Montesini.

Valentino levantó una ceja.

—Monresini.

Hubo un pequeño silencio.

—Ese apellido suena caro.

Isabella no pudo evitar una pequeña sonrisa.

—Lo es.

Valentino la miró con curiosidad.

—¿Periodista?

—No.

—¿Policía?

—Tampoco.

Ella respiró profundamente.

—Soy abogada.

Valentino se recostó ligeramente en la silla.

—Entonces esto se vuelve interesante.

Sus ojos se volvieron más serios.

—Porque yo ya tuve un juicio.

Isabella inclinó la cabeza.

—Lo sé.

—Y perdí.

—También lo sé.

Valentino la observó con atención.

—Entonces dime algo.

Su tono se volvió más frío.

—¿Por qué estás aquí?

Isabella abrió el expediente que había llevado.

—Porque tu caso no tiene sentido.

Valentino soltó una risa corta.

—Créeme… aquí dentro hay muchos casos que no tienen sentido.

Isabella apoyó una fotografía sobre el vidrio.

Era la escena del crimen.

—Según el informe policial, te encontraron con el arma en la mano.

—Correcto.

—Pero no hay huellas de pólvora en tus manos.

Valentino parpadeó.

Por primera vez parecía realmente sorprendido.

—¿Qué?

Isabella continuó.

—El informe forense dice que no disparaste el arma.

Valentino se inclinó hacia el vidrio.

—Eso no estaba en el juicio.

—Exacto.

El silencio cayó entre ellos.

Valentino apretó el teléfono.

—Entonces ¿por qué estoy aquí?

Isabella lo miró directamente a los ojos.

—Eso es lo que quiero descubrir.

Valentino la observó durante unos segundos.

Como si intentara decidir si podía confiar en ella.

—¿Por qué te importa?

Isabella tardó un momento en responder.

—Porque la justicia debería importar.

Valentino negó lentamente con la cabeza.

—Ese es un pensamiento muy optimista para alguien que trabaja con leyes.

Isabella no respondió.

Valentino la estudió un momento más.

—¿Quién te envió?

—Nadie.

—¿Estás investigando por tu cuenta?

—Sí.

Valentino soltó un pequeño suspiro.

—Eso es peligroso.

—Lo sé.

—Especialmente si te metes con las personas equivocadas.

Isabella se inclinó ligeramente hacia el vidrio.

—¿Quién te tendió la trampa, Valentino?

Valentino guardó silencio.

Miró alrededor de la sala.

Luego volvió a mirarla.

—No lo sé.

—¿Nadie sospechoso?

Valentino dudó.

Luego dijo algo que hizo que Isabella prestara más atención.

—Tal vez sí.

—¿Quién?

Valentino bajó la voz.

—El hombre que murió… no era un santo.

Isabella asintió.

—Hijo de un empresario poderoso.

—Exacto.

Valentino apretó los puños.

—Ese tipo tenía enemigos.

—¿Muchos?

—Demasiados.

Isabella anotó algo en su cuaderno.

—Entonces alguien pudo usarte como chivo expiatorio.

Valentino la miró fijamente.

—Eso creo.

Isabella levantó la mirada.

—Voy a reabrir tu caso.

Valentino se quedó completamente quieto.

—¿Puedes hacer eso?

—Sí.

—¿Y por qué arriesgarías tu carrera por alguien que no conoces?

Isabella sostuvo su mirada.

—Porque si eres inocente… el culpable sigue libre.

El silencio volvió a instalarse entre ellos.

Pero esta vez era diferente.

Había algo nuevo en el aire.

Una pequeña chispa de esperanza.

Valentino finalmente habló.

—Si haces esto… van a intentar detenerte.

Isabella cerró el expediente.

—Que lo intenten.

Valentino sonrió por primera vez.

Una sonrisa leve.

Pero real.

—Entonces supongo que eres más valiente de lo que pareces, abogada.

Isabella colgó lentamente el teléfono.

—Y tú más inocente de lo que dicen.

El guardia apareció detrás de Valentino.

—Tiempo terminado.

Valentino se levantó.

Antes de irse miró una vez más a Isabella.

—Ten cuidado, Montesini.

—Siempre.

Valentino fue escoltado fuera de la sala.

Isabella permaneció sentada unos segundos más.

Mirando el vidrio vacío frente a ella.

Sabía que acababa de cruzar una línea peligrosa.

Muy peligrosa.

Porque si Valentino decía la verdad…

entonces alguien poderoso había manipulado todo para encerrarlo.

Y esa persona no permitiría que la verdad saliera a la luz.

Isabella tomó el expediente.

Se levantó.

Y caminó hacia la salida de la prisión.

desde ese momento…

también se había convertido en un objetivo.

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