holis buenas como están espero que estén bien y si no entren a leer y en breve lo estarán los amo❤️
les quería comentar que está saga contará con diferentes temporadas la cual cada una sería un tomo iré actualizando y demás conforme vaya escribiendo ❤️
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Capítulo 23 – Día 4: Juegos, confesiones y corazones tambaleando
[Punto de vista: Emily]
El sol aparece. Siento la energía distinta. Como si todo estuviera cargado, listo para explotar. No en forma de pelea, sino de emociones contenidas, esas que se acumulan cuando uno está cerca de los otros por mucho tiempo.
Después del desayuno —mate, tostadas, y charla lenta— propongo un juego.
—¿Verdad, reto o drama? —digo, con una sonrisa desafiante.
—¿Qué sería “drama”? —pregunta Sofía, arqueando una ceja.
—Inventás una historia, pero con una persona del grupo como protagonista. Puede ser divertida, romántica, triste… lo que salga.
—Me encanta —dice Roma, frotándose las manos.
—Obvio —murmura Lucas—, te vas a vengar de todos.
Nos sentamos en el living, con almohadas, gaseosas, cervezas para quienes quieren, y algunas cosas dulces. La ronda empieza tranquila, entre risas y comentarios ácidos. El aire se llena de voces, de carcajadas, de esa electricidad que anuncia que algo va a pasar.
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[Punto de vista: Sofía]
Lucas termina su turno de “drama” con una historia donde Emily y yo somos espías fugitivas que se esconden en una pastelería mientras enamoran a medio país. Nadie puede parar de reír.
Cuando me toca a mí, le digo a Roma:
—¿Verdad o reto?
—Verdad —dice, sin pensar.
—¿Alguna vez estuviste enamorado de alguien del grupo?
Se hace un silencio. Roma se acomoda en el sillón, como si buscara aire.
—Sí —responde.
—¿De quién? —pregunta Emily, entre sorprendida y divertida.
—Paso. No lo voy a decir.
—¿Entonces reto? —pregunto, alzando las cejas.
—Obvio.
—Tenés que darle un beso a la persona de la que estuviste enamorado. O que más te gusta ahora.
Roma se levanta. Suspira. Y sin decir nada, se acerca a Lucas. Le da un beso suave, no urgente, pero muy directo. Cuando se separa, Lucas se queda un poco rojo. Roma vuelve a su lugar como si nada.
—¿Sigo yo? —dice, tomando la botella. Y todos, mágicamente, hacen como si fuera normal. Pero en el aire queda flotando algo nuevo, invisible, imposible de negar.
[Punto de vista: Lucas]
No sé si me temblaban las manos o el corazón. El beso me gustó. Mucho. Pero también me sorprendió. No lo esperaba, aunque quizás sí lo deseaba. Me siento un poco expuesto, pero no incómodo. Solo… vulnerable.
Después del juego, salgo al patio para respirar un poco. El aire fresco me calma, pero también me revuelve. Roma se acerca.
—Perdón si fue mucho.
—No. No te disculpes. Fue… lindo.
—¿Lindo?
—Sí. Lindo.
Y ahí, por primera vez, se hace un silencio tranquilo entre nosotros. Uno que no incomoda, que no pide explicación. Solo existe. Y en ese silencio, siento que algo se está moviendo dentro mío, como si el corazón tambaleara pero no quisiera caerse.
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[Punto de vista: Sofía]
Por la noche, cuando todos están en sus camas o en el patio mirando estrellas, me acerco a Emily y le digo:
—¿Y si un día nada vuelve a ser como antes?
—Entonces será mejor —responde sin dudar—. Porque va a ser más real.
La abrazo. Me quedo así un rato, sabiendo que a veces los vínculos cambian, crecen, se deforman… pero nunca se rompen del todo.
El cielo está lleno de estrellas, y pienso que cada una es un secreto que todavía no dijimos.