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LA HEREDERA DEL SILENCIO

LA HEREDERA DEL SILENCIO

Status: En proceso
Genre:Aventura de una noche / Casarse por embarazo / Malentendidos
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Genesis YEPES

Valentina Rivas es la heredera de un poderoso imperio empresarial. Tras desaparecer dos meses, regresa a casa marcada por un secreto que no puede revelar. Su matrimonio por contrato con Aniel, un hombre reservado y observador, se tensa cuando comienzan a llegar amenazas silenciosas: fotografías de su hija y mensajes que demuestran que alguien cercano conoce cada debilidad de su familia.
Mientras el tiempo del contrato se agota, Valentina debe decidir entre seguir callando para proteger a los suyos o enfrentar la verdad que podría destruirla. En un mundo donde el poder se hereda y el silencio tiene un precio, algunas herencias no se eligen.

NovelToon tiene autorización de Genesis YEPES para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

continuacion

Ella cayó al suelo, sintiendo el golpe en sus rodillas y codos.

—¿Qué hace?

preguntó, su voz apenas un susurro.

—Nada, pequeña flor

respondió él, cerrando la puerta detrás de sí y desabrochando lentamente los botones de su camisa

Ella intentó levantarse, pero sus brazos no respondían. Sus ojos se cerraron lentamente mientras veía cómo él se quitaba la camisa, revelando un torso musculoso y marcado por cicatrices antiguas.

—No...

fue lo último que dijo antes de que la oscuridad la consumiera.

Dos horas después, despertó con una sensación de dolor punzante entre sus piernas. Abrió los ojos lentamente, parpadeando para enfocar la habitación. Estaba desnuda, completamente desnuda, con las muñecas atadas a la cabecera de una cama con esposas de metal.

—No... no, por favor

suplicó, su voz ronca y quebrada.

—Déjeme ir, por favor. Le daré lo que quiera. Dinero, influencia, poder... lo que sea. Por favor, déjeme ir.

El hombre estaba sentado en una silla frente a la cama, vistiendo solo sus pantalones, con el torso desnudo y una expresión de calma absoluta.

—No

respondió con una sonrisa.

—Eso no lo necesito. Ya lo tengo todo.

Sacó su teléfono y lo giró hacia ella. En la pantalla, un video reproducía imágenes de ella atada a esa misma cama, inconsciente, mientras él la penetraba. En el video, se veía cómo él aplicaba aceite en su vagina seca antes de entrar en ella con una brutalidad que la hacía retorcerse incluso en su estado inconsciente. La penetró sin piedad hasta correrse dentro de ella.

Ella sintió náuseas, un asco profundo que le revolvió el estómago.

—Por favor... suélteme

suplicó, las lágrimas rodando por sus mejillas.

Él se acercó a la cama, se inclinó sobre ella y succionó su seno izquierdo, dejando una marca roja y morada en la piel.

—No

dijo, enderezándose

— Esto apenas comienza.

Ella comenzó a llorar con desesperación, suplicando entre sollozos.

—Por favor, suélteme... se lo ruego...

Él fue a la cocina, regresó con un vaso de agua y se lo acercó a los labios.

—Bebe.

Ella escupió el agua en su cara.

La mano de él se movió con una velocidad brutal, impactando su mejilla con una cachetada que le hizo girar la cabeza. El sonido del golpe resonó en la habitación.

—Eso fue un error

dijo él, con una calma aterradora.

Fue a buscar un trapo, lo enrolló y comenzó a golpearla en el torso, en los muslos, en las nalgas, en lugares donde la ropa podría ocultar las marcas. Cada golpe era medido, calculado, diseñado para causar dolor sin dejar evidencia visible.

—Prepárate

dijo, desabrochando su pantalón.

—No, por favor...

ella lloraba, suplicando entre hipidos

—Le prometo el cielo, le daré todo lo que quiera...

Él ignoró sus súplicas, aplicando aceite en su miɛmɓr0 y luego en su vægiɲa completamente seca. Ella gritó cuando él entró en ella con una ferocidad brutal, sin lubricación natural, solo el

Aceite que él había aplicado. La pęʼneŧró con movimientos duros, implacables, mientras ella solo lloraba y suplicaba entre jadeos de dolor.

—No... por favor... no...

Él continuó, sin piedad, hasta que se č̣orṛió dentro de ella con un gruñido. Luego, sacó una jeringa y le inyectó algo en el brazo. Ella sintió cómo el sueño la envolvía de nuevo.

Antes de que perdiera la conciencia, lo vio tomar su teléfono, que estaba sin contraseña, y comenzar a escribir mensajes.

A la mañana siguiente, despertó atada de nuevo, con el cuerpo adolorido y la mente nublada. Él estaba sentado en la misma silla, sosteniendo su teléfono.

—Tus padres y tu esposo ya saben que estarás fuera por dos meses

dijo, mostrándole la pantalla.

Ella leyó los mensajes que él había enviado:

A sus padres: "Hola mamá, papá. Volveré en dos meses. Iré al Tíbet, necesito reencontrarme. Estos últimos cinco años de mi vida han sido muy agitados, y necesito dirección y sanar viejas heridas."

A su esposo: "Hola aniel. Estaré fuera por 2 meses. Iré al Tíbet, necesito reencontrarme y decidir qué haré con mi vida. Cuida a nuestra hija, por favor. Dile que la amo. No estaré en comunicación estos dos meses. Por favor, díle cada día que mamá la ama. Adiós."

Él le mostró las respuestas.

Su esposo: "Ok, está bien. Se lo recordaré a la niña cada día. Cuídate, nosotros estaremos bien."

Su padre: "Hija, perdóname por lo que hice, pero era por tu bien. Cuídate, te estaremos esperando con nuestra amada Anisette. Te amamos, mi niña."

—Con esto en marcha

dijo él, guardando el teléfono—le doy rienda suelta a mi plan.

Durante los siguientes dos meses, él la destrozó.

El primer mes y medio fue un infierno. La viöló repetidamente, la golpeó, la humilló. La rompió por dentro y por fuera, hasta que no quedó nada de lo que era. La hizo pedazos. La quebró en todos los sentidos posibles: físico, psicológico, emocional, espiritual. No solo golpeó su cuerpo, sino también su dignidad, su fe y hasta su voluntad de seguir. La desarmó como ser humano. La anuló como persona. La dejó vacía, sin fuerza, sin esperanza, sin identidad.

Las últimas dos semanas, cambió su enfoque. Comenzó a ayudarla a ponerse de pie, a alimentarla mejor, a permitirle ducharse. La preparaba para algo.

—Eres una pieza fundamental en mis planes

le dijo una tarde, sentado frente a ella.

—¿Quién mejor que la hija del presidente de la empresa Rivas?

Ella sintió un impulso de abalanzarse sobre él, de arañarle la cara, pero se controló. Las marcas visibles en la piel serían un problema.

Él le mostró fotos y videos en su teléfono: ella, su esposo, sus padres, reuniones con amigos, su ex, su hija.

—Durante diez años, todo ha estado planificado

dijo—Y nadie lo cambiará.

—¿Quién eres?

preguntó ella, su voz apenas un susurro.

—¿Por qué odias tanto a mi familia?

Él sonrió, una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

—Soy tu tío.

Y salió de la habitación...

El avión comercial zumbaba con el murmullo constante de los pasajeros. Ella estaba sentada junto a la ventana, apretando sus manos contra su regazo para tratar de calmar los temblores. Cada risa, cada conversación, cada sonido masculino la hacía estremecerse.

Los recuerdos la asaltaban sin aviso. El dolor vívido, las manos de él sobre su cuerpo, la sensación de estar atrapada, indefensa. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, rodando silenciosamente por sus mejillas.

Se apretó las manos con más fuerza, tratando de contener los sollozos que amenazaban con escapar de su garganta. Pero el dolor era demasiado profundo, demasiado reciente.

En unos minutos, aterrizaría. Volvería a casa. Pero ya no era la misma persona que se había ido.

Ya no era nada.

El corazón de Valentina martilleaba contra sus costillas como un pájaro enjaulado mientras el avión descendía. Cada vibración del fuselaje le recordaba el temblor de sus piernas cuando él la forzaba, cada anuncio del personal de cabina evocaba las órdenes secas de su captor. Miró por la ventana las luces de la ciudad que se aproximaban, un mar de estrellas artificiales que ahora le parecían hostiles, vigilantes.

¿Cómo enfrentaría a su familia? ¿Cómo miraría a su hija Anisette a los ojos sin que el trauma le brotara de cada poro? Se tocó el vientre instintivamente, sintiendo una punzada de culpa. ¿Y si estaba embarazada? La idea le provocó náuseas, tuvo que respirar hondo para no vomitar en el vuelo.

El aterrizaje fue suave, pero Valentina saltó en su asiento como si hubieran chocado. La señora de al lado le lanzó una mirada de preocupación.

—¿Está bien, joven? Parece pálida.

—Sí, gracias. No me gustan los vuelos

mintió, forzando una sonrisa débil.

En realidad, los vuelos eran lo de menos. Lo que aterrorizaba era regresar a una vida que ya no reconocía como suya. Se sentía como una actriz a punto de subir al escenario sin conocer su papel, con un guion escrito por otro.

Recuperó su maleta del carrusel con manos temblorosas. Cada objeto que había empacado hacía dos meses le parecía de otra persona: la mujer profesional, exitosa, que se creía invulnerable. La blusa cara, el perfume caro. Todo le parecía una broma cruel.

y ante de llegar a casa paso por una clínica privada y se hizo una prueba de embarazo, para ella seria un asco estar embarazada de su captor y familia.

una hora desde le entregaron los resultados y para ella fueron negativo, y eso le permitió respirar un poco mas controlado.

Tomó un taxi, cada minuto en el asiento trasero una agonía. la conductor un hombre de avanzada edad hablaba animadamente sobre el tráfico, pero Valentina solo oía los ecos de la voz de Fortunato en su cabeza. Cada vez que el carro se detenía en un semáforo, sentía que las puertas se cerraban y estaba atrapada de nuevo.

—¿Vuelve de viaje?

preguntó el conductor.

—Sí

respondió brevemente, sin ganas de conversar.

—¿Algo importante?

—No. Solo cosas de negocios.

La mentida le sabía a ceniza en la boca. No había sido un viaje de negocios. Había sido una pesadilla de la que despertaría cada noche por el resto de su vida.

Cuando finalmente llegaron a su casa, el conductor ayudó a sacar su maleta. Valentina le pagó con manos temblorosas, casi dejando caer el dinero.

—Que tenga una buena noche, señora

dijo él con una sonrisa.

1
rey marisol
/Skull/😭😭
rey marisol
/Toasted//Scream/
karencitha
no entiendo porque se queda cayada porque no le cuenta lo que le paso 😡
rey marisol
oh Dios
rey marisol
muy emocionante y triste, pero me encanta siga así autora
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