Morí por trabajar demasiado y desperté como la villana de una novela. Mi esposo está en coma, mi hijo me odia y estamos a punto de quedarnos sin dinero. Conociendo el trágico futuro que nos espera, decidí cambiarlo todo. Esta vez cuidaré de mi familia, protegeré a mi esposo y le daré a mi hijo el amor que nunca recibió. Aunque... parece que ambos creen que me volví completamente loca. ✨💕📖
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Mateo vuelve a ver a Valeria
A la mañana siguiente...
El sol apenas iluminaba los cultivos cuando Valeria salió con un canasto de verduras recién cosechadas.
—Lucas, no olvides regar los tomates cuando regreses de la escuela.
—¡Sí, mamá!
Sebastián la observaba desde el porche.
Todavía necesitaba la silla de ruedas, pero ya podía permanecer sentado sin ayuda durante más tiempo.
En ese momento, un auto se detuvo frente a la finca.
Al verlo, Valeria se quedó inmóvil.
—¿Mateo...?
Lucas miró confundido.
—¿Tio?
Mateo sonrió con educación.
—Buenos días.
Su mirada se cruzó con la de Valeria.
No había cariño.
Solo incomodidad.
—Vine a comprar verduras y Verlos.
Valeria tardó unos segundos en reaccionar.
—C-claro...Mateo.
Comenzó a llenar un canasto con papas, zanahorias y lechugas.
Mientras trabajaba, el silencio se hizo incómodo.
Finalmente, Mateo habló.
—Me alegra de volverte a No te veía desde que nos vimos en la Cuidad.
Ella solo sonrió.
—Si Lo siento... Sebastián estaba algo molesto y Lucas cansado tuvimos que ir nos sin decir nada.
Mateo la miró sorprendido.
—¿Sebastián?
No entiendo por qué se suponía que estaba en coma.
Valeria le dió la canasta.
—No le pude hacer cambiar de opinión.
Mateo permaneció callado mientras reía y la veía feliz.
Recordaba perfectamente a la antigua Valeria.
La mujer caprichosa que lo seguía por el pueblo y armaba escándalos cada vez que él la rechazaba.
Después de unos segundos, soltó una pequeña risa incrédula.
—Definitivamente...No eres la misma persona que conocí.
Desde el porche, Sebastián observaba toda la escena en silencio.
No intervenía.
Solo escuchaba.
Mateo tomó el canasto de verduras y sacó unas monedas.
Valeria negó con la cabeza.
—No Si cambie Mateo.
—Bueno ya me voy a buscar a Susana Vino a ver a Mariel y su auto se quedó y justo tenemos que ir a un lado y juntos.
—Asi que se fue lo de Mariel.
"Que mentirosa si vino aquí a molestar a Sebastián"
Valeria Rompió un tomate con sus manos.
Mateo saco un trapo y agarro la mano de Valeria le limpio.
—Valeria ten cuidado te puedes ensuciar.
Ella lo miró fijo era tan guapo como Sebastián pero era más mayor.
—No pasa nada es normal ensuciarse aquí es el campo.
Mateo sonrió.
—No puedo creer que esas palabras viene de ti por qué antes que quejabas mucho de vivir en el campo Pero me alegro de que estés bien aquí.
Valeria sonríe.
—Las personas cambian Y creo que todo el pueblo terminará dándose cuenta... aunque algunos tarden más que otros.
Sin saberlo, Sebastián había escuchado cada una de esas palabras. Su mirada permaneció fija en Valeria, y una parte de las dudas que Susana había sembrado comenzó a desvanecerse.
Unos minutos Mateo se detuvo frente a Susana y bajó el vidrio.
—Sube.
Susana sonrió con amabilidad y abrió la puerta.
—Pensé que te habías olvidado de mí.
—Había trabajo en la empresa.
Respondió con calma, sin mirarla Susana dejo bolso de atrás y vio las verduras.
Ella se acomodó el cinturón.
—¿Todo salió bien con Valeria?
—Sí.
Dijo sin darse cuenta El vehículo comenzó a avanzar.
Durante varios minutos, solo se escuchó el ruido del motor.
Susana fue la primera en romper el silencio.
—¿Fuiste a ver a Valeria te dijo algo?.
Mateo giró apenas la cabeza.
—Si fui a ver la y no me dijo nada que me tendría que decir.
—No Nada solo que creí que no sé pavadas mías.
"Será que Sebastián no se mostró ante El"
Hizo una breve pausa.
—¿Ella te gusta Aun?.
Mateo apretó ligeramente el volante.
—¿ y Que tiene ver esa pregunta de repente?
—Ella Está... diferente.
Él dejó escapar una sonrisa casi imperceptible.
—Veo que no soy el único que se da cuenta.
Susana lo observó de reojo.
—¿Tú también la viste?
—Sí. Hace unos días, cuando fue a la cuidad con Sebastián y el niño se me perdieron de vista y bueno como te perdiste aquí casualmente aproveche y la viene a ver.
Recordó cómo Valeria había llenado el carrito con semillas, herramientas y un montón de cosas para la finca.
Sin darse cuenta, sonrió.
Susana notó ese gesto.
—Parece que te dejó ser la niña caprichosa y ahora es responsable.
Mateo volvió a ponerse serio.
—Solo digo lo que vi.
La conversación terminó allí.
Pero Susana apoyó la cabeza contra la ventanilla, pensando en silencio.
"Primero Sebastián... ahora Mateo..."
"¿Por qué todos dicen que Valeria cambió tanto?"
Y por alguna razón, esa idea comenzó a inquietarla más de lo que estaba dispuesta a admitir.
En la casa de Beatriz...
Mateo entró dejando las verduras y las llaves sobre la mesa.
Su madre levantó la vista.
—¿Fuiste por Susana? Cómo te dije fuiste amable con ella no le dijiste nada tonto por qué ustedes los Montenegro negro son unos bobos que tratan como basura a las mujeres.
Mateo suspiró.
—Sí mamá hice todo lo que tú querías Feliz.
—Si ahí hijo es por tu bien.
Ve las verduras en la mesa cambio su expresión.
—¿Que es eso? Mateo por qué trajiste eso acaso faltaba verdura ¿en esta casa?.
Él guardó silencio unos segundos.
—Mateo habla soy tu madre.
—Fui a la Finca de Valeria y Sebastián de paso que Susana estaba allí a ver cómo estaba.
—Otra vez Valeria Suárez sabes bien. Cómo esa chica es y tú sigues molestando.
—Madre solo fui a ver a mi sobrino a verlos.
—Claro tu sobrino Mateo se muy bien que tú no quiera ese bebé deja de decir cosas estúpidas. Deja se Fingir
—No fingir nada.
Beatriz soltó una risa incrédula.
—¿La estás defendiendo?
—No Pero una casa diré Madre ni se te ocurra tirar esas verduras son mías.
Mateo recordó a Valeria cargando las verduras.
—Simplemente... ya no la reconozco Hijo te estás revelando adelante mío por una zorra .
En ese momento, Susana entró en la sala.
—¿De quién hablan?
Beatriz respondió antes que su hijo.
—De Valeria
Susana bajó la mirada.
—A ella señora no la critique sabe bien que ella tiene que lidiar con su hijo y su esposo en coma.
Hubo un momento incómodo.
Mateo observó a Susana.
Era una buena mujer.
Amable.
Paciente.
Y, sin embargo, él sabía que nunca había podido corresponder a sus sentimientos como ella merecía.
Sintió un peso en el pecho.
"Ella no tiene la culpa de nada..."
Que el corazón de El siempre vivo la vida como quiso y cuando valeria le dió ese sazón a su vida Se embarazo de Sebastián.