En un universo donde los mundos caen uno tras otro bajo la destrucción de un monstruo colosal conocido como el Destructor de Mundos, un joven llamado John despierta sin recuerdos y con un destino extraordinario. Cada mundo que visita le enseña nuevas habilidades, lo fortalece y lo prepara para enfrentar una amenaza que trasciende dimensiones.
A su lado está Azul, una niña que salvará y adoptará, y juntos se convertirán en un faro de esperanza en mundos sumidos en la devastación. Con la guía de un sistema misterioso creado por su difunto padre, John aprende a subir de nivel, desbloquear poderes inimaginables y construir armas capaces de enfrentarse a la catástrofe misma.
Cuando finalmente se enfrenta al Destructor de Mundos, descubre secretos aún más profundos: hay otras variables, otras entidades colosales, y una profecía que marcará el futuro de un mundo futurista donde los habitantes pueden despertar poderes increíbles.
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El despertar de Azul.
Habían pasado tres meses desde la llegada de John y Azul al mundo futurista.
La ciudad donde vivían se llamaba Nova Ark.
Era una de las ciudades más avanzadas del planeta.
Torres de metal y cristal tocaban las nubes, vehículos volaban por los cielos y enormes pantallas flotantes mostraban noticias de todo el mundo.
Pero lo más importante de ese mundo no era su tecnología.
Era su gente.
En ese planeta algunas personas podían despertar habilidades especiales.
Poderes.
Fuerza sobrehumana.
Control del fuego.
Velocidad extrema.
Incluso habilidades mentales.
Y ahora John estaba entrenando con ellos.
El centro de entrenamiento
El enorme centro de entrenamiento del gobierno estaba lleno de combatientes.
Hombres y mujeres que habían despertado sus habilidades luchaban entre ellos para mejorar.
En medio del campo de combate estaba John.
Frente a él había tres luchadores.
Uno controlaba electricidad.
Otro tenía velocidad increíble.
El tercero podía crear escudos de energía.
El entrenador gritó:
—¡Empiecen!
El luchador eléctrico atacó primero.
Un rayo salió de sus manos.
Pero John ya se había movido.
Su cuerpo desapareció de la vista.
Apareció detrás de él y lo derribó con un solo golpe.
El velocista intentó atacar por la espalda.
Pero John giró y bloqueó su golpe sin esfuerzo.
El tercer combatiente levantó un enorme escudo de energía.
John golpeó el escudo.
El impacto hizo temblar todo el campo de entrenamiento.
El escudo se rompió.
Los tres combatientes quedaron en el suelo.
Silencio.
Uno de los científicos observaba desde una pantalla.
—Increíble…
Otro respondió:
—Su fuerza sigue aumentando.
El sistema apareció frente a John.
[SISTEMA]
Experiencia obtenida
Pero John suspiró.
—Todavía no es suficiente.
Porque él sabía algo que nadie más sabía.
El Destructor de mundos volvería.
Y cuando eso pasara…
Todo este planeta estaría en peligro.
El proyecto del arma
En una enorme instalación subterránea, decenas de científicos trabajaban sin descanso.
Pantallas holográficas mostraban planos complejos.
En el centro del laboratorio había una estructura gigantesca.
Era el nuevo prototipo del arma de Eric.
Pero esta vez no estaba hecha de chatarra.
El gobierno había puesto todos sus recursos en el proyecto.
El Director Alen habló con los científicos.
—Esta arma debe ser capaz de herir a una entidad que destruye planetas.
Uno de los ingenieros respondió:
—Estamos usando energía dimensional, la misma energía que usa el sistema de John.
Otro agregó:
—Y con los planos originales de Eric hemos mejorado el diseño.
John observaba la enorme máquina.
Recordó a Eric.
Su amigo.
El científico que había muerto intentando ayudarlo.
John cerró los ojos.
—Esta vez… funcionará.
El experimento de Azul
Mientras tanto, Azul estaba en otro laboratorio.
La niña estaba sentada en una silla mientras varios científicos preparaban una inyección.
Uno de ellos habló con voz tranquila.
—En este mundo, los poderes pueden despertarse mediante un suero especial.
Otro agregó:
—Pero en tu caso es diferente.
La vidente estaba presente en la sala.
Observaba a Azul con atención.
—Ella no es una persona normal.
John entró en la habitación.
—¿Están seguros de esto?
Uno de los científicos respondió:
—El suero despertará el potencial que ya existe en su cuerpo.
Azul miró a John.
—¿Dolerá?
John se acercó y tomó su mano.
—Solo un poco.
La niña respiró profundo.
—Está bien.
—Quiero ayudarte.
El científico inyectó el líquido brillante en su brazo.
Durante unos segundos…
No pasó nada.
Pero entonces…
Azul gritó.
Una energía extraña comenzó a salir de su cuerpo.
Las luces del laboratorio parpadearon.
Las pantallas se volvieron locas.
El sistema apareció frente a John.
[SISTEMA]
Anomalía detectada
La energía de Azul comenzó a expandirse.
El espacio alrededor de ella se deformó.
Como si la realidad misma estuviera doblándose.
Los científicos miraban las pantallas con incredulidad.
—Esto es imposible…
—Su energía es dimensional.
La vidente sonrió.
—Ya despertó.
Azul abrió los ojos.
Pero sus ojos brillaban con una luz azul intensa.
El aire alrededor de ella comenzó a distorsionarse.
Pequeñas grietas aparecieron en el espacio.
Como mini portales.
John abrió los ojos.
—¿Azul…?
La niña levantó la mano.
Y un pequeño portal apareció frente a ella.
El portal desapareció después de unos segundos.
Los científicos estaban completamente sorprendidos.
Uno de ellos susurró:
—Ella puede… manipular dimensiones.
La vidente habló lentamente.
—Por eso la vi en la profecía.
—Ella también es importante para el futuro.
Azul miró a John.
—Papá…
—Creo que tengo poderes.
John sonrió por primera vez en mucho tiempo.
Pero dentro de su mente…
sabía que todo esto solo era el comienzo.
Porque dentro de siete años…
La gran bestia aparecería.
Y ese día decidiría el destino de todo ese mundo.
Entrenamiento más allá de los límites
Habían pasado seis meses desde que John y Azul llegaron al mundo futurista.
El planeta entero se estaba preparando para la amenaza que llegaría dentro de siete años.
Las ciudades reforzaban sus defensas.
Los científicos trabajaban sin descanso.
Y en una base secreta del gobierno…
John entrenaba.
La cámara de combate
El centro de entrenamiento más avanzado del planeta se encontraba bajo tierra.
Era una enorme instalación diseñada para crear simulaciones de combate extremas.
Las paredes eran de un metal especial capaz de soportar explosiones.
Dentro de la sala, John estaba rodeado por decenas de robots de combate.
Cada uno era más fuerte que un tanque.
Una voz artificial habló desde los altavoces.
—Simulación nivel 5 iniciada.
Los robots activaron sus armas.
John respiró profundo.
Luego desapareció.
En menos de un segundo apareció frente al primer robot.
Un golpe.
El robot explotó.
Otro disparó un rayo láser.
John lo esquivó y partió la máquina en dos.
El sistema apareció frente a sus ojos.
[SISTEMA]
Experiencia obtenida
Otro mensaje apareció.
[SISTEMA]
Nivel aumentado
Pero John no se detuvo.
La simulación subió de nivel.
Más robots.
Más velocidad.
Más poder.
El entrenador observaba desde una sala de control.
—Su capacidad física sigue creciendo.
Un científico respondió:
—El sistema que lleva dentro rompe todas nuestras teorías.
Dentro de la arena…
John seguía peleando.
Su cuerpo estaba cubierto de heridas.
Pero sus movimientos eran cada vez más rápidos.
Cada combate lo hacía más fuerte.
El sistema volvió a aparecer.
[SISTEMA]
Nivel 142
John apretó los puños.
—Todavía falta.
Recordó al Destructor de mundos.
Recordó los mundos destruidos.
Recordó a las personas que no pudo salvar.
—Necesito más poder.
La simulación subió al nivel máximo.
Apareció un titán mecánico de 20 metros.
El robot gigante levantó su brazo y disparó un cañón de energía.
La explosión llenó toda la sala.
Pero cuando el humo desapareció…
John estaba de pie.
Saltó hacia el robot gigante.
Golpeó su cabeza con toda su fuerza.
El metal se rompió.
La máquina colapsó.
El sistema apareció otra vez.
[SISTEMA]
Nivel aumentado
Nivel 149
John respiraba con dificultad.
Pero sonrió.
—Estoy más cerca.
El entrenamiento de Azul
En otra parte de la base, Azul estaba en una sala completamente diferente.
Era una habitación llena de sensores y campos de energía.
Frente a ella estaba la vidente.
—Concéntrate —dijo la anciana.
Azul cerró los ojos.
Desde que despertó su poder, los científicos habían descubierto algo increíble.
Su habilidad no era solo abrir portales.
Era controlar el espacio entre dimensiones.
Pero aún era difícil de controlar.
Azul levantó la mano.
El aire frente a ella comenzó a distorsionarse.
Un pequeño portal apareció.
Pero desapareció rápidamente.
La niña suspiró.
—Todavía no puedo mantenerlo abierto…
La vidente sonrió.
—Eso lleva tiempo.
—Tu poder es uno de los más raros que existen.
Azul volvió a intentarlo.
Esta vez el portal apareció más grande.
A través del portal se podía ver otro lugar de la base.
Los científicos miraban las pantallas sorprendidos.
—Increíble…
—Está conectando dos puntos del espacio.
Azul sonrió.
—¡Lo logré!
Pero entonces algo extraño ocurrió.
El portal se expandió un poco más.
Por un momento…
El espacio del otro lado no era la base.
Era un cielo oscuro lleno de estrellas.
Azul abrió los ojos sorprendida.
—¿Qué es eso…?
La vidente se puso seria.
—Ciérralo.
Azul cerró el portal rápidamente.
La anciana la miró con atención.
—Tu poder no solo conecta lugares.
—También puede conectar mundos.
Azul abrió los ojos.
—¿Otros mundos…?
La vidente asintió.
—Algún día podrías abrir un portal hacia otro universo.
Azul pensó en algo.
—Entonces…
—¿Podría ayudar a John a viajar entre mundos?
La anciana sonrió.
—Exactamente.
Dos caminos hacia la batalla
Esa noche, John estaba sentado en el techo de la base mirando el cielo.
Azul se sentó a su lado.
—Papá.
John la miró.
—¿Sí?
La niña sonrió.
—Hoy abrí un portal más grande.
John levantó una ceja.
—¿En serio?
—Sí.
—Y la vidente dijo que algún día podré abrir portales entre mundos.
John guardó silencio unos segundos.
Luego sonrió.
—Eso es increíble.
Azul lo miró.
—¿Y tú?
John respondió:
—Nivel 149.
La niña abrió los ojos.
—¡Eso es muchísimo!
John miró el cielo estrellado.
—Pero todavía no es suficiente.
En su mente apareció la imagen del Destructor de mundos.
Un enemigo capaz de destruir planetas.
John apretó el puño.
—Voy a llegar al nivel 200.
Azul sonrió.
—Entonces cuando llegue la bestia…
—La vamos a derrotar.
John miró el horizonte.
Por primera vez en mucho tiempo…
No estaba solo.