La vida de una Rosa es para algunas una salida de una vida que no quieren, para otras una forma de vida y muchas más solo por vocación.
Rubí, ha decidido desde los 15 años estar al servicio del Ducado Montenegro, ahí ha llevado su entrenamiento, ha participado en muchas misiones, pero en sus inicios ella fue una princesa, que dejó su reino al romper un compromiso, nunca pensó que su vida cambiaría tanto.
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extra 1 - Origen de Altair
En tiempos antiguos, demonios, magos y sacerdotisas mezclaron sus clanes con los humanos, para poblar las tierras al sur fuera del mundo oscuro.
Una familia de magos y sacerdotisas hicieron un pacto con los primeros humanos, su descendencia sería la primera familia real del valle de Altair, ellos eran la familia Michelob y la primera descendencia fueron los Emperadores, a los Michelob no les interesaba la corona así que les dieron tierras y se convirtió en un próspero marquesado, el trato era qué cada cierto tiempo ambos familias se casarían para mantener la unión de la magia, así cada familia real pobló la parte sur del mundo humano.
Con el tiempo ese pacto se perdió quedando en una costumbre, hasta que una joven Emperatriz encontró los registros en la biblioteca real, con la guerra ella eligió a la pequeña Amelia Michelob como prometida de su hijo Ricardo, a pesar de la importancia del matrimonio, el joven príncipe rompió el compromiso, la joven Amelia abandono el reino, todo quedó ahí, el Emperador Ricardo se casó con la hija del ducado de Aragón, ellos tienen tres hijos una de ella es la princesa Sofía, el príncipe Sebastián y una pequeña princesa.
De los Michelob, el primo de Amelia Michelob, es el marqués Adrián Michelob, que tiene tres hijos, dos de ellos en el reino y la más pequeña está fuera del reino, ella desde su nacimiento fue poderosa y no podía controlar su maná, con lo que no contaban es que sus hermanos mayores despertarían su magia a la edad de 17 años, algo que casi mata a su madre de la impresión.
Algo que tomó por sorpresa al reino de Altair, la emperatriz Sarah encontró las notas de la madre de Ricardo, en ellas comprendió la importancia de la unión de las familias, pero en este momento su hija Sofía es prometida del joven Eduardo, la unión no puede llevarse a cabo, sobre todo por qué los escritos dicen que debe ser una mujer la emperatriz.
Su hijo Sebastián quiere a otra persona y la joven Michelob también tiene ya un compromiso, ahora esperarán a la siguiente generación.
-Vamos Sarah esa es solo una leyenda, no creo que deba ser verdad.
-Aquí dice que la sangre de los Michelob es de demonios y sacerdotisas, por eso es importante, la magia viene de los Michelob y hace más de 4 generaciones que no hay Emperatriz con la sangre de esa familia, la magia en la familia real se perderá.
-Sarah eso es ridículo, yo tengo magia
-Si pero no tan fuerte
-Que, oye, ademas sofia es poderosa.
-Si, pero gracias a mí, mi familia viene del reino de Antares, incluso tus ancestros son de la región del ducado Castell, por eso el cabello plateado.
-Haaa ya me dolió la cabeza, mejor vamos con los muchachos no deben de tardar, eso de un matrimonio arreglado no les va a gustar, además Eduardo es hijo de Amelia.
-Si, pero sin el cabello rojo y su magia es débil a comparación de su madre, solo Aurora heredó la magia, ninguno de sus hermanos tiene esa clase de poder, ellos son como el duque Estefan.
-Siento que me estás reclamando por no haberme casado con Amelia.
-Si lo ves en beneficio del reino, si metiste la pata.
-Ya suficiente, me voy.
-Oye no te enojes, Ricardo, que genio 😩
En esta generación no será posible esa unión, pero Saray seguirá investigando, aún así se discute la posibilidad de una unión.
-Princesa, buen día, me alegra verla, mi padre el marqués está reunido con sus padres, aún es posible que un compromiso sea pactado.
-A caso quieres morir ella es mi prometida, será mi esposa, además para que eso sea posible tú tendrías que ser mujer y ella hombre.
Con el tiempo, Sofía y Eduardo se casaron, el joven Márquez también, Sofía dio a luz a un niño y solo dos meses después, en el marquezado Michelob nacía una niña, con cabello rojo.
-Mi señor, fue una niña.
-Eso es bueno, aunque en el fondo quería que fuera niño, la presión sobre nosotros será más, no quiero que ella sufra como mi tía Amelia.
El joven marqués escuchó la historia de su padre, como fue que Amelia fue bendecida por los dioses y logro salir de Altair, ahora con esa niña los nobles van a presionar a la familia para que ese compromiso se lleve a cabo.
-Y si la mando con mi tía, mi hermana ahora está bien y será Emperatriz, dios que debemos hacer.
-No se preocupe Márquez encontrarán una solución.
En el castillo todos se enteran del nacimiento de la niña, Sarah es la más emocionada pero Eduardo y Ricardo no.
-Que haces aquí?
-Majestad que grosero, solo vine a dar un informe, precisamente es contigo.
-Tengo a los nobles sobre mí los niños están por cumplir tres años y ya estoy harto, de una vez te digo que no quiero que mí hija venga a este palacio, no la van a separar de su madre, primero por qué no quiero y segundo mi esposa me mata.
-Yo tampoco quiero ese compromiso.
-Bueno en eso estamos de acuerdo, pero los nobles no dejaran de insistir, tengo que hablar con la Emperatriz.
-Estás hablando conmigo.
-Si pero eres el rey, la autoridad la tiene Sofía no tú
Eduardo estaba por golpear al Marqués cuando Ricardo llegó y los separó.
Sofía aceptó recibirlo y ambos platican en su despacho.
-El Rey sí que tiene su carácter.
-No lo provoques, no es débil, además son familiares.
-Vine por qué ya estoy muy cansado de que me digan que mi hija tiene que entrar al palacio para su preparación como Emperatriz, no estoy de acuerdo, se que no es la solución, pero quiero que se firme el compromiso con dos condiciones, una es ella no será separada de su madre y la otra es sencilla, si alguno de los dos no está de acuerdo ese compromiso se rompe, se conocerán a la edad de 10 años cuando entren a la academia, mis hijos son educados igual, si ellos a su mayoría de edad deciden estar juntos mi hija tendrá la preparación necesaria.
-El compromiso no es necesario.
-Sabes que si, o los nobles no dejaran de molestar.
-Bien acepto, solo será un compromiso válido si ambos están de acuerdo.
Sofía firma los documentos y ante los nobles se da a conocer el compromiso, del cual Eduardo no está de acuerdo, su molestia es evidente, Sofía intenta explicar por qué lo hizo, pero por el momento está muy enojado.
Ambos niños crecen sabiendo del compromiso, la pequeña no está de acuerdo, solo están a un año de entrar a la academia, son entrenados en magia y su educación es excelente.