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El Villano Que Se Enamoró

El Villano Que Se Enamoró

Status: En proceso
Genre:Pérdida de memoria / Hombre lobo / Magia / Brujas / Reencarnación / Romance oscuro
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Tania Uribe

Él la conoció de casualidad en el bosque siendo cazada como un animal para ser entregada como un sacrificio para apaciguar la ira de la diosa luna. La salvó, no porque le importara sino porque le fascinaba ver el terror en aquellos que se creían superiores, los quemó bajo el poder de las llamas eternas del infierno, los oyó rogar, gritar y suplicar por piedad, pero era tarde cuando las llamas eternas tocaban la carne humana esta ardía hasta quedar hecha polvo.

Ella al verlo sintió curiosidad, miedo, curiosidad y agradecimiento. Lo siguió en un viaje sin retorno donde conoció cada cosa, experimentó qué era ser libre, qué era ser ella misma, sonreír, respirar con tranquilidad y despreocupación ante la posibilidad de ser nuevamente perseguida, ya no era una preocupación, la dejó atrás.

Pasó el tiempo y los cielos la reclamaron. La diosa se la llevó y en consecuencia se desató el caos y quienes osaron llevársela, ardieron en llamas eternas, mientras que otros vivían peor que un animal.

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Capítulo 18

EINAR

Miraba por la ventana mientras acariciaba la espalda de Kaelyn con la punta de mis dedos desnuda, completamente mía. Ella dormía plácidamente en mis brazos. La tranquilidad de la mañana siguiente era silenciosa, serena, sin ruido alguno de afuera. Ni siquiera podía oír a las aves cantar como cada mañana, ni las risas de los niños a lo lejos que corrían a unos metros de la casa. Sin dudar desperté a Kaelyn. Ella se removió en mis brazos quejándose, se acurrucó contra mi pecho reafirmando su abrazo.

—Kaelyn, despierta... algo raro está pasando, todo está muy silencio—Abrió los ojos con extrema pesadez, rompió el abrazo y de a poco abrió los ojos hasta que por fin despertó del todo.

Miró por la ventana y pasó de estar dormida a despierta muy rápido. Soltó una maldición y se vistió con rapidez usando magia, salió corriendo de la habitación como alma que lleva el diablo, me vestí rápido y salí tras ella. La seguí afuera y la vi con las manos arriba emergiendo de ellas una energía azul intensa, mientras recitaba un hechizo en una lengua que nunca antes oí, entonces al ver que todo estaba siendo puesto en un profundo y sepulcral silencio, supe que ellos estaban cerca.

Kaelyn terminó de recitar el hechizo. Luego me miró y susurró:

—Es hora...—Dijo en ese momento, en ese instante el cielo se oscureció. Todo era gris y soledad, Kaelyn fue hacia mí, tomó mi mano y la vi a los ojos llorando con un aspecto cansado y desesperado.—Pase lo que pase... nos volveremos a ver en otra vida, lo he visto y cuando pase... podremos con ello y venceremos.

Sus palabras sonaron calmas y serenas, pero en sus ojos vi el terror y miedo reflejado en ellos.

Desvió su mirada hacia el cielo claramente gris y deprimente. De él emergieron dos figuras, un hombre de ojos plateados y mirada intensa, era tan blanco como la leche, cabello rubio casi blanco, alto y cansado, tenía ojeras pronunciadas debajo de los ojos, pero estos me miraban con un odio puro. Él venía hacerme pagar por haber robado a la mujer que me prometieron.

La otra figura era una mujer hermosa de cabellos plateados y ojos grises intensos, sus labios de un rosado pálido se curvaron en una sonrisa siniestra dirigida a Kaelyn. Vestía completamente de blanco, su vestido era perfecto inmaculado y sin defecto alguno en él. Al sentir esa aura poderosa e inusual supe que era la diosa Luna.

—Kaelyn, bruja del zafiro y del caos, por haber cometido traición a tu raza, al pacto que firmaste con sangre... te sentencio a la muerte—Las palabras afiladas y crueles de esa mujer me golpearon como un rayo. No iba a permitir que la mujer que era el ángel que mantenía a mis demonios en total calma, muriera. Eso jamás.—A menos de que te arrepientas de tu pecado y borremos la impureza que has cometido. Tú decides.

Kaelyn, en cambio, la miró con determinación e indiferencia a la vez.

—El corazón no decide de quien se enamora uno, el amor no tiene gobernante, no tiene a nadie ordenando a nadie sobre este. Siendo tú la diosa que todos los licántropos respetan y veneran, debes saber y entender que tú seleccionas de forma metódica y cuidadosa a cada alma destinada a cada licántropo con el fin de cada uno sea feliz, la diosa que defiende y protege a los y las amantes de las injusticias...

Busca separar a dos personas que el destino juntó, que se reconocieron como almas destinadas, mates, que se enamoraron y se entregaron al amor... ¡¿Es esta la justicia que has defendido?!—Exclamó Kaelyn al borde del llanto. La diosa soltó una risa seca y burlona.

—Claro que defiendo a cada alma que junto, pero ustedes... son la peor decisión que tomé y ahora debo corregirlo...—Hizo aparecer un arco de plata y una flecha del mismo material—Apuntó con ella a mí, estaba listo para recibir el disparo.

—¡¡NOOOO!!—Gritó Kaelyn con desesperación. Corrió hacia mi dirección, la flecha fue disparada. El tiempo se quebró en un instante eterno.

Mi mujer se interpuso entre la flecha y yo, extendiendo los brazos como si cuerpo fuera capaz de desafiar a la misma Diosa Luna. Cuando la flecha atravesó el pecho de Kaelyn, y en ese momento la luna se hizo presente en un rojo carmesí intenso. Sus manos me buscaron a ciegas, hasta encontrarse conmigo.

—Perdóname...—Murmuró ella entre lágrimas mirándome con una expresión de confusión y desconcierto. Sus ojos color zafiro me miraban con amor y devoción, pero con una mezcla de tristeza y de resignación.

—¿Qué hiciste?—Apenas pude decir con un hilo de voz. Ella sonrió—. ¡¿Qué hiciste?!—Grité con desesperación mirando a mi amada vomitando sangre a borbotones, pero ella seguía sintiendo ignorando el hecho de que pronto moriría.

—Lo que debí de haber hecho cuando me di cuenta de que debía de haber muerto esa noche en el bosque— Habló ella con pesar, mientras sostenía mi rostro entre sus manos y las tomé con desesperación temiendo que ella fuera a desvanecerse—, esa noche... debí morir... era mi destino, pero me topé contigo y lo impediste, me diste una oportunidad de vivir y conocer lugares que nunca pensé conocer y contigo... fui absolutamente feliz.

Me diste todo...—Negué con la cabeza, apretando los dientes tan fuerte por la impotencia de verla a punto de morir bajo el poder la flecha de la eterna soledad que había sido disparada en el pecho justo en el corazón por la misma diosa luna con el fin de sellarla, esa mujer no debía existir en el mundo.

—No.—Negué con la cabeza—No, no te dejaré morir, jamás...

Ella lloró aun sonriendo tratando de no mostrarme que estaba desesperada por hacerme entender que no había nada que hacer...

—No...—Me dijo ella—Ya no tengo salvación, debo morir—murmuró con pesar. Se inclinó ligeramente hacia mí y me dio un beso en la frente—. Nos volveremos a ver en otra vida, en otros tiempos, cuando eso, pase... no dudes en ir tras de mí, porque posiblemente no lo recordaré, pero tú sí y eso es suficiente.

Cuando te recuerde... tú y yo romperemos este ciclo y cuando lo consigamos... viviremos felices. Te amo...—Murmuró por última vez y eso fue todo, ella exhaló su última respiración y su corazón dejó de latir.

La sacudió con desesperación pensando que era una especie de pesadilla, pero la realidad lo golpeó cuando la diosa habló.

—Así debía ser, —habló la diosa con voz autoritaria—ella es un error que nunca debió nacer, ahora el mundo puede vivir en paz.—miró al hombre con indiferencia y se fue.

Vi impotente como la flecha de la eterna soledad consumía el cuerpo de mi amada fallecida hasta que este se convirtió en polvo que se fue bailando con el viento.

—¡AAAHHH!—Solté un grito desgarrador.

El bosque y toda la vida en él fue testigo de aquel suceso trágico y desgarrador. La muerte no tuvo compasión, la diosa luna tampoco, los humanos ni siquiera... nadie en este mundo tuvo piedad de él y menos de ella. De nosotros dos.

La diosa observaba mientras se iba, por primera vez... dudando. Eso no me servía...

Cuando alguien muere se forma injusta, ni los mismos dioses podían ignorar ese hecho.

La diosa bajó el arco con una lentitud suspendida con una mezcla de culpa y de ley. Su mano temblaba mientras sostenía el arco. Miraba la escena dándose cuenta de que había cometido un grave error...

No sé cuánto tiempo caminé que sin darme cuenta ya era de noche...

Estaba en la soledad del bosque, en lo más profundo de este mirando cada rama, cada arbusto, que me recordaba a Kaelyn riendo, sonriendo, disfrutando de todas las pequeñas cosas que nunca pudo disfrutar cuando era niña.

Por un instante quise morir, quería ir con ella, pero antes de poder hacer mi cometido. Algo cálido y firme me detuvo de la mano. Miré hacia un lado, era Kaelyn...

—¡Kaelyn!—Exclamé sorprendido. Quise ir hacia ella, pero al tocarla mis manos atravesaban su cuerpo brillante y luminoso. Me desesperé.

—No te desesperes, —me dijo con voz calma—estaremos juntos, nuevamente. Te lo dije antes de esto...

Negué con la cabeza, no quería que se fuera.

—No—Le dije suplicando—, no te vayas...

Ella sonrió tratando de ser fuerte, pero no lo consiguió y lloró.

—Escúchame bien, porque diré esto solo una vez, así que pon mucha atención, —respiró profundo y lo dijo—, eres la luz que llegó a iluminar mi oscuridad, eres el ángel caído que ha llegado poner en total calma a la bruja cruel y sanguinaria que hay dentro de mí. Sin tu luz... habría provocado muertes que ni los dioses hubiesen perdonado...

Nos veremos en otra vida, en otros tiempos. No tardaré en llegar a este mundo, cuando una bruja muere esta renace y simplemente tienes que buscarme, conquistarme y ayudarme a recordar todo. ¿De acuerdo?—Asentí sintiendo cómo la tristeza me invadía de nuevo mientras ella se desvanecía con una sonrisa—, debo irme... estoy por nacer. Te amo tanto que no puedo esperar a conocerte. Adiós...

Ella se desvaneció por completo y a la mañana siguiente el pueblo despertó de su letargo olvidando que alguna vez vivimos allí. Me fui con la esperanza de que la volvería a ver muy pronto.

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Zul Lima
Mi corazón late de emoción,es momento de que todo tenga el rumbo que debe ser...❤️
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