Morí una vez por ser quien era.
Reencarné en una historia donde el villano estaba destinado a caer.
El héroe eligió al omega correcto.
El mundo celebró.
Yo elegí al villano.
Sethiel, un omega que recuerda su vida pasada, decide quedarse al lado del hombre condenado por amar demasiado.
Un BL omegaverse oscuro sobre obsesión, elección y destino reescrito.
NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 8 El territorio que no se toca
Draven Blackthorne no marcaba territorio como los demás.
No levantaba la voz.
No hacía escenas.
No reclamaba posesión con gestos innecesarios.
Cuando decidía algo, el mundo se acomodaba alrededor de esa decisión.
La mañana posterior a la audiencia amaneció tensa en Blackthorne. No por amenazas externas ni por movimientos militares, sino por una certeza que comenzaba a instalarse entre los muros del castillo: algo había cambiado.
Y todos lo sentían.
Sethiel Raviel caminaba por el patio interior cuando el primer mensajero llegó. No se detuvo a anunciarse. Se inclinó apenas, con respeto medido.
—El Duque solicita su presencia —dijo—. En la sala alta.
Sethiel asintió.
No preguntó por qué.
No pidió tiempo.
No mostró sorpresa.
Sabía que ese momento llegaría.
La sala alta no se utilizaba para audiencias comunes. Era un espacio abierto, sin mesa central, donde las decisiones se anunciaban sin negociación previa. Cuando Sethiel entró, ya había gente allí: capitanes, consejeros, representantes menores de casas fronterizas.
Y Draven.
De pie.
En el centro.
No lo miró de inmediato.
—Empecemos —dijo Draven, con voz firme—. Ayer hubo cuestionamientos innecesarios sobre jerarquía, competencia y presencia.
Algunos bajaron la mirada. Otros se tensaron.
—No volverá a ocurrir.
Draven avanzó un paso. Entonces miró a Sethiel.
No fue una mirada posesiva.
Fue una elección pública.
—El Marqués Raviel permanecerá en Blackthorne —continuó—.
Hizo una pausa breve.
—Con acceso completo a los espacios estratégicos que yo considere pertinentes.
Un murmullo recorrió la sala.
—Duque —se atrevió a decir uno de los consejeros—, con todo respeto, eso es… inusual.
Draven no se giró hacia él de inmediato.
—Inusual —repitió— no es incorrecto.
Finalmente lo miró.
—Y no solicité opinión.
El silencio cayó con peso.
Sethiel no habló.
No porque no pudiera.
Porque no necesitaba hacerlo.
Draven prosiguió.
—Cualquier cuestionamiento a su presencia, criterio o palabra será considerado un cuestionamiento directo a mi autoridad.
Eso fue todo.
No hubo título nuevo.
No hubo proclamación romántica.
No hubo gesto alguno hacia Sethiel.
Y aun así, todo quedó claro.
Cuando la sala se disolvió, Sethiel permaneció donde estaba. Draven tampoco se movió de inmediato. El espacio entre ambos se cargó de una tensión distinta, más densa que antes.
—Eso fue innecesario —dijo Sethiel al fin.
Draven lo miró.
—Fue preciso.
—Te expusiste.
—Elegí —corrigió Draven.
Se acercó un poco más. No lo tocó. No invadió. Pero la cercanía era deliberada.
—Ahora todos saben que no eres un punto débil.
Sethiel alzó la barbilla.
—Nunca lo fui.
—Ahora tampoco eres neutral.
Sethiel sonrió, lento, satisfecho.
—Nunca quise serlo.
El silencio se estiró.
—¿Por qué lo hiciste? —preguntó Sethiel—. Pudiste mantener esto en privado.
Draven sostuvo su mirada.
—Porque ya no lo es.
Sethiel sintió el golpe con claridad. No fue sorpresa. Fue confirmación.
—¿Eso es marcar territorio? —preguntó.
—No —respondió Draven—. Eso sería reclamar.
Dio un paso más cerca.
—Esto es advertir.
Sethiel respiró hondo. El deseo no se ocultó. No lo moderó.
—Me gusta cuando decides sin pedir permiso —dijo—.
Sonrió apenas.
—Es coherente contigo.
Draven apretó la mandíbula.
—No te acostumbres.
—No me adapto a medias —respondió Sethiel—. Me quedo entero.
La mirada de Draven se oscureció.
—Eso es peligroso.
—Para quien quiere retroceder —asintió Sethiel—.
Se inclinó un poco hacia él.
—Yo no.
Se quedaron así, cerca, sin tocarse, respirando el mismo aire cargado.
—No te marqué —dijo Draven finalmente—.
Hizo una pausa.
—Pero lo haré, si siguen empujando.
Sethiel no se apartó.
—Hazlo cuando quieras —respondió—.
La voz fue baja. Clara.
—No me perderé en eso.
Draven sostuvo la mirada un segundo más del necesario.
Luego se apartó.
—Vete —dijo—. Antes de que me arrepienta de no haberte tocado.
Sethiel sonrió, satisfecho, y se giró.
—No me arrepentiré por los dos —respondió—.
—Yo ya sé lo que quiero.
Cuando se marchó, Draven permaneció solo.
No había marcado con feromonas.
No había reclamado con palabras.
Pero había hecho algo más peligroso:
Había puesto su autoridad al servicio de una elección personal.
Y el mundo, atento y cruel, ya había tomado nota.
lo mas importante es quererte amarte a ti mismo tal cual eres y aceptarte con tus defectos y virtudes con altas y bajas que nada es perfecto que solo se trata de ser feliz por cada decisión cada día cada noche que dios te sabiduría y convicción /Scream//Scream//Scream//Scream/por que soy una persona que ah dado todo y arriesgase por un amor y que es lo que es recibido decepción desamor tristeza con el Alma rota y no confiar en nadie mas /Blush//Blush//Blush//Blush/