A los once años, Rutila Pavlov desapareció cuando su familia perdió todo. Hoy, Moscú tiembla ante "Miss Diablo" – una asesina invisible que azota la mafia.
Para vengarse, se casa con Xavier Orlov, el capo más temido de Rusia, obligado a cumplir una extraña voluntad familiar.
Nadie sabe que la esposa de Xavier es la asesina que todos buscan. Cuando él descubre la verdad, el amor podría ser su mayor peligro... o su única salvación.
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¿Algo más?
El silencio en la habitación principal de la mansión Orlov era casi absoluto, roto solo por el rítmico tictac de un reloj de pared y la respiración acompasada de Ruth, Xavier no se había movido de su lado, estaba sentado en un sillón individual, con los codos apoyados en las rodillas y la mirada fija en el rostro de su esposa, ella se veía extrañamente joven mientras dormía, despojada de esa armadura de frialdad que siempre llevaba puesta.
Xavier sentía un torbellino de emociones que no lograba clasificar, por un lado, la noticia del embarazo le devolvía el control frente a su abuelo, Pero por otro, sentir que Ruth llevaba a su hijo le provocaba una protección posesiva que nunca antes había experimentado, ni cuando Olivia le dijo de su embarazo.
De pronto, los párpados de Ruth temblaron, sus ojos se abrieron lentamente, desenfocados por un segundo, hasta que recuperaron su brillo acerado al reconocer el techo de la habitación.
—No intentes levantarte —ordenó Xavier con una voz que intentaba ser firme, pero que dejaba ver su alivio, al verla despierta
Ruth ignoró la orden y se apoyó en los codos, soltando un gemido sordo cuando el mareo la golpeó de nuevo, se llevó una mano a la sien, tratando de reconstruir los últimos minutos, pero todo lee daba vueltas
—¿Qué pasó? —preguntó ella, su voz apenas un susurro rasposo,.pero firme
—Te desmayaste en mi despacho, la enfermera dice que es agotamiento... y algo más —Xavier se levantó y se sentó en el borde de la cama, invadiendo su espacio personal....
Ruth lo miró con sospecha, ella conocía esa mirada en Xavier, era la mirada de alguien que acaba de encontrar una pieza de ajedrez invaluable, poco a poco ella también lo iba conociendo
—¿Algo más? Habla de una vez, Xavier, no tengo paciencia para tus juegos de misterio —espetó ella, recuperando su firmeza habitual....ñ
Xavier tomo aire, buscando las palabras correctas, sabía que lo que estaba por decir cambiaría la vida de ella para siempre
—La enfermera te revisó, los síntomas que tienes, el desmayo, las náuseas que has intentado ocultar... no son por falta de comida, Ruth.... Estás embarazada....
El tiempo pareció detenerse, Ruth se quedó petrificada, con la mano aún en su sien, sus ojos se abrieron con una mezcla de sorpresa y un rechazo visceral, por un momento, la "Miss Diablo" que todos temían desapareció, dejando ver a una mujer atrapada en una realidad que no había planeado, y no queria por qué sabía lo que significaba eso
—Eso es imposible —dijo ella, con una voz que empezaba a temblar de rabia —yo no... yo no puedo estar embarazada ahora, no con Iván en coma, no con los italianos presionando, ¡no contigo y tu maldito desastre con Olivia!, no puedo estarlo Xavier
—Pues lo estás —replicó Xavier, y por primera vez, después de mucho, se atrevió a tomarle la mano, ella intentó retirarla, pero él la sostuvo con fuerza —es mi hijo, Ruth, 3l verdadero heredero de los Orlov y los Pavlov, este niño es lo que mi abuelo estaba esperando para consolidar todo en la mafia
Ruth soltó una carcajada amarga, una que terminó en un sollozo ahogado que luchó por reprimir, se soltó del agarre de Xavier y se sentó derecha, a pesar del mareo.que sentía
—¿Eso es lo que es para ti? ¿Un trofeo para darle a tu abuelo? ¿Una moneda de cambio para que no te quiten tu puesto? —sus ojos ardían de furia —no voy a ser tu incubadora, Xavier, no voy a permitir que uses a este bebé para limpiar tus errores con esa mujer o mantengas tu maldito puesto en la mafiaa
—¡No es eso! —exclamó Xavier, perdiendo también la paciencia —es mi sangre, 3s lo único que me importa ahora, y tú tambien, Olivia no significa nada, ese niño de ella es un error, pero también es mi sangre, no puedo dejarlo a su suerte, pero este... este es el futuro, este es nuestro
—El futuro —repitió Ruth con desprecio —el futuro es que Iván despierte y que yo encuentre a los culpables de su secuestro, un bebé solo me hace débil, me convierte en un blanco fácil,lo entiendes verdad, ¡Federick! —gritó ella, llamandolo
La puerta se abrió de inmediato, Federick entró con la mirada baja, sabiendo que Ruth estaba entrando en uno de sus estados más peligrosos, uno donde ella sentía que el control se le iba de las manos, y eso no era bueno para nadie
—Federick, dime que es mentira, dime que la enfermera se equivocó —le exigió Ruth.
Federick suspiró, mirándola con una compasión que pocas veces mostraba, ante los demas
—La muestra de sangre ya fue enviada, Ruth, pero al parecer los síntomas no mienten, estas esperando un hijo de Xavier y tuyo
Ruth se cubrió la cara con las manos, se sentía acorralada por su propio cuerpo.l, en el mundo de la mafia, un embarazo era una sentencia de vulnerabilidad, de debilidad, sus enemigos sabrían que ahora tenía un punto débil, un lugar donde golpearla para destruirla o obligarla a cualquier cosa, y ella eso no lo iba a permitir
Xavier se acercó de nuevo, pero esta vez con una suavidad que sorprendió a ambos.
—No dejaré que nadie te toque, Ruth, ni a ti, ni al bebé, t pondré una guardia doble, no saldrás de esta casa si no es conmigo, me encargaré de Olivia, me encargaré de mi abuelo... pero este niño va a nacer bien, bajo nuestro cuidado...
Ruth levantó la vista, sus ojos ya no tenían rastro de lágrimas, solo una determinación fría y calculadora, esa que solo tenía cuando algo o alguien dependía de ella
—Escúchame bien, Xavier Orlov, si este niño nace, será bajo mis condiciones, el llevará mi apellido primero, y si vuelves a mencionar a Olivia o dejas que esa mujer se acerque a un kilómetro de mi casa, yo misma me encargaré de que te arrepientas de haberme conocido, y ella se arrepentira de haberse cruzado en mi camino...
Xavier asintió, aceptando el trato silencioso, sabía que la guerra apenas comenzaba, tenía a su esposa de vuelta, pero ahora el precio por mantenerla a salvo era mucho más alto de lo que jamás imaginó....
Mientras tanto, en una esquina de la habitación, el teléfono de Ruth vibró, era un mensaje de uno de sus informantes en San Petersburgo
“Hemos encontrado una pista sobre los captores de Iván. El rastro lleva a alguien cercano a los Orlov”
Ruth apretó el teléfono contra su pecho, qhora no solo luchaba por su vida y su venganza, sino por la pequeña vida que empezaba a crecer dentro de ella en el momento más peligroso de su existencia, dónde en cualquier momento su venganza se cumpliria