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SERAS MIA

SERAS MIA

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / CEO / Mafia
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Giulian Ocampo

Hace veinte años, ella le salvó la vida. Hoy, él por fin la encontró... pero ella no recuerda quién es. Mientras el pasado vuelve para destruirlos, Adrián deberá luchar contra quienes hicieron todo para separarlos. Porque esta vez, pase lo que pase... no piensa perderla otra vez.

NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22: El regreso de los muertos

Nadie se movió.

El hombre permanecía frente a la puerta de la mansión.

Adrián todavía tenía el arma levantada.

Victoria lloraba en silencio.

Clara parecía haber perdido toda capacidad de reacción.

Y Emma...

Emma simplemente miraba al hombre que acababa de llamar a Adrián por su nombre.

—Papá...

La palabra salió de los labios de Adrián casi sin sonido.

El hombre asintió.

—Sí, hijo.

Adrián bajó lentamente el arma.

—Te vi morir.

—No.

Viste lo que necesitaban que vieras.

—¿Quién?

El hombre miró alrededor.

—Elena.

Emma sintió un escalofrío.

—¿Entonces estás vivo desde hace veinte años?

—Sí.

—¿Y nunca intentaste encontrarme?

La expresión del hombre cambió.

—Lo intenté.

Muchas veces.

Pero cada vez que me acercaba, alguien moría.

Emma sintió que las lágrimas comenzaban a caer.

—¿Y eso era suficiente para mantenerte lejos?

—No.

Era la única forma de mantenerte viva.

Victoria se acercó.

—¿Por qué nunca me dijiste que estabas vivo?

El hombre la miró.

—Porque no sabía en quién confiar.

Victoria negó con la cabeza.

—Yo te habría ayudado.

—Lo sé.

Pero Elena tenía acceso a todos nuestros movimientos.

Incluso a los tuyos.

Victoria quedó en silencio.

Adrián se acercó lentamente a su padre.

—¿Cómo sobreviviste aquella noche?

—Gabriel me encontró después del incendio.

Estaba herido.

Me llevó hasta un lugar seguro.

Después fingimos mi muerte.

—¿Y Alexander?

—También sobrevivió.

Emma levantó la cabeza.

—¿Dónde está?

—En camino.

Emma sintió que el corazón le daba un vuelco.

—¿Va a venir?

—Sí.

Pero antes tenemos que salir de aquí.

Clara intervino.

—No podemos.

Él la miró.

—¿Por qué?

—Porque Elena ya sabe que descubrimos la cámara.

—Precisamente por eso tenemos que irnos.

El hombre caminó hasta la mesa y tomó los documentos.

—Esto es lo que ella busca.

Emma lo observó.

—¿La prueba?

—La prueba y algo mucho más importante.

Sacó una pequeña tarjeta negra.

—El acceso al legado.

Emma frunció el ceño.

—Pensé que la llave la tenía Damián.

—La llave abre la cámara.

Esto activa el legado.

Damián sacó el pequeño colgante.

—Entonces esto es parte del mecanismo.

—Sí.

Pero falta algo.

Emma recordó las tres autorizaciones.

—Nosotros tres.

El hombre asintió.

—Emilia.

Daniel.

Y Adrián.

Pero no necesitan estar juntos para activar el sistema.

Emma lo miró.

—¿Entonces qué falta?

El hombre respondió:

—Una decisión.

Un ruido proveniente del exterior interrumpió la conversación.

Viktor corrió hacia una ventana.

—Tenemos vehículos acercándose.

Adrián se tensó.

—¿Cuántos?

—Demasiados.

El hombre tomó una decisión.

—Nos vamos por el túnel.

Petrov negó.

—La entrada está vigilada.

—No esa entrada.

Hay otra.

Todos lo miraron.

Petrov comprendió.

—La antigua capilla.

—Exactamente.

Emma miró a su madre.

—¿Qué está pasando?

Victoria respondió:

—Tu familia construyó más túneles de los que imaginás.

Salieron de la biblioteca rápidamente.

La mansión comenzó a llenarse de sonidos.

Puertas.

Pasos.

Alarmas.

Voces lejanas.

Los hombres de Viktor se quedaron atrás para retrasar a los intrusos.

Emma corría junto a Adrián.

Daniel y Damián iban detrás.

Victoria y Clara cerraban el grupo.

El padre de Adrián los guiaba.

Llegaron hasta una pequeña capilla abandonada.

El hombre movió una estatua.

Una puerta apareció detrás.

—Entren.

Adrián lo detuvo.

—¿Vos no venís?

—Voy último.

—No.

Esta vez no voy a perderte.

Su padre lo miró durante unos segundos.

Después sonrió.

—Siempre fuiste igual de terco.

Adrián soltó una pequeña risa.

—Aprendí del mejor.

Ambos se abrazaron rápidamente.

Después entraron al túnel.

El camino era estrecho.

Emma caminaba junto a Daniel.

—¿Estás bien?

Daniel asintió.

—Creo que sí.

—Encontraste a tu familia.

—Y descubrí que la mitad de mi vida fue una mentira.

Emma sonrió tristemente.

—Parece que tenemos eso en común.

Daniel la miró.

—Pero ahora estamos juntos.

Emma asintió.

—Sí.

Y esta vez nadie va a separarnos.

A unos metros, Adrián escuchó aquellas palabras.

Sonrió.

La promesa que había hecho de niño seguía viva.

Llegaron finalmente a una enorme cámara subterránea.

En el centro había una plataforma circular.

Sobre ella aparecía el mismo símbolo de la familia Volkov.

Tres círculos.

Una estrella.

El padre de Adrián se acercó.

—Aquí comienza todo.

Emma miró a su alrededor.

—¿Dónde está mi padre?

—Todavía no llegó.

Emma sintió preocupación.

—¿Y si Elena lo encontró?

—No lo creo.

Gabriel está con él.

Adrián frunció el ceño.

—¿Gabriel también viene?

—Sí.

Clara se acercó.

—Entonces hay algo que debemos contarle a Emma antes de que lleguen.

El hombre la miró.

—¿Qué cosa?

Clara observó a Emma.

—La verdad sobre su madre.

Victoria palideció.

—Clara...

—Ya no podemos seguir ocultándolo.

Emma miró a ambas.

—¿Qué pasa conmigo?

Clara respiró profundamente.

—Alexander no te eligió como heredera solamente porque fueras su hija.

Emma frunció el ceño.

—¿Entonces por qué?

—Porque tu madre tenía algo que nadie más tenía.

Victoria cerró los ojos.

Emma la miró.

—¿Qué?

Victoria tardó en responder.

—Mi sangre.

Emma no comprendió.

—¿Qué significa eso?

El padre de Adrián intervino.

—Tu madre pertenece a una familia que estuvo vinculada con Helios mucho antes de que nacieras.

Victoria negó.

—Yo no quería que lo supieras.

Emma sintió que todo volvía a complicarse.

—¿Quién era tu familia?

Victoria levantó lentamente la mirada.

—Los fundadores originales.

Emma quedó paralizada.

—¿Qué?

—Antes de Elena.

Antes de Alexander.

Antes de todos.

Nuestra familia creó la primera versión de Helios.

Emma retrocedió.

—Entonces...

¿Mi madre también forma parte de esto?

Victoria comenzó a llorar.

—Sí.

Pero nunca quise que vos formaras parte.

De repente, un ruido metálico resonó detrás de ellos.

Todos giraron.

La puerta del túnel se abrió.

Apareció un hombre.

Gabriel.

Pero esta vez no estaba solo.

A su lado estaba Alexander.

Emma dejó de respirar.

—Papá...

Alexander la miró.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Emilia.

Emma corrió hacia él.

Alexander la abrazó con fuerza.

Durante unos segundos ninguno habló.

Veinte años de dolor desaparecieron en aquel abrazo.

—Pensé que estabas muerto.

—Lo sé.

—Te busqué...

—Yo también te busqué.

Alexander acarició su cabello.

—Perdoname.

Emma lloró.

—Solo quería volver a casa.

Alexander cerró los ojos.

—Entonces volviste.

Pero todavía no estamos a salvo.

Gabriel se acercó.

—Elena sabe dónde estamos.

Adrián preguntó:

—¿Cómo?

Gabriel miró a Victoria.

—Porque alguien de aquí la está ayudando.

Todos quedaron inmóviles.

Emma miró a cada persona presente.

—¿Quién?

Gabriel sacó un pequeño dispositivo.

—No sabemos quién.

Pero sabemos algo.

La señal que permitió a Elena encontrarnos...

salió de este mismo lugar.

Alexander miró a Emma.

—Y hay otra cosa.

—¿Qué?

Alexander señaló la plataforma.

—El legado ya fue activado.

Emma frunció el ceño.

—Pero nosotros no hicimos nada.

Alexander negó.

—No.

Lo activó alguien más.

Las luces de la cámara comenzaron a encenderse una por una.

En el centro de la plataforma apareció un mensaje.

HEREDERA RECONOCIDA.

EMILIA VOLKOV.

Después apareció una segunda línea.

SEGUNDO HEREDERO RECONOCIDO.

Todos se quedaron inmóviles.

Emma miró a Daniel.

—¿Sos vos?

Daniel negó.

La pantalla cambió.

IDENTIDAD OCULTA.

HEREDERO DESCONOCIDO.

Alexander palideció.

—No puede ser.

Emma lo miró.

—¿Qué pasa?

Alexander dio un paso atrás.

—Eso significa que existe un tercer heredero.

Y nosotros nunca supimos quién era.

En ese instante, el sistema emitió una última advertencia.

EL TERCER HEREDERO SE ENCUENTRA DENTRO DE LA CÁMARA.

Todos se miraron.

Nadie sabía quién era.

Entonces una voz conocida habló desde la oscuridad.

—Yo sí lo sé.

Emma giró lentamente.

Elena apareció detrás de ellos.

Y sonrió.

—Porque fui yo quien lo creó.

Continuará...

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Laura Castañon
como que clase de regalo
Laura Castañon
continuenla👏 porfis esta bien bonita
Laura Castañon: muchísimo
total 1 replies
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