Lara Lance una joven de 16 años, decide abrazar su destino e irse a estudiar su último año de secuencia en Londres, ya que se le ha informado que está comprometida con el hijo de los Ross, Ricardo Ross, decidida deja Brighton y se va a Londres con su tío, lo que ella no esperaba era que su prometido, parecía no conocer de su compromiso y que además tenía novia.
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Capitulo 21: Reencuentro Escolar
Tres años después…
—¿Te llegó la invitación? —me preguntaba Karina por el celular.
—Sí, pero ¿es necesario que vaya? —cuestionó a Karina.
—Claro, es la reunión de diez años de nuestro colegio; además, todo va a ser organizado por mí, por eso viene a Londres. Recuerda, es este sábado; ponte un bello vestido, quizás conozcas al amor de tu vida esa noche.
«Ya Karina no recuerda que estoy comprometida, y que además ya se acerca la fecha de la boda. Hace poco hablé con mi madre y me dijo que la fecha fue decidida, que mi prometido estaba muy ansioso y que ya no había vuelta atrás»
Respiré resignada. Después que recibí la noticia, investigué a este prometido mío, descubrí que era un mujeriego y que con el transcurso de los años había tenido varios romances escandalosos con actrices y modelos.
Por un lado, me sentía aliviada de saber que ese hombre no tomaba este matrimonio en serio, que solo quería salir de esa deuda y que, cuando el plazo termine, cada uno va a tomar su camino.
Después de terminar unos asuntos en la corte, fui a comprarme un vestido fabuloso. Por suerte, en este tiempo, he hecho pilates, aprendí defensa personal y voy al gimnasio; no puedo estar por debajo de este tipo en nada.
El día del reencuentro de los diez años, contraté un equipo de estilistas para que me maquillara de forma natural; no quería verme como si hubiera puesto mucho esfuerzo, pero a la vez verme hermosa y sofisticada.
Llegué a la reunión tarde; en realidad, a última hora tuve que revisar unos documentos y llegué cuarenta minutos tarde. Karina me tenía el celular ardiendo de todos los mensajes que me había enviado. Desde que entré por la puerta del salón de evento, todas las miradas se posaron en mí. De una vez, Alexis me agarró del brazo y me llevó a donde estaban Karina y otras personas que me resultaban familiares.
—Lara, wao, qué bella estás, he leído muchas noticias sobre ti, todos esos divorcios de la alta sociedad, te he visto en las revistas sociales, pero te ves más bella en persona que en las fotos. Me dijo Nancy, una amiga de Karina, que a veces me hablaba en el colegio.
—Gracias, le respondí.
En realidad, no sabía qué más contestar, no estaba acostumbrada a este tipo de reuniones; en realidad, me negaba a asistir hasta a cenas complicadas de trabajo, pero en esta ocasión tuve que venir sí o sí.
—Wao, ese es Ricardo, qué guapo está. ¿Quién es la chica que trae del brazo?, preguntó Nancy.
Aunque muchos de los presentes no saben quién es esa chica, yo, en cambio, sabía que esa chica era una modelo que llevaba como tiempo en el mundo de la moda, y que logró ser imagen de varias marcas gracias a su patrocinado.
—Buenas noches a todos, es un placer para mí reencontrarme con todos ustedes.
Dirigió la mirada hacia una esquina del salón; yo miré para el mismo lugar. Una pareja estaba en ese lugar; me resultaban conocidos, entonces recordé a esas dos personas, Beatriz y Mateo. Ellos también vieron; se les notaba que la vida los había tratado mal.
—¿Vamos a cenar mañana? —me preguntó Alexis, poniéndome la mano en un hombro para que le prestara atención.
—Claro, ustedes eligen el lugar; también quiero ver a mi ahijada, así que llegaré temprano a la casa de los padres de Karina y de ahí podemos irnos a cenar.
La conversación entre Alexis y yo se vio interrumpida cuando Ricardo y su acompañante se metieron en el medio de nuestro grupo de cuatro personas; él parecía ansioso por que notáramos su presencia.
—No me van a saludar, han pasado diez años; yo espero que las cosas entre nosotros estén en el pasado; yo era muy inmaduro en ese tipo.
Dijo eso mientras me miraba a mí, pero extendió su mano hacia Alexis, quien no se la dio y le dijo.
—Estás perdiendo tu tiempo con nosotros, ve a buscar atención entre tus aduladores; el pasado lo tenemos muy presente; en mi familia no olvidamos ni pagar las cuentas ni cobrar las deudas.
Él sonrió; realmente era un hombre muy guapo. Ahora es más alto; su presencia era difícil de ignorar.
—Riky, querido, si ellos no quieren hablar contigo, no deberías perder tu tiempo en gente sin importancia.
La acompañante dijo eso mirándome de arriba abajo, con notoria envidia, yo podía reconocer la mirada de una mujer que se siente intimidada por la belleza y seguridad de otra.
«¿Riky?, ja, ja, ja, tratando de que todos sepan que tienen una relación íntima, y que hasta se hablan con apodos cariñosos, marcando territorio de un hombre que es un conocido mujeriego, que, a pesar de ser guapo y talentoso, en el fondo, sigue siendo el mismo chico con falta de amor y apego emocional»
—Ricardo, la señorita aquí, ¿es tu novia?, le pregunto Karina.
La chica apretó su brazo con firmeza y soltó una risita, pero le duró poco.
—No es solo una amiga.
La sonrisa se le desvaneció de los labios; yo tenía ganas de echarme a reír, pero sentía que el ambiente estaba muy pesado, así que salí del salón de evento. El club de los Ross era bastante grande; había más salones, un jardín muy bonito. Me senté en el jardín; a mí se me da mejor estar sola o estar solo con mi familia.
—Estás extraordinariamente bella, nunca imaginé que un pequeño ratoncito de biblioteca se pudiera convertir en un cisne.
Me levanté de donde estaba sentada y me puse a la defensiva; nunca pude olvidar lo que me hizo este desgraciado la última vez que estuvimos a solas.
— Gracias.
—Eso esto, puedes decirme que también estoy guapo, radiante, que me he convertido en un hombre talentoso…
Se detuvo de hablar y dio varios pasos hacia mí; no tenía para dónde ir, tenía el banco donde me había sentado a mis espaldas, así que no me quedó otra que poner mi mano en su pecho para detener su avance.
—Si te me acercas más, mañana te pondré una demanda por acoso, así que aléjate de mí y, si me tienes que decir algo, dímelo de lejos.
A pesar de todas mis advertencias, me agarró de la cintura y me pegó a su cuerpo. Yo me intenté liberar, pero no había comparación entre su fuerza y la mía; entonces me dijo.
—Esos labios tan suaves, tuyos; por más bocas que he besado, nunca he sentido otros iguales. ¿Qué tal si, después que cumpla mi compromiso con los Lances, te vuelves mi mujer? Te prometo tratarte bien.
Le pisé un pie con mi tacón con mucha fuerza, entonces tuvo que liberarme; entonces le dije.
—Señor Ross, usted se obsesionó con la persona equivocada.
—Eres más ruda que antes, eso dolió, pero no te preocupes, a la señorita Lance no le pondré una mano encima.
«Vi una oportunidad única, una ventaja, algo que podría hacer, que cuando llegue el momento de que sepa la verdad, se muera de rabia»
—Entonces, prometa que, en todo su matrimonio, nunca tocará a su esposa, y que yo seré la abogada encargada de su divorcio, y entonces podremos hablar de lo de hoy.
—Lo prometo.
«Definitivamente, el pez muere por la boca»