Aristia Lunari hija de un duque siempre fue rechaza por su padre desde niña y no entendía la razón
Hasta que su madre enfermo y falleció cuando aún era una niña fue un golpe duro pero para su sorpresa después de haber pasado 3 días desde el entierro de su madre
su padre trajo a una mujer y una niña de la misma de edad que ella
-ellas ahora vivirán aquí
Desde ese día fue menospreciada y olvidada su casa se convirtió en su infierno su prometido termina dejándola por su hermana y lo pierde todo
-Tu me quintaste todo mereces morir
Ella termina queriendo matar a su hermana pero es asesinada por la persona que más amaba su ex prometido atravesó un cuchillo en su pecho y termina con su vida
Ella queda como la mujer malvada que intenta matar a su hermana por envidia
y ellos consiguen su final feliz en
"De plebeya a noble"- y mi hermana es la protagonista de esta historia mal contada
Yo Katherin he reencarnado como Aristia y haré que pagen por lo que hicieron acepto ser la villana
NovelToon tiene autorización de Sara para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 23:La presa
La competencia dio inicio todo liderado por el capitán de caballeros fabian.
montamos nuestros caballos y nos preparamos para su señal.
Entre todos los nobles que estaban, note al otro estremo a la hija del Marques Rachel, quien también estaba en línea.
Con eso me di cuenta porque ese tipo dijo que conmigo serian dos señoritas en la competencia.
Alze mi vista al frente observando el bosque de Caled un lugar demasiado peligroso si no se tiene cuidado ahí adentro hay de todo tipo de rareza, donde el sol no llegaba entrar hasta el corazón del bosque.
Suspire determinada para luego ajustar bien mi espada y revisar mi arco. No podía cometer errores.
A mi lado los caballos de los otros nobles relinchaban con nerviosismo golpeando el suelo con los casco.Los hombres sin embargo estaban demasiados ocupados rieron.
—Segura de que no te has perdido de camino al jardín de té, Señorita Lunari—
Dijo un joven con tono de burla riendo con otros jóvenes, decidí no responder y menos a mirarlos, por otro lado Arnol no me quitaba la vista de encima haciéndome miradas frías otro que ignore.
...
El capitán Fabian dio la señal para la entrada al bosque donde la barrera se abrió para dejarnos pasar a todos.
Los gritos de emoción de los demás nobles se escucharon. Al entrar al bosque espeso la luz del sol pronto dejó de tocarnos, la humedad se hizo presente en cada lugar, llegamos a cierto punto donde la mayoría decidió seguir camino reto, por mi parte decidí salirme del camino y tomar otra ruta diferente.
...
Al paso de unas horas, me enfrente a varios monstruos del bosque, era la primera vez que los veía, pero a pesar del asombro no retrocedí.
Blandi mi espada contra un último, para descansar un momento y beber agua, pero entonces escuche un ruido y al retroceder algo me tomo del tobillo un tallo verde para luego levantarme por los aires y una flor el piso abrió su boca con intencion de comerme.
Saque mi espada y corte el tallo para luego caer al suelo y terminar por cortar la flor silvestre.
Mire con asombro hasta tenia que tener cuidado con las plantas.
—Eso estuvo cerca—
Seguí mi camino por todo el bosque guiándome solo por una corriente de río cuesta abajo. En eso un estruendo se escucho por mi lado derecha a tan solo unos metros mi caballo relincho al sentir más peligro, me baje de él.
Y me dirige a un borde para ver que sucedía vi entonces al grupo de 3 nobles que me molesto antes de entrar al bosque.
—Esos idiotas—
Dos tigres de dientes de sable con cola de serpiente sacado de quien sabe donde, el doble de grande estaba a punto de convertirlos en su almuerzo de hoy.
Observé la situación sin hacer nada, después de todo antes de entrar el mago imperial nos había dado un objeto mágico que al alzando al cielo emitía una luz con eso era señal de abandono.
Rápidamente con eso serían teletransportardos al campamento.
Iba a darme la vuelta para irme, entonces escuche los gritos desesperados.
—¡Maldición, esto no funciona!—
Entre dos estaban frenando a las criaturas mientras el otro entre mocos y lágrimas intentaba hacer funcionar el objeto mágico.
—Por favor ayuda!!—
Decidí desenvainar mi espada e ir a salvarles el trasero eran de lo peor, pero de todos los iba ayudar.
Llegue por detrás de ambas criaturas para luego atacar a una de ellas, en especial su cola por esas serpientes.
—Ah!!—
Primer golpe acertado para luego ir tras su cuello, los tres se sorprendieron al verme derribe a la primera, para luego avanzar hacia la otra, que me ataco con gran furia, empeze por esquivar su cola que intentaba morderme.
De igual forma logré apuñalarlo del cuello con mucha fuerza para retroceder y disparar una flecha, la criatura retrocedio de dolor, aproveche esa oportunidad para luego terminarlo de rematar, la sangre salpicó mi ropa incluyendo a esos tres que se quedaron pasmados observando.
—Gracias por la ayuda—Dije con sarcasmo limpiándome, ellos reaccionaron y entre dientes soltaron un gracias.
—Eran dos nos tomaron desprevenidos, además nuestras flechas se terminaron—
Solté una risa. La tipa excusa de los hombres no le di importancia me di la vuelta para seguir mi camino.
...
El mago quien ya había visto todo lo que sucedia en cada parte del bosque se encontraba controlando desde el campamento, terminó riéndose por la situación que acaba de ver.
—Al parecer les ayudo, es buena niña... que preceda que hagamos su alteza—
Bastian que se encontraba a un lado de él observando la situación soltó un suspiro de decepción.
—Trae a esos bastardos aquí...
...
Al cabo de unas horas me adentre más al oscuro bosque, para buscar a mi presa una bestia que se encontraba en el corazón de este lugar.
—Según la novela...debería estar cerca —
Camine con cuidado al notar que abajo de mis pies había flores silvestres que tan solo tocarlas se activan.
En eso un gruñido ensordecedor me alerto.
—Que fue eso...alto espera será posible que sea...
Apresure más a mi caballo a toda prisa hasta llegar al lugar de donde escuche el gruñido, al ver la escena me quedé sorprendida esperaba todo menos eso.
La bestia que tanto estaba buscando había sido despertada, imposible.
Note como una sombra se movía agilmente entre los árboles alejándose de la escena. mientras la bestia estaba destruyendo todo a su paso.
—Esto esta mal—murmurre, según la novela era el idiota del protagonista que despertaba a la bestia y la vencía, no hablaba de un extraño.
Me baje de mi caballo y saque mi espada preparándome para captar su atención y atacarla.
...
En otro lado
Los demas bestias y criaturas al escuchar el ruido empezaron a enloquecerse y salir de donde estaban y atacar a los demás.
El grupo de Arnol se quedaron sorprendidos por el gruñido y luego el movimiento rápido del bosque se alertaba por todas partes.
—!Prepárense para el combate¡¡—
Grito atacando su piedad a todas las bestias que se le interpongan en su camino mientras avanzaba hasta el lugar de donde provenía el fuerte gruñido.
—(Estoy seguro esa presa grande debe estar ahí, si consigo vencerla obtendre la victoria)—
...
Agena a lo que pasaba en otras partes empecé a luchar contra la bestia grande era rápida y fuerte emana un mana color negro mientras babeaba ácido.
—No será fácil—
Ejecute mi estrategia tal y como pasaba el libro atacar ferozmente golpe tras golpe para luego retroceder y esquivar sus ataques.
Seguí con los mismo ataques cuando sentí las fuertes pisadas y ruido del bosque alrededor que se acercaba algo en masa.
–Esto no debio suceder—
Ante tal distracción recibí un golpe desastrosos me mando a chocar contra unos árboles si no fuera por que lo bloquee por la espada estaría en un estado inmóvil.
Aun si me dolía todo, mi manos estaban adoloridas y mi cabeza daba vueltas, me levante y tome la espada más fuerte para prepararme, recordé las palabras de Blake.
"Debes aferrarte a tu espada, tu vida depende de ella"
...
Sin darme cuenta unos ojos me observaban desde cierta distancia, sin hacer el mínimo movimiento, pero al mismo tiempo los ruidos en el bosque sesaron.
Seguí con mi lucha corte tras corte, la adrelina que sentimos los humanos cuando estamos en una situación desesperada se activo en mi.
Con un grito fuerte, di un último corte fuerte y lo suficiente profundo para desencadenar que retrocediera, ataque esta vez directo a su corazón lo más que pude hasta que dejó de moverse.
Pude respirar aliviada y caer al suelo agotada mi corazón latía del miedo que sentí. Al mismo tiempo terminé riéndome por lo locaru que acabo de hacer.
—Jaja yo lo logre—
Entonces escuche mi nombre.
—Aristia...tu—
Este es un texto narrativo muy interesante. He corregido la ortografía (tildes, letras dudosas como "v/b" o "s/c/z") y la puntuación, especialmente el uso de los puntos y comas, y la estructura de los diálogos.
Aquí tienes la versión corregida y pulida:
Versión Corregida
La competencia dio inicio, todo liderado por el capitán de caballeros, Fabian. Montamos nuestros caballos y nos preparamos para su señal. Entre todos los nobles que estaban, noté al otro extremo a la hija del marqués, Rachel, quien también estaba en línea. Con eso me di cuenta de por qué ese tipo dijo que, conmigo, serían dos señoritas en la competencia.
Alcé mi vista al frente, observando el bosque de Caled, un lugar demasiado peligroso si no se tiene cuidado; ahí adentro hay todo tipo de rarezas y el sol no llega a entrar hasta el corazón del bosque. Suspiré determinada para luego ajustar bien mi espada y revisar mi arco. No podía cometer errores.
A mi lado, los caballos de los otros nobles relinchaban con nerviosismo, golpeando el suelo con los cascos. Los hombres, sin embargo, estaban demasiado ocupados riendo.
—¿Segura de que no te has perdido de camino al jardín de té, señorita Lunari? —dijo un joven con tono de burla, riendo con otros muchachos.
Decidí no responder y mucho menos mirarlos. Por otro lado, Arnol no me quitaba la vista de encima, dedicándome miradas frías; otro al que ignoré.
...
El capitán Fabian dio la señal para la entrada al bosque, donde la barrera se abrió para dejarnos pasar a todos. Los gritos de emoción de los demás nobles se escucharon. Al entrar al espeso bosque, la luz del sol pronto dejó de tocarnos y la humedad se hizo presente en cada rincón. Llegamos a cierto punto donde la mayoría decidió seguir el camino recto; por mi parte, decidí salirme de la ruta y tomar un camino diferente.
...
Al paso de unas horas, me enfrenté a varios monstruos del bosque. Era la primera vez que los veía, pero, a pesar del asombro, no retrocedí. Blandí mi espada contra el último para descansar un momento y beber agua; pero, entonces, escuché un ruido y, al retroceder, algo me tomó del tobillo: un tallo verde me levantó por los aires mientras una flor en el piso abría su boca con intención de comerme. Saqué mi espada y corté el tallo para luego caer al suelo y terminar por cercenar la flor silvestre. Miré con asombro; tenía que tener cuidado incluso con las plantas.
—Eso estuvo cerca —murmuré.
Seguí mi camino por el bosque guiándome solo por una corriente de río cuesta abajo. En eso, un estruendo se escuchó por mi lado derecho, a tan solo unos metros. Mi caballo relinchó al sentir el peligro y me bajé de él. Me dirigí a un borde para ver qué sucedía; vi entonces al grupo de tres nobles que me molestaron antes de entrar al bosque.
—Esos idiotas —pensé.
Tres tigres de dientes de sable con cola de serpiente —sacados de quién sabe dónde—, el doble de grandes que uno normal, estaban a punto de convertirlos en su almuerzo de hoy. Observé la situación sin hacer nada; después de todo, antes de entrar, el mago imperial nos había dado un objeto mágico que, al ser alzado al cielo, emitía una luz como señal de abandono. Rápidamente, con eso serían teletransportados al campamento.
Iba a darme la vuelta para irme, cuando escuché los gritos desesperados:
—¡Maldición, esto no funciona!
Entre dos estaban frenando a las criaturas mientras el otro, entre mocos y lágrimas, intentaba hacer funcionar el objeto mágico.
—¡Por favor, ayuda!
Decidí desenvainar mi espada e ir a salvarles el trasero. Eran de lo peor, pero aun así los iba a ayudar. Llegué por detrás de ambas criaturas para luego atacar a una de ellas, apuntando especialmente a su cola por esas serpientes.
—¡Ah!
Primer golpe acertado. Luego fui tras su cuello. Los tres se sorprendieron al verme. Derribé a la primera para luego avanzar hacia la otra, que me atacó con gran furia; empecé por esquivar su cola, que intentaba morderme. De igual forma, logré apuñalarla en el cuello con mucha fuerza para luego retroceder y disparar una flecha. La criatura retrocedió de dolor; aproveché esa oportunidad para terminar de rematarla. La sangre salpicó mi ropa, incluyendo a esos tres que se quedaron pasmados observando.
—Gracias por la ayuda —dije con sarcasmo mientras me limpiaba.
Ellos reaccionaron y, entre dientes, soltaron un "gracias".
—Eran dos y nos tomaron desprevenidos; además, nuestras flechas se terminaron.
Solté una risa. La típica excusa de los hombres. No le di importancia y me di la vuelta para seguir mi camino.
...
El mago, quien ya había visto todo lo que sucedía en cada parte del bosque pues lo controlaba desde el campamento, terminó riéndose por la situación que acababa de presenciar.
—Al parecer les ayudó, es buena niña... ¿Qué procede que hagamos, su alteza?
Bastian, que se encontraba a un lado de él observando la situación, soltó un suspiro de decepción.
—Trae a esos bastardos aquí...
...
Al cabo de unas horas, me adentré más en el oscuro bosque para buscar a mi presa: una bestia que se encontraba en el corazón de este lugar.
—Según la novela... debería estar cerca.
Caminé con cuidado al notar que bajo mis pies había flores silvestres que, con solo tocarlas, se activaban. En eso, un gruñido ensordecedor me alertó.
—¿Qué fue eso?... Alto, espera, ¿será posible que sea...?
Apresuré a mi caballo a toda prisa hasta llegar al lugar de donde escuché el gruñido. Al ver la escena, me quedé sorprendida; esperaba todo menos eso. La bestia que tanto estaba buscando había sido despertada. Imposible. Noté cómo una sombra se movía ágilmente entre los árboles alejándose de la escena, mientras la bestia destruía todo a su paso.
—Esto está mal —murmuré—. Según la novela, era el idiota del protagonista quien despertaba a la bestia y la vencía; no hablaba de un extraño.
Me bajé de mi caballo y saqué mi espada, preparándome para captar su atención y atacarla.
...
En otro lado, las demás bestias y criaturas, al escuchar el estruendo, empezaron a enloquecer y a salir de sus escondites para atacar a los demás. El grupo de Arnol se quedó sorprendido por el gruñido; pronto, el movimiento rápido del bosque los alertó por todas partes.
—¡Prepárense para el combate! —gritó él, atacando sin piedad a todas las bestias que se interponían en su camino mientras avanzaba hacia el lugar de donde provenía el fuerte gruñido—. (Estoy seguro de que esa presa grande debe estar ahí; si consigo vencerla, obtendré la victoria).
...
Ajena a lo que pasaba en otras partes, empecé a luchar contra la bestia grande. Era rápida y fuerte; emanaba un maná color negro mientras babeaba ácido.
—No será fácil.
Ejecuté mi estrategia tal y como pasaba en el libro: atacar ferozmente golpe tras golpe, para luego retroceder y esquivar sus ataques. Seguía con el mismo ritmo cuando sentí las fuertes pisadas y el ruido del bosque alrededor: se acercaba algo en masa.
—Esto no debió suceder.
Ante tal distracción, recibí un golpe desastroso que me mandó a chocar contra unos árboles; si no fuera porque lo bloqueé con la espada, estaría inmóvil. Aun así, me dolía todo, mis manos estaban adoloridas y mi cabeza daba vueltas. Me levanté y tomé la espada con más fuerza para prepararme. Recordé las palabras de Blake: "Debes aferrarte a tu espada, tu vida depende de ella".
...
Sin darme cuenta, unos ojos me observaban desde cierta distancia, sin hacer el mínimo movimiento; al mismo tiempo, los ruidos en el bosque cesaron. Seguí con mi lucha, corte tras corte. La adrenalina que sentimos los humanos cuando estamos en una situación desesperada se activó en mí. Con un grito fuerte, di un último tajo, lo suficientemente profundo para hacerla retroceder. Ataqué esta vez directo a su corazón con todas mis fuerzas hasta que dejó de moverse.
Pude respirar aliviada y caer al suelo agotada; mi corazón latía por el miedo que sentí. Al mismo tiempo, terminé riéndome por la locura que acababa de hacer.
—Jaja... Lo logré auch me dolio—
Entonces, escuché mi nombre:
—Aristia... tú...
......................