NovelToon NovelToon
La Luna renacida del Alpha

La Luna renacida del Alpha

Status: En proceso
Genre:Venganza / Hombre lobo / Venganza de la protagonista / Reencarnación
Popularitas:58.6k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Valeria Luna Marín murió traicionada por el hombre al que eligió y por la hermana que juraba amarla. Le arrancaron la voz, quebraron a su loba y colgaron su nombre como una advertencia para toda la manada.
Pero antes de que la muerte la reclamara, Sebastián de la Vega, el Alpha que ella había rechazado, llegó por ella entre sangre y fuego.
Cuando Valeria despierta en el pasado, vuelve a la noche en que estaba a punto de rechazar su vínculo con Sebastián. Esta vez no huirá. Esta vez escuchará el aroma que su loba siempre reconoció.
Mientras un falso heredero, una falsa Luna y un Consejo corrupto conspiran para robar la corona de Silver Moon, Valeria deberá abrir el Moon Archive, recuperar su voz y decidir si está lista para aceptar la marca del Alpha que nunca dejó de pertenecerle.
Porque Sebastián no solo quiere salvarla.
Quiere poner la manada entera a los pies de su Luna.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Capítulo 022: El precio del Archivo

Valeria no cayó en la cena.

Eso habría sido demasiado amable.

Su cuerpo esperó a que la niña estuviera estable, a que la botella del depósito privado quedara sellada, a que Reynaldo fuera escoltado a sus habitaciones con el rostro gris de quien no sabía si acababan de acusarlo o de descubrir que alguien usaba su nombre para matar.

Esperó a que los invitados humanos se fueran con explicaciones elegantes.

Esperó a que Sebastián la mirara y preguntara:

—¿Puedes caminar?

Entonces el mundo se inclinó.

No fue un desmayo bonito.

Fue fiebre.

Fue hielo en la nuca y fuego bajo las costillas.

Fue el Moon Archive cerrándose con un golpe dentro de ella.

Valeria oyó su propio nombre como si viniera desde el fondo de un pozo.

Cuando abrió los ojos, estaba en la habitación del ala privada. La suya, no la de Sebastián. Había mantas sobre su cuerpo, una sanadora revisándole las pupilas y Mateo caminando de un lado a otro con una rabia inútil en las manos.

—No vuelvas a hacer eso —decía él—. No sé qué fue exactamente, pero no vuelvas.

—Qué discurso tan médico —murmuró Valeria.

Mateo se detuvo.

—Ah, encima sarcasmo. Perfecto. Sanando.

La sanadora no sonrió.

—Su temperatura sube cada vez que el Alpha se aleja.

Valeria giró la cabeza.

Sebastián estaba junto a la ventana.

Demasiado lejos.

Como si hubiera decidido castigarse ocupando el único punto de la habitación donde no podía ayudarla.

—¿Por qué estás allá?

Él no respondió de inmediato.

La sanadora cerró su maletín.

—La medicina bajó el daño físico, pero hay respuesta de vínculo. Si se separan, el cuerpo de la Luna entra en estrés.

—No soy Luna todavía —susurró Valeria.

—Su sangre no pidió mi opinión.

Mateo levantó las manos.

—Yo voy a estar afuera. No porque confíe en él, sino porque si sigo aquí voy a decir cosas poco diplomáticas.

—Mateo...

—Te quiero. Me estás sacando canas.

Cuando la puerta se cerró, la fiebre subió como si hubiera estado esperando privacidad para morder.

Valeria apretó los dientes.

Sebastián se acercó al instante.

—Dime qué necesitas.

Ella quiso decir agua.

Quiso decir distancia.

Quiso decir que no la mirara como si pudiera perderla en cualquier respiración.

Su cuerpo eligió por ella.

—Tú.

La palabra quedó desnuda entre ambos.

Sebastián cerró los ojos un segundo.

—Valeria...

—No hagas de esto algo noble. Me arde la piel.

Eso lo movió.

Se sentó en el borde de la cama, sin tocar más que la manta.

No bastó.

La fiebre le arrancó un temblor.

El aroma de cedro negro entró en sus pulmones y su loba, esa voz rota que apenas despertaba, empujó desde dentro.

*Cerca.*

Valeria abrió los ojos.

—La escuché.

Sebastián se quedó inmóvil.

—¿A quién?

—A mi loba.

La emoción le cruzó el rostro tan rápido que casi no la habría visto si no estuviera tan pendiente de él.

—¿Qué dijo?

Valeria tragó.

—Cerca.

El lobo de Sebastián respondió.

No con palabras.

Con presencia.

La habitación se llenó de tormenta.

Él apoyó una mano sobre la cama, junto a la de ella.

—¿Puedo tocarte?

Valeria asintió.

Los dedos de Sebastián cerraron alrededor de los suyos.

El alivio fue inmediato, vergonzoso, casi violento.

La fiebre retrocedió de su garganta. El dolor detrás del ojo izquierdo se abrió como una flor quemada. Valeria soltó un sonido que no quiso reconocer.

Sebastián se tensó.

—¿Te hice daño?

—No.

—¿Segura?

—Si preguntas otra vez, sí.

La sombra de una sonrisa pasó por su boca.

Luego la miró con una concentración que le hizo recordar que estaban solos, de noche, en una habitación cerrada, unidos por un vínculo que ninguno de los dos entendía del todo.

Valeria sintió calor por otra razón.

Sebastián también.

Su aroma cambió. Cuero cálido, lluvia sobre tierra, deseo contenido con tanta fuerza que parecía dolor.

—No —dijo él, más para sí mismo que para ella.

Valeria intentó reír.

—No hice nada.

—Tú respiras.

—Qué provocadora soy.

Él bajó la mirada a sus manos unidas.

—El vínculo quiere cerrarse.

Valeria sabía qué quería decir.

La marca.

El mordisco en el punto entre cuello y hombro. La mezcla de aromas. La certeza física de pertenecer, no como propiedad, sino como casa.

Su cuerpo se inclinó hacia la idea antes de que su mente pudiera frenarlo.

Y eso la asustó.

Sebastián lo sintió.

Soltó su mano de inmediato.

La fiebre volvió a subir.

—No —protestó ella.

Él se levantó como si alejarse fuera la única forma de no traicionarla.

—No voy a aprovecharme de una fiebre.

—No te pedí que me marcaras.

—Tu cuerpo sí.

La frase dolió porque era cierta.

Valeria se incorporó a medias. La habitación giró.

Sebastián volvió a su lado, furioso consigo mismo, y la sostuvo por los hombros.

El contacto encendió todo.

La fiebre.

La necesidad.

La loba.

Valeria levantó la mano y tocó la cicatriz pequeña que él tenía cerca de la clavícula, apenas visible bajo la camisa abierta. No la había notado antes. Su dedo pasó sobre la piel.

Sebastián dejó de respirar.

—¿De dónde es?

—Frontera norte.

Mentira parcial.

Ella lo olió.

—¿De mí?

Él no respondió.

En algún lugar del Archivo, una puerta golpeó.

Valeria vio un destello: sus propios dedos, en otra vida, empujándolo lejos; una hoja con acónito; sangre en el hombro de Sebastián cuando aun así la cargó.

La visión se rompió.

Ella se inclinó hacia él, buscando aire, y su boca quedó demasiado cerca de su cuello.

Sebastián la sostuvo con una suavidad feroz.

—Valeria.

Advertencia.

Ruego.

Ella cerró los ojos.

—Quédate.

—Sí.

—Pero no me marques.

La respuesta de Sebastián fue inmediata.

—No.

La fiebre la hizo temblar de nuevo.

Él se quitó los zapatos, subió a la cama sobre la manta, a su lado, dejando espacio entre sus cuerpos aunque cada línea de él gritaba lo contrario.

Valeria buscó su mano.

Esta vez él se la dio.

El calor bajó poco a poco.

Antes de quedarse dormida, oyó a Sebastián murmurar en la oscuridad:

—El Archivo no volverá a cobrarte sola.

Valeria quiso decirle que no podía prometer eso.

Pero su loba, por primera vez, respondió con algo parecido a paz.

1
Angy Palacios
me encantó la narrativa,fue justa y precisa.
felicitaciones, primera historia que me deja satisfecha. 👏👏👏👏👏👏.
un abracito y gracias por tan bella historia.
Marleys Sofia Cervantes
Que viva el amor yupi
y los cachorros para cuando
Marleys Sofia Cervantes
Así se habla 👏🥰👏🥰👏😂👏🥰👏🥰
Luz Mery Suarez
ya está bueno mastique el cuello Arturo es un maldito codicioso
Luz Mery Suarez
ya la loba de de Vale a dormido mucho que se ponga mosca porque lo que se viene es guerra
Marleys Sofia Cervantes
In pasó a la vez
Marleys Sofia Cervantes
Dios por fin
Marleys Sofia Cervantes
otro enemigo mas
Marleys Sofia Cervantes
Todos juntos victoria segura
Marleys Sofia Cervantes
Dale en las pelotas a ver si deja de joder Adrián
Marleys Sofia Cervantes
La verdad sale
tarde
pero sale
Marleys Sofia Cervantes
por lo menos hizo algo bien el alfa
Marleys Sofia Cervantes
Vamos Sebastián dale una palera 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Gladys Torres
yo he leído muchas historias de Lobos y tengo entendido que se marcan mientras tienen sexos con más emociones bueno cada uno escribe a su manera sigo para ver como termina esta buena 💪💖
Sofia Carruso
A pelear otra vez👏👏👏👏
Sofia Carruso
Tu si críticas deja terminar la obra y si no busca otras con que entretenerte
Maryels Yulid Ribeiro
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Maryels Yulid Ribeiro
Si
si
si
Estás novelas no son el tipo chicle de novelas de hombres lobos que son posesivos y que se curan solo son el tipo de novela que el alpha tiene que reconstruir un corazón y esperar y sufrir ufff Pacho
Maryels Yulid Ribeiro
estos dos llevan más golpe 😂😂😂😂
Maryels Yulid Ribeiro
ufff Pacho ya ni se que pensar
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play