Después de que Massimo cometiera el gran error de engañar a Martina y la perdiera para siempre tuvo que seguir viviendo, o simplemente sobreviviendo.
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Veintitrés
Advertencia: Este capítulo contiene escenas explícitas, por favor leer con discreción.
Después de la conversación con Bea, Lía había vuelto a la orilla de la cama de Dante y allí había terminado de pasar lo que quedaba de la noche, la fiebre había vuelto, aunque ya no fue tan rápido ni duró mucho tiempo, los medicamentos que le dio al pequeño habían comenzado a surtir efecto.
¿Se durmió otra vez?- le preguntó Bea en cuanto la vio llegar a la cocina después de que le dieran algo de comer al niño al día siguiente.
Sí, está cansado, anoche durmió muy poco, y todavía es pronto para que la fiebre desaparezca completamente, así que quizás le espere otra noche de incomodidad más.
¿Te vas a quedar hoy también?- le preguntó.
Eso depende de lo que me digas ahora.- ella sabía que su amiga había llamado a Massimo, era su obligación informarle.
Dice que no pueden regresar hasta mañana después del mediodía, se puso como un loco cuando le dije que Dante estaba enfermo, pero Alessio me dijo que no pueden hacer mucho por regresar antes.
Entonces me quedo y me voy mañana temprano, no quiero que te quedes sola con Dante si no está bien del todo, además debes descansar, ahora no va a haber nadie que te ayude hasta que Alessio encuentre una niñera nueva.
Por favor Lía, hablen, debiste verlo cuando despertó ese día por la tarde lo feliz que se veía, hasta que se dio cuenta de que tú no ibas a volver.
No quiero hablar de eso ahora Bea.
Está bien, como quieras.
Como Lía se imaginaba la fiebre de Dante regresó en la noche, ella estuvo hasta muy tarde intentando bajarla y cuando lo logró el pequeño se durmió y ella en un sillón al lado de su cama.
Lía, preciosa.- sintió una mano rozar su mejilla y abrió los ojos.
Massimo ¿Qué haces aquí?¿ No era que regresaban mañana?- dijo aún medio dormida.
Logramos terminar en la noche y corrimos aquí, ven vamos a mi habitación. - le tomó una mano e intentó que ella se levantara.
No, voy a quedarme con Dante.
Lía, no seas testaruda, ya sé que anoche no dormiste nada, vamos a descansar, ahora Dante no tiene fiebre, te juro que es a descansar, ven por favor.- y volvió a hacer un ademán para que ella lo siguiera y con algo de timidez lo hizo.
El hombre se fijó en que la chica ya no llevaba su ropa habitual, en cambio tenía puesto un vestido que muchas veces le había visto a Bea y eso le alegró, llegó con ella hasta el lado de su cama y con mucha calma empezó a zafar botón por botón la ropa que tenía ella puesta.
Massimo, prometiste que sería a descansar.- le reclamó nerviosa.
Shh- le dijo dejando caer su vestido al suelo y pegando su boca a la de la chica y comezó a besarla mientras sus manos buscaban en su espalda el cierre de su sujetador para abrirlo y también dejarlo caer al suelo.
Mmmm- la escuchó gemir cuando con sus pulgares rozó la punta de los senos de la chica y se extasió un poco más en el beso antes de separarse de ella.
Te prometí que solamente íbamos a descansar y eso haremos, pero debes jurarme que estarás aquí cuando despierte- le dijo mientras se sacaba por la cabeza la camiseta que llevaba puesta y la ponía sobre el torso desnudo de la joven para después quitarse el pantalón y acostarse muy junto a ella.
Massimo despertó con la luz del día y sin abrir los ojos aspiró el olor de Lía, tenía la espalda de la chica pegada contra su pecho y el trasero a la gran erección de la mañana del hombre y la mano derecha de él metida dentro de las bragas de ella por la parte de alante y aprovechando eso comenzó a mover sus dedos rozándola muy suavemente.
Massimo para por favor.- la escuchó suplicar con la voz rasgada por el deseo y no le hizo caso- Por favor para, Dante está aquí con nosotros.- y al escuchar aquello el hombre abrió los ojos.
¿Dante?- levantó la cabeza y efectivamente vio al niño dormir en el otro lado de la cama recostado a una almohada- ¿Cuando vino?-preguntó sin sacar los dedos de donde estaban.
Cuando le di el medicamento no quería seguir durmiendo si yo no me quedaba en su cama, pero tú también me querías aquí, así que lo traje para que te viera y se quedara más tranquilo, y ahora, por favor, saca tu mano de ahí.
¿Esta mano?- le dijo moviendo otra vez sus dedos y ella pensó que se ahogaba.
No por Dios, te lo suplico, no quiero hacer esto cerca de Dante, te prometo que después haré lo que tú quieras.
¿Segura?¿Lo prometes?- le preguntó con una voz que la hizo estremecer y volvió a mover los dedos y ahora si que ella no pudo responder, solamente gemir- Con esa respuesta me basta- y sacó los dedos de ella y los llevó hasta su boca- ¿Ya te dije que me encanta tu sabor?
Massimo ¿No crees que me estás llevando muy rápido por un camino que yo nunca había transitado?- le dijo sin poder controlar todavía la respiración.
Lo sé, ¿pero sabes lo que más me gusta de ti?- le dijo pegándola más a su erección- Lo rápido que asimilas todas las curvas por las que te llevo en ese camino, me encanta tu timidez al momento en el que empiezo a tocarte y tu desparpajo a la hora de gemir y de hacerme notar lo mucho que te está gustando todo lo que te hago y sobre todo me encanta tu voz como se transforma para decir mi nombre entre jadeos y ese gesto de satisfacción que haces cuando estoy entrando en ti.
Ya basta por favor- lo detuvo de seguir hablando- Podías haber dejado la mano dentro, ya no sé que es peor, si escucharte decir todas esas cosas o que me toques, lo que dices no me ayuda en nada a calmarme.
Nadie dijo que yo quería calmarte, por el contrario, quiero que estés más desesperada por que Dante se mejore.- y con mucha delicadeza le dejó una pequeña mordida en su hombro.
LEÍ TODOS EN ORDEN HASTA LLEGAR A ESTA.
QUE SIGUE????
gracias por compartirla
muchas felicidades y muchísimas bendiciones
necesitan hablar y ayuda profesional para sanar ya que se aman y tienen una hija y otro en camino