La vida de Emma cambia cuando el señor Rodrigo, tras más de 40 años trabajando en la empresa, decide jubilarse. Buscando a alguien joven y conocedor de su área para sustituirlo, elige a su asistente, quien ya tiene más de 10 años de experiencia trabajando a su lado. Aunque su elección podría convertir a Emma en la candidata perfecta para convertirse en la nueva madre de los hijos del presidente.
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Capítulo 22
—Esa mujer. —Dijo mientras arrullaba a su hijo, que faltaba poco para llorar al separarse de Emma.
Al llegar a su apartamento, rápidamente Emma tomó una ducha, queriendo olvidar y desparecer los rastros de su cuerpo causados por la noche anterior. Todavía no podía creer los escrúpulos que tuvo al meterse en la cama con el presidente.
En un santiamén se colocó su vestimenta, que ya tenía asignada para este día; se arregló un poco, recogiendo su cabello en una coleta y retocándose con el maquillaje; la verdad es que la nueva rutina que tenía le resultaba fácil y cómoda. Al terminar salió rápidamente del edificio y corrió literalmente para llegar a la empresa.
Al llegar a la imponente empresa entró y se escabulló por todo el lugar hasta llegar a los elevadores para subir a su piso. Se adentró hasta su oficina, dejándose caer en la silla de su escritorio, donde un agudo dolor en la columna producto de la noche desenfrenada de ayer la recibió con gusto.
Nicole, al verla en su oficina, entra como siempre queriendo saber cómo se encontraba, ya que eran más de tres días que no la veía. Cuando la vio, notó cierta inquietud sobre ella, aumentando la curiosidad de Nicole.
— ¡Hola! Se encuentra alguien. —Dijo Nicole haciendo lo posible por llamar su atención…
— Nicole… Ah, Dios mío, no sé en qué me he metido, porque soy gerente, porque tuvo que irse el señor Rodrigo, y todo esto no estuviera pasando.
—Emma, ¿qué sucede? —dijo Nicole ya preocupada, sabiendo los ataques de estrés que solía tener su amiga.
—Nicole, porque fui tan estúpida. Ahora, que haré.
— ¡¡EMMA, QUÉ SUCEDE!! — Gritó Nicole cansada de tanto misterio.
—… Estuve con el presidente Nicole.
— ¿En estos momentos? ¿Y qué de malo tiene eso?
— No, Nicole. —De forma que, al no poder seguir con la respuesta, tuvo que carraspear para darse entender.
— Espera que… ¡EMMA QUE! Wow… Wow No te lo puedo creer. — Dijo Nicole alegre al escuchar semejante noticia.
—Estuviste con ese semejante dios griego, cuanto te envidio, mujer. —expresó Nicole de forma eufórica.
—Nicole, él es mi jefe y no solo eso, sino que el dueño de esta compañía, ¿sabes lo que significa?
—Claro que sí, estás bien asegurada. Ay, quiero ver la cara de ese estúpido de tu ex al restregarle semejante Dios.
—Dios mío, no me recuerdes de eso. — Murmuró Emma haciendo un escándalo al recordar todo lo que había pasado ayer. Golpeaba el escritorio, mientras posaba su cabeza en el escritorio.
—Espera, entonces ya lo sabe. Espera, Emma, no sueltes nada en estos momentos. — Nicole se levantó rápidamente para cerrar las persianas enrollables que le darían más privacidad a la conversación. — Cuenta todo y agrega drama si es necesario.
—Todo comenzó ayer después de que volví de la casa de mis padres. —Comentó Emma, tocándose la sien de lo frustrada que estaba. — Luego de hacer unas cuantas compras, estaba caminando por la ciudad cuando me topé con un restaurante que vimos con Aiden en una de nuestras citas y que el muy infeliz no pudo invitarme, pues yo decidí entrar porque sí; mi orgullo me lo permitió. Quedé fascinada en el primer momento en que entre a ese restaurante.
—Para mi sorpresa no estaba sola en ese lugar; el presidente había llevado a sus hijos a cenar a ese mismo restaurante; la pequeña Arabella desde que me vió corrió hacia mí, con cierta emoción de verme. Algo que se me hizo super lindo, esa niña es tan. — Decía Emma recordando a la pequeña. — Ella es hermosa en todos los sentidos. Y él bebe; el pequeño Dominic es un amor. Sentí que estaba usurpando un lugar que no me correspondía, Nicole.
—El punto es que la pequeña insistió en que cenara con ellos, a lo que el presidente respondió que era una promesa que le debía a su pequeña. No puedo luchar contra eso. Por lo cual accedí. En la cena todo estuvo muy tranquilo; aunque estaba con el tirano del presidente, me sentí cómoda con ellos. El boom llegó cuando miré al desgraciado de Aiden con esa mujer.
—Ese maldito perro estaba en ese lugar.
—Sí, Nicole, el mismo lugar en el que fue incapaz de invitarme, pero para esa mujer con todo el gusto del mundo. Cuando me vio, no sé lo que se le vino, que sería tan estúpida para creer otra de sus mentiras. Estuve a punto de irme, pero el presidente me ayudó en ese momento, y bueno, no nos dejamos llevar por la euforia, fingiendo ser prometidos. —Alegó Emma mientras su rostro negaba todo lo que había pasado.
—Para colmo, la mujer que estaba con Aiden era ni más ni menos que la exesposa del Presidente.
—Estás hablando en serio, no me jodas. —Dijo Nicole, incapaz de creer todo lo que escuchaba.
—Baja la voz, Nicole, no quiero que todo el departamento se de cuenta de esto.
—Mala mía, perdóname, por favor, sigue. —Respondió Nicole tapándose la boca.
—Salimos del restaurante y te prometo que estaba a punto de irme, pero no quería, quería sentir nuevamente esa sensación, la pequeña Arabella me convenció de ello, y bueno, el presidente tampoco se negó a la idea de que me fuera un momento con ellos, no quería despedirme de los niños todavía, tú sabes muy bien. Cuanto he deseado ser madre, Nicole. — Dijo Emma, mientras sus ojos se iluminaban por las lágrimas que se asomaban, amenazando en salir.
—Luego de que los niños se durmieron, te juró que me quería ir de allí, pero el presidente, ja, él me dijo que fuera la mamá de sus hijos.
Nicole se quedó confundida y asombrada por lo que había oído.
—No sabes cómo mi corazón dolió de solo pensar que jamás voy a poder tener una familia, que jamás voy a ser capaz de ser mamá.
—Emma, no te sientas mal; el doctor dijo que había pocas posibilidades, por eso no tienes que desanimarte; sé que podrás cumplir tu mayor sueño.
Emma se limpió rápidamente las lágrimas que lograron salirse, mientras le seguía diciendo. —Bueno, yo le dije que eso no sería posible, ¿te imaginas que su madre, su verdadera madre quiera volver? Sé que jamás voy a ser capaz de luchar con el amor que sus hijos le guardan a ella, por eso me negué, además de que el presidente me detesta. El punto es que una cosa llevó a la otra y terminó. Bueno, no necesito explicar esa parte.
—No sé cómo fui tan estúpida, que es lo que haré ahora, Nicole, en pocos minutos tengo una junta y adivina quién estará ahí, ni más ni menos que el presidente dueño de todo esto. —Alzó sus manos Emma, haciendo referencia a lo evidente.