Luna es una creadora de contenido y diseñadora UX que se hace pasar por su hermana Sol para contraer un matrimonio arreglado con Gael, un fundador de ciberseguridad al que todos llaman "lobo de negocios". Pero él ya sabe la verdad – su fachada feroz es solo para proteger a los suyos – y juntos hacen un pacto para investigar las amenazas que acechan a la empresa de su hermana.
Mientras trabajan en equipo, las reglas de su mentira empiezan a romperse: descubren una pasión compartida por la tecnología con propósito, y cada día se acercan más. En un mundo donde la imagen parece todo, tendrán que decidir si seguir fingiendo o atreverse a ser ellos mismos – porque el único código que nunca falla es el del amor construido sobre la autenticidad.
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capitulo 12
Terminé de grabar el vídeo poco después, contando a mis seguidores los puntos esenciales – que había ayudado a mi hermana en un problema importante, que ahora formaríamos parte del mismo equipo en VerdeFuturo, y que estaría trabajando en proyectos para ayudar a más chicas a meterse en el mundo de la tecnología. No conté los detalles del matrimonio arreglado ni de las amenazas – no era momento de preocuparlos, sino de llenarlos de esperanza.
Subí el vídeo a Instagram y TikTok, y en cuestión de minutos empezaron a llegar los comentarios y las comparticiones. “¡Qué alegría verte de nuevo, Luna!”, “Eres nuestra inspiración”, “¡Qué genial que trabajes con tu hermana!”. Me sentí emocionada – había echado de menos a mi comunidad, y me alegró saber que me habían echado de menos a mí.
Mientras revisaba los comentarios, Gael se preparaba café en la cocina y me contaba sobre los planes que tenía para su fundación.
“Quiero ampliar los cursos de programación a más ciudades”, dijo, sirviéndome una taza de café con leche. “Ya hemos hablado con Sol, y VerdeFuturo nos ayudará con los materiales y las instalaciones. Podríamos hacer jornadas mensuales donde tú enseñes diseño UX y yo enseñe ciberseguridad.”
“¡Me encanta la idea!” respondí, tomando un sorbo de café. “Podríamos llamarlo ‘Tecnología con Causa’ – un programa donde los jóvenes aprendan no solo habilidades técnicas, sino también cómo usar la tecnología para hacer el mundo mejor.”
Gael sonrió y se sentó frente a mí, apoyando la cabeza en su mano.
“Eres brillante, ¿lo sabías?” dijo. “Siempre tienes ideas increíbles que conectan la creatividad con el propósito.”
“Eres tú quien me inspira”, respondí, acercándome un poco más a él. “Antes de conocerte, pensaba que la tecnología era solo código y pantallas. Pero tú me has enseñado que es sobre personas – sobre cómo conectarlas, protegerlas y ayudarles a alcanzar sus sueños.”
Gael se acercó a mí y me dio un beso suave en los labios. Justo en ese momento, el teléfono de mi móvil empezó a sonar con más frecuencia de lo normal – había miles de notificaciones nuevas, pero esta vez no eran de felicitación.
“¿Qué pasa?” preguntó Gael, notando mi expresión preocupada.
Abroché la pantalla y mi corazón se contrajo – alguien había creado una cuenta falsa con mi nombre, mi foto de perfil y el mismo estilo que uso en mis redes. Y estaba publicando mensajes terribles: “VerdeFuturo es una empresa fraudulenta que roba proyectos de otros”, “Luna solo se ha unido a la empresa para ganar dinero fácil”, “No creáis en nada de lo que dice – es una mentirosa”.
En cuestión de minutos, los comentarios en mi vídeo original se habían llenado de dudas y críticas. “¿Es verdad lo que dicen?”, “No puedo creer que te hayas vuelto así”, “Ya no te seguiremos si sigues con esa empresa”. Me sentí como si alguien me hubiera dado un golpe en el estómago – todo lo que había construido con tanto esfuerzo se venía abajo en cuestión de segundos.
“¿Quién podría hacer esto?” pregunté con voz temblorosa.
Gael cogió mi móvil y revisó la cuenta falsa con atención.
“La cuenta se creó hace unas horas”, dijo con voz seria. “Y los mensajes están siendo compartidos por varias cuentas nuevas que parecen estar conectadas entre sí. Es un ataque coordinado – alguien quiere destruir tu reputación y la de VerdeFuturo.”
“¿Pero quién?” pregunté de nuevo, sintiendo cómo se me llenaban los ojos de lágrimas. “Después de todo lo que hemos hecho para proteger la empresa…”
“No te preocupes”, dijo Gael, cogiendo mi mano y apretándosela. “Mi equipo se encargará de esto. Sara es la mejor en lo que hace – conseguirá rastrear la fuente de la cuenta falsa y demostrar que es una estafa.”
Llamó a Sara de inmediato y le explicó la situación. Ella prometió empezar la investigación en ese mismo momento y mantenernos informados de cualquier novedad. Mientras esperábamos, Sol llamó – también se había enterado de la situación.
“Luna, mija, lo siento mucho”, dijo con voz preocupada. “Esto tiene que ver con BioInnova – seguro que alguno de sus socios o seguidores está detrás de esto. No te preocupes – vamos a hacer todo lo posible para limpiar tu nombre y el de la empresa.”
“Gracias, Sol”, respondí, intentando sonar segura. “Pero ¿qué pasa si no conseguimos demostrar que es falso? ¿Qué pasa si pierdo a todos mis seguidores, a todos los que confiaban en mí?”
“Eso no pasará”, dijo Sol con firmeza. “Tu comunidad te conoce – saben que eres auténtica y que siempre dices la verdad. Vamos a hacer una campaña de transparencia para mostrarles lo que realmente hacemos en VerdeFuturo, y tú podrás contar tu historia completa – sin mentiras, sin secretos.”
Tenía razón. No podía dejar que alguien más decidiera mi historia – tenía que contarla yo misma, con toda la verdad.
“De acuerdo”, dije con voz más segura. “Vamos a hacerlo. Vamos a mostrarles quiénes somos realmente.”
Gael me miró con orgullo y se levantó del sofá.
“Entonces vamos a ponernos manos a la obra”, dijo. “Primero, Sara rastreará la cuenta falsa y la denunciará para que la cierren. Mientras tanto, tú prepararás un vídeo donde cuentes tu historia completa – desde el momento en que Sol te pidió ayuda hasta ahora. Y VerdeFuturo publicará todos los detalles del proyecto de cultivos en zonas áridas – para que todos vean que es original y que está cambiando vidas.”
Llamamos a Valen y a Roberto, y en cuestión de horas estábamos todos reunidos en el salón de mi nuevo apartamento, planificando la estrategia. Valen se encargaría de gestionar las redes sociales oficiales de VerdeFuturo, Roberto prepararía los informes técnicos del proyecto, Sol se encargaría de hablar con los clientes y socios, y Gael y su equipo se encargarían de la investigación y la seguridad digital.
Mientras todos trabajábamos, me senté en la mesa del salón con mi portátil y empecé a escribir el guión del vídeo. Quería ser honesta, vulnerable, pero también fuerte y segura. Quería contarles cómo se sentía tener que mentir para ayudar a su hermana, cómo había temido no ser lo suficientemente buena, cómo había encontrado en Gael y en el equipo de VerdeFuturo el apoyo que necesitaba. Quería mostrarles que la tecnología no es solo código y pantallas – es sobre personas, sobre amor, sobre ayudar a los demás.
Terminé el guión al anochecer. Gael se acercó a mí y me leyó lo que había escrito, sonriendo con emoción.
“Esto es perfecto”, dijo. “Es tú misma – auténtica, sincera, llena de corazón. Cuando lo vean, entenderán todo.”
Me ayudó a preparar el set de grabación en el salón – pusimos unas plantas al fondo, encendimos las luces adecuadas y colocamos la cámara en un trípode. Me puse delante de la lente y respiré hondo, cerrando los ojos por un momento. Sentí la mano de Gael en mi hombro, dándome fuerza.
“Estoy aquí”, susurró. “Siempre estaré aquí.”
Abrí los ojos y miré a la cámara, sonriendo con toda la sinceridad que sentía en ese momento.
“Hola a todos”, dije con voz clara y firme. “Sé que en las últimas horas habéis visto muchas cosas sobre mí y sobre VerdeFuturo en las redes. Algunas son verdaderas, otras no. Hoy quiero contaros la historia completa – la historia de cómo me vi obligada a mentir para proteger a la persona que más quiero en el mundo, y cómo esa mentira me llevó a encontrar mi verdadero camino…”
Mientras hablaba, sentí cómo desaparecían todos los miedos y las dudas que había sentido durante el día. Había encontrado su voz – la voz que siempre había tenido, pero que había estado oculta detrás del miedo a no ser lo suficientemente buena. Y ahora, la estaba usando para contar su historia, para ayudar a los demás y para demostrar que la verdad siempre triunfa sobre la mentira.
Terminé de grabar el vídeo poco antes de la medianoche. Lo pasé a Gael para que lo revisara, y él me dio un beso en la frente con orgullo.
“Lo has hecho increíblemente bien”, dijo. “Mañana por la mañana, cuando lo subamos, todo cambiará. Tu comunidad volverá a confiar en ti, y la gente podrá ver lo maravilloso que es lo que hacéis en VerdeFuturo.”
Subimos el vídeo a mis redes sociales a las ocho de la mañana del día siguiente. En cuestión de minutos, empezaron a llegar los comentarios – pero esta vez eran diferentes. “¡Te queremos, Luna! No dudamos de ti ni por un segundo”, “Tu historia es inspiradora”, “¡Vamos a apoyar a VerdeFuturo con todo!”. Mientras tanto, Sara nos llamó para contarnos que había conseguido rastrear la cuenta falsa – pertenecía a un antiguo empleado de BioInnova que había sido contratado por Marta para hacer daño a nuestra reputación. La cuenta había sido cerrada y la policía ya estaba investigando el caso.
Sol llamó poco después, emocionada.
“¡Luna! ¡Has hecho maravillas!” dijo por el teléfono. “Los clientes y socios están llamando para decirnos que siguen confiando en nosotros, y muchas empresas quieren colaborar con nosotros en el proyecto. Tu vídeo se ha vuelto viral – ya tiene más de un millón de vistas!”
Me senté en el sofá, mirando la pantalla de mi móvil con lágrimas de alegría en los ojos. Gael se sentó a mi lado y me abrazó, manteniéndome cerca de él.
“Lo sabía”, dijo con una sonrisa. “Sabía que la verdad triunfaría.”
“Gracias a ti”, respondí, mirándolo a los ojos. “Si no hubieras estado ahí para mí, si no me hubieras dado fuerza y apoyo, no habría podido hacerlo.”
“Tú eres la que tiene el poder”, dijo Gael, dándome un beso suave en los labios. “Yo solo te he ayudado a encontrarlo.”
Mientras hablábamos, escuchamos el timbre de la puerta. Abrimos y encontramos a Valen, con unas bolsas de comida en la mano y una sonrisa enorme en la cara.
“¡Celebración!” dijo, entrando en el apartamento. “He traído pizza, refrescos y un pastel de tu sabor favorito. Porque hoy hemos ganado la guerra de las redes – y porque es un día muy especial.”
“¿Por qué es especial?” pregunté, sorprendida.
Valen sonrió y se dirigió a la cocina, sacando el pastel de la bolsa. Había escrito encima con crema de chocolate: “¡A la verdad y al futuro!”.
“Porque hoy es el día en que has vuelto a ser tú misma – de verdad esta vez”, dijo Valen, poniendo el pastel sobre la mesa. “Y porque hoy es el día en que empezamos una nueva etapa – una etapa donde no hay mentiras, no hay secretos, solo verdad, amor y muchas ganas de cambiar el mundo.”
Nos sentamos alrededor de la mesa, comimos pizza y pastel, y nos reímos como si no hubiera un mañana. Mientras el sol se ponía por la ventana del salón, pintando las paredes de tonos dorados y rojizos, me di cuenta de que había encontrado todo lo que siempre había buscado – un hogar, un amor, un propósito. La mentira había llegado a su fin, pero la verdad había empezado – y con ella, un futuro lleno de posibilidades, de creatividad y de felicidad.