NovelToon NovelToon
¿A Dónde Vamos?

¿A Dónde Vamos?

Status: Terminada
Genre:Dominación / Equilibrio De Poder / Doctor / Apoyo mutuo / Romance / Completas
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Fer.

Grace, estancada en el desempleo y la monotonía, decide arriesgarlo todo por una conexión virtual de años. Junto a su mejor amiga, cruza la frontera para conocer a Noah, un dedicado estudiante de medicina que vive consumido por la exigencia de sus guardias hospitalarias. Aunque Noah queda cautivado al ver que ella es más hermosa en persona de lo que imaginó, no está dispuesto a comprometerse: su carrera es su única prioridad. Sin embargo, la química física y emocional pronto desbarata sus planes. ¿Podrán construir un futuro real o simplemente el trabajo consumirá a un lado?

NovelToon tiene autorización de Fer. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 23

Grace

Desperté al día siguiente con la sensación de que todo había sido un sueño. Por un instante creí que Noah no estaría a mi lado, que no estaba embarazada, que quizás nada de lo que había pasado era real. Imaginé que todavía seguíamos en esa rutina tóxica donde no nos hablábamos, pero sí compartíamos sexo, como si eso fuera suficiente.

Me incorporé despacio, sintiendo un pequeño dolor en el brazo que me recordó el accidente. Fue entonces cuando el aroma a chocolate caliente llegó hasta mí, llenando la habitación y sacándome de mis pensamientos. Me levanté de la cama casi de golpe, siguiendo ese olor, y ahí estaba él...

Noah.

Sin camisa, solo en ropa interior, moviéndose con naturalidad por la cocina, preparando huevos revueltos mientras de fondo sonaba una canción de Morat. Y para rematar, lo escuché cantar bajito, como si estuviera en su propio mundo:

—Siempre he sabido que tus besos matan...

Me acerqué despacio, casi conteniendo la respiración, mirándolo como si no fuera real, como si se fuera a desvanecer en cualquier momento. Toqué mi vientre. Ese pequeño bulto estaba ahí, recordándome que, pese a todo, estaba embarazada, que había sobrevivido, que la vida seguía... y de repente las lágrimas comenzaron a caerme.

Él giró de inmediato, alarmado al escuchar mis sollozos. Sus ojos se llenaron de preocupación y en un segundo me tuvo entre sus brazos, apretándome contra su pecho.

—¿Qué pasó? ¿Qué tienes? ¿Te duele algo? ¿Vamos a urgencias? —preguntaba con desesperación.

Yo no podía responder. Sollozaba más fuerte, porque en ese momento estaba procesando todo. Todo lo que había pasado, todo lo que había dolido... y todo lo que él, ese tonto, había cambiado. Aunque casi tuve que irme con San Pedro para que sucediera.

—Eres un tonto —susurré, con la voz quebrada.

Él me abrazó más fuerte, como si pudiera fundirme en él.

—Lo soy... lo siento.

—Ni siquiera sabes lo que hiciste...

—Lastimarte. Cambiar demasiado tarde —me respondió con honestidad, bajando la cabeza.

—Te odio —le dije entre lágrimas, aunque en el fondo sabía perfectamente lo que había hecho y lo que estaba haciendo ahora.

—Lo sé... —su voz era un suspiro lleno de culpa—. Estoy tratando de arreglar todo.

Sollozaba contra su pecho, y él no me soltó ni un segundo. Solo se movió para apagar la estufa donde todavía estaban los huevos. Vi entonces la mesa lista: el pan, el chocolate, todo lo que le había pedido la noche anterior. Como si hubiese querido cumplir con la promesa más pequeña para demostrar algo más grande.

—¿Por qué no pudiste ser así desde el inicio? —pregunté con rabia contenida, pero también con un dolor que me desgarraba.

Él sonrió con tristeza, intentando aligerar el momento.

—¿Por la trama? —bromeó, y yo lo fulminé con la mirada. Él se rió bajito y se encogió de hombros—. Ojalá hubiera sido así desde el principio... porque nunca habrías salido tan lastimada.

Su voz tembló un poco, y entonces lo escuché decir lo que quizá siempre había callado:

—Te amo. Te he amado desde que te vi bajar de ese avión. Te amo desde que escuché tus dramas, desde que comencé a conocerte de verdad. Y por eso... por eso tuve que negarlo todo, porque lo que sentía era tan fuerte que me daba miedo.

Lo miré con lágrimas resbalando por mis mejillas.

—Eres un idiota.

—Lo soy... —me dijo con esa sonrisa torpe, sincera, cargada de ternura—. Pero quiero ser tu idiota.

Después de ese pequeño momento, desayunamos. Él no dejaba de mirarme, atento a cada mínimo detalle, como si tuviera miedo de que me faltara algo. Cuando notó que quería más chocolate, se levantó casi de inmediato, sin que yo dijera una sola palabra, y me lo sirvió con una delicadeza que me hizo sonreír.

Era un gesto tan simple, pero tan tierno. Algo que casi no se ve, y que me hacía sentir una felicidad cálida, de esas que te llenan el pecho hasta hacerlo doler un poquito. Sin embargo, debajo de toda esa alegría había un miedo silencioso, latente, que me susurraba que en cualquier momento él podría cambiar conmigo. Y yo, más que nada en el mundo, solo deseaba que no lo hiciera, que no me soltara nunca.

—¿Entonces sí te sientes capacitada para ir a mercar? —preguntó con voz suave, como si no quisiera presionarme—. Yo me encargo de todo, solo necesito que me acompañes mientras hago lo demás.

Asentí de inmediato, emocionada por la idea de salir. Después de tanto tiempo encerrada, por fin podría hacer algo más, aunque fuera tan cotidiano. Además, era la primera vez que saldríamos juntos de esa forma.

—¡Sí! Ya hice la lista —le mostré mi celular, orgullosa de tenerlo todo listo.

Era curioso: íbamos a hacer algo tan común de pareja, que se sentía extraño... extraño, pero bonito. Esa rareza se intensificó cuando me tomó de la mano para llevarme hasta el carro. Su mano era cálida, firme, y el simple hecho de sentirla entrelazada con la mía me hizo estremecer. Cuando llegamos, abrió la puerta del copiloto para mí con ese gesto caballeroso que parecía sacado de otra época.

—También iremos a ver un televisor —dijo de pronto, sin mirarme, concentrado en ponerse el cinturón.

Lo miré confundida.

—¿Para qué?

—Si yo quiero ver algo diferente a lo tuyo, tú tendrás el de la habitación.

—No hay necesidad, puedo verlo en el celular —respondí, casi tímida.

Él arqueó una ceja, con esa expresión que mezclaba autoridad y ternura.

—No. —Su voz fue firme, casi cortante. No me dejó espacio para replicar, simplemente arrancó el carro y empezó a conducir.

El mercado fue más suave de lo que imaginaba. En medio del recorrido, me sorprendió con una malteada. Reí como niña porque siempre he sido antojada, y cada cosa que me llamaba la atención terminaba en el carrito. Él me observaba con paciencia, con esa media sonrisa que parecía divertirse de mis ocurrencias. Y yo no sabía cómo reaccionar... era demasiado nuevo, demasiado perfecto. Una parte de mí lo disfrutaba como nunca, pero otra temía con todas sus fuerzas el momento en que todo volviera a la normalidad.

—Bueno, tengo todo para la semana, incluso cosas sencillas por si ocurre una emergencia —comentó mientras revisaba mi celular. Yo tenía el suyo en las manos, viendo videos. Siempre habíamos tenido esa confianza extrema en cuanto a los teléfonos, y se sentía tan natural como respirar.

—Sí, pero no sé si debamos llevar esto, cariño... —se me escapó el apodo. Apenas lo dije, me mordí el labio, sintiendo que el rubor me subía a las mejillas.

Alcé la mirada con cautela, y ahí estaba él: con una sonrisa boba, de esas que delatan a un enamorado. Se inclinó un poco hacia mí, lo suficiente para darme un beso suave en los labios, y después, con una ternura que me derritió por dentro, me tomó la mano y besó el dorso con una lentitud que parecía promesa.

En ese instante, sentí que el tiempo se detenía. Que éramos solo él y yo, en medio de un supermercado cualquiera, viviendo una escena que parecía tan mundana... pero que para mí era un recuerdo imborrable.

1
Maria Elena Martinez Lazaro
Tenía que pasar esto para que Noah reaccionara
Maria Elena Martinez Lazaro
Sabía que esto iba a pasar solo se iban a vivir así sin conocerse bien y sin Noah tener claro lo que siente por ella, ya que Grece si está segura de su amor hacia él , Pero para Noah es más importante su carrera que Grece . que lastima que esto vaya a terminar mal
Maria Elena Martinez Lazaro
Grace no debería de pensarlo mucho y quererte ahí, no viviendo con Noah ni que te mantenga , de pronto en esa cuidad te va mejor y consigas un buen trabajo y de paso miras si tú relación con Noah pueda funcionar
Maria Elena Martinez Lazaro
Hola querida autora fer que pena si te incómodo con mi comentario Pero la verdad no entendí bien este capítulo no se quiénes son estos nuevos personajes de la historia si estábamos leyendo la de Grace y Noah entonces quien es Lía y Harold?
Maria Elena Martinez Lazaro: A ya, yo si decía que estaba perdida , pero se ve super buena ya la quiero leer me podrías decir si la vas a subir por esta app porque quedé con ganas de leerla, Gracias por la aclaración y bendiciones
total 2 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente la historieta Díos te bendiga querida Fer y que sigas cultivando ese talento maravilloso que te ha regalado
Fer: Muchas gracias 🥰
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Gracias autora Fer , bendiciones 👏👏👏👏
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play