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Código De Seducción

Código De Seducción

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Romance
Popularitas:11.7k
Nilai: 5
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Scarlett Padro Castello es una mujer empoderada, CEO de su propia firma de maquillaje y presidenta de una potencia automotriz. Ha construido un imperio desafiando los prejuicios de género, demostrando que su intelecto es tan afilado como su sentido de los negocios. Sin embargo, su mundo perfectamente controlado se tambalea cuando su padre le impone un proyecto junto al gigante tecnológico de la familia Robles Di Bianco. El problema tiene nombre y apellido: Rodrigo Robles Di Bianco.Rodrigo, el frío y calculador dueño del imperio tecnológico, no quiere tenerla cerca "ni en pintura". Su rechazo es visceral; ambos comparten un pasado marcado por escándalos y una competitividad feroz que los llevó a detestarse públicamente. Para Rodrigo, Scarlett es una distracción peligrosa; para Scarlett, Rodrigo es el único hombre que ha logrado herir su orgullo.Lejos de amedrentarse, Scarlett decide utilizar toda su astucia y elegancia para infiltrarse en el mundo del multimillonario.

NovelToon tiene autorización de thailyng nazaret bernal rangel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 22

...RODRIGO:...

La ciudad se extendía bajo mis ventanales como un tablero de ajedrez gris, y llevo tres horas intentando leer un informe que no logro procesar.

Las columnas de números y proyecciones se difuminan delante de mis ojos, reemplazadas implacablemente por imágenes que no piden permiso para invadir mi mente.

Diez años.

Diez malditos años construyendo muros tan altos que ni yo mismo puedo escalarlos.

Y sin embargo, bastó una noche.

Una sola noche en la que esa mujer, con su vestido verde esmeralda y esa mirada que me volvió loco, había vuelto a ser mía.

Había tenido encuentros, fugaces, desprovistos de significado.

Pero aquello… aquello no fue eso.

Había sido tierra quemada.

Pasión pura, sin reservas, sin estrategia.

Cada vez que cierro los ojos la veo.

La forma en que arqueaba la espalda bajo mis manos, la manera en que pronunciaba mi nombre como si fuera una confesión y una acusación al mismo tiempo.

Y yo, que me había jurado que nunca más la dejaría entrar, había caído como un idiota.

Como un novato.

Como aquel chico de veinte años que todavía soñaba con ella en las noches antes de que el mundo me convirtiera en lo que soy hoy.

Me froté el rostro con ambas manos, intentando arrastrar conmigo el fantasma de su piel.

Mi reflejo en el cristal de la ventana me devolvió una sombra pálida, con ojeras que denunciaban una madrugada completamente vigilante.

No dormí.

Me pasé la hora sentado en la esquina de la cama, con el corazón latiéndome como si acabara de salir corriendo, observándola dormir.

Observándola, sin tocarla, reconstruyendo cada centímetro de mi memoria.

Porque me aterraba admitirlo, pero fue precisamente eso lo que más me destrozó: verla dormida.

La calma absoluta de su rostro contrastaba violentamente con la furia descontrolada con la que nos habíamos consumido el uno al otro.

Ella estaba tranquila, en paz.

Y ahí, en esa quietud, es donde perdí.

Mi celular vibró en el bolsillo de mi saco, trayéndome a la realidad.

Lo saqué con la mano temblorosa, leyendo el mensaje de Andrés, y después lo dejé sobre el escritorio.

Después de diez años seguía esperando, sabiendo que no esperaba nada.

Nada.

Un vacío tan familiar como doloroso se abrió en mi estómago.

Diez años discutiendo en público.

Diez años sin hablar de lo que sentíamos.

Diez años sin que ella me mirara con esos ojos oscuros que parecían leerme el alma.

Y ahora que estaba aquí, ahora que la había tocado de nuevo y la había sentido responder a cada caricia… ¿Qué hacía?

La imagen del pasado irrumpió de golpe, inoportuna y devastadora, como siempre hacía cuando menos lo esperaba.

Aquella tarde de junio en que todo se rompió.

El cielo se abría en dos y el agua caía a cántaros sobre el asfalto de Palermo, convirtiendo las aceras en ríos sucios.

Yo la tenía parada contra la pared mojada de nuestro departamento, con un abrigo que no me pertenecía y los pies descalzos congelándose sobre el cemento frío.

Ella lloraba, los ojos brillando con lágrimas que se negaba a soltar.

Escupía cada palabra entre sollozos, con una violencia que pretendía ocultar la grieta en la voz.

Aunque mi pecho se encogió, aunque sentí que algo dentro mío se quebraba, no hice nada para detenerla.

Porque sabía que era mentira.

— Te odio, Rodrigo — susurró entre dientes —. Odio cada momento que pasé contigo.

Las palabras las escuché repetir una y otra vez, con esa firmeza que pretendía convencerse a sí misma más que a mí.

Su cabello negro, normalmente impecable, le pegaba mechones al rostro empapado.

Las manos le temblaban debajo de los brazos cruzados, aferrándose al abrigo como si fuera el último pedazo de dignidad que le quedaba.

Pero yo sabía qué mirar.

Sabía cómo leerla después de cuatro años juntos, después de mil conversaciones a las tres de la mañana, después de haber conocido cada cicatriz, cada miedo, cada secreto que jamás le había contado a nadie.

Sus pupilas dilatadas decían lo que su boca negaba.

El temblor de sus labios decía lo que intentaba tragar.

Sus dedos, crispados sobre el tejido mojado del abrigo, gritaban todo lo que no podía articular.

— Vete — dijo finalmente, con la voz quebrándose justo en la mitad de la última sílaba. — No quiero volver a verte. No quiero escuchar tu voz. No quiero…

No terminó la frase.

Porque no podía.

Y porque tampoco yo se la pedí.

Me fui.

Caminé diecinueve cuadras bajo aquella lluvia infernal sin levantar la cabeza.

Sin mirar atrás.

Con la certeza absoluta de que algo dentro mío se había muerto ese día, aunque me negara a reconocerlo.

El día siguiente llegó con la puerta del departamento cerrada.

Un papel doblado encima de la mesita del comedor, su letra, compacta y elegante, como siempre, con frases que me habían quedado grabadas a fuego:

Ya no te necesito.

O al menos eso intento creer.

Olvídate de mí, yo haré lo mismo.

Esa última línea fue la que me mató poco a poco.

La que me siguió durante todas las negociaciones, todos los cierre de contratos, todas las noches en que me despertaba con el sabor de su ausencia en la lengua.

Esa escena me persiguió incluso ahora, doce horas después de haber sentido la piel húmeda de Scarlett bajo mis palmas, de haber saboreado su nombre contra mis labios como si fuera un último trago antes de morir de sed.

Bajé la vista a los papeles que sostenía, asegurando mi fachada de hierro, pero por dentro sentía dolor.

Había mordido a Scarlett con la misma ferocidad con la que ella me había reclamado.

Y aunque nadie más lo notaría, yo sabía que esas marcas eran una promesa.

No solo de posesión, sino de guerra.

Una guerra que pensaba ganar si quería respuestas.

Respuestas a preguntas que quedaron sin contestar en el pasado.

El gran empresario de hielo no temía a nada.

Ni siquiera a una mujer con ojos de tormenta y palabras de veneno.

Pero mientras avanzaba hacia la sala de presentaciones con pasos firmes, rogaba que el frío que sentía en el pecho no fuera simplemente el comienzo de mi derrota.

1
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
que ya dejen de estar como el gato y al ratón y se dejen llevar por lo que sienten y desean ....
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
ya era justo Rodrigo que admitiera tus errores ante Scarlett y luche por ese amor que tienes por ella y no las dejes escapar por tu inmadurez ....que se den esa oportunidad de rectificar y reafirmar su amor....
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
también me pregunto que fue lo que pasó hace 10 años ,cual fue la razón de que ellos tengan su "amor y odio " y que sean como el gato y el ratón ...🤔
Kary Monte
😌😌😌😌🤗🤗🤗🤗🔥🔥🔥🔥
𝓔𝓶𝓪𝓷𝓭𝓮𝓻 🖤
Siento que para ser el capítulo 25, van muy lento 😞
Alondra Gomez
que se vaya de "cita" con alguien así le da celos a ver si sigue jugando
Cliente anónimo
Pues parece que por fin dejó de correr y va a tomar el toro por los cuernos👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻
Alondra Gomez
siiiiiii nomás dejes ir
Kary Monte
es momento de recomponer este rompecabezas 🫪
𝓔𝓶𝓪𝓷𝓭𝓮𝓻 🖤
Más te vale Rodri, que no tarda alguien en venir a comerte el mandado
Olga Ortiz
una novela buenísima como ya nos tienes acostumbrados, eres una escritora genial
Olga Ortiz
yo creo que hubo un mal entendido entre ellos y que seguro alguien manipulo para que eso sucediera
Mel García
Pero por que querer desacreditarla pues 😒
Mel García
En definitiva no soy como ella, si me ignora pues lo ignoro más.

Pues quien se ceee este 🤭
Cliente anónimo
Qué pasó hace 10 años, porque según Rodrigo fue ella quien lo dejó, pero pareciera según Scarlett que fue él quién la dejó, entonces no sé si son malentendidos entre ellos que los seprararon
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
me pregunto cuál fue la razón de su separación ,quien habrá sido el causante de su discorïas y de su odio?????
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
me pregunto porque Rodrigo huyó antes que ella despertara ,aunque supongo que en respuesta a eso es el miedo de perder el control ante su querida Brujita y sobretodo que debe estar soñando todavía con ese encuentro donde perdió el poco orgullo y autocontrol....
Luz Cardenas🇨🇴🇨🇴🥰🥰
también espero que después de esa sacudida a su pasión y deseo frenético ,dejen de lado ese odio entre ellos ....
milagro andreina Villanueva garcia
🤗🤗🤗🤗y entonces que paso hace diez años 🫠🫠🫠
milagro andreina Villanueva garcia
🤗🤗🤗🤗y entonces que paso hace diez años 🫠🫠🫠
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