Una escritora muy famosa, amante de los libros, el arte y sobre todo del romance, reencarnó en el cuerpo de una pequeña niña de 7 años, una encantadora niña la cuál al crecer será obligada a casarse con un hombre cruel, frío y que está obsesionado con ella, llevándola a vivir los 10 años más horribles de su vida y terminando trágicamente con su vida, a manos de su esposo ya que ella nunca pudo amarlo como el quería, pues ella amaba a otro hombre.
Por ello al ser la escritora sabe perfectamente como cambiar ese destino, solo que ella no evadirá el peligro, irá en contra de el...
NovelToon tiene autorización de ♡*Diana Campos*✧ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 21: Volver Otra Vez
El Duque simplemente se quedó mirando algo asqueado por lo que estaba a punto de hacer.
- Espero y esto de resultado - *Dijo el Duque haciendo un corte en su mano*
Finalmente la copa se llenó de sangre, la dejaron en el suelo y los tres hombres rodearon dicha copa, extendiendo su mano derecha comenzando a recitar un antiguo conjuro de protección.
La copa que estaba en el suelo comenzó a flotar y a brillar en un inmenso rojo carmesí, pero este color cambio a un blanco puro, cambiando por completo la textura espesa de la sangre a convertirse en un vino transparente y un dulce olor, los tres hombres quedaron sorprendidos ya que jamás habían visto algo parecido.
El Duque miro a su hija quien estaba prácticamente con poca vida en su cuerpo, por lo que tomo con rapidez esa copa y vertió el líquido transparente en la boca de Angélica.
Espero un momento y logro ver cómo el cuerpo de Angélica que estaba tan pálido, comenzó a tomar color, sus labios tan blancos se tornaron de un color rosa suave y sus mejillas un ligero rubor, esto puso muy feliz al Duque, pues Angélica abrió los ojos nuevamente.
- Papá, ahg que pasó?? - *Dijo Angélica quien rápidamente se estaba recuperando*
- Angélica, hija no sabes lo preocupado que estaba, pensé que te perdería - *Dijo el Duque con lágrimas en los ojos*
- Vaya pequeña Angélica tu si que hiciste que nos preocuoaramos mucho - *Dijo burlón en Conde Silver, pero limpiando una lágrima de su ojo izquierdo*
- Lo lamento, pero no entiendo yo creí que estaría muerta, libere una gran cantidad de poder, eso debió haberme matado - *Dijo Angélica algo confundida y mirando sus brazos en dónde habían pequeñas heridas las cuales sanaban muy rápido*
- Pero no estás muerta y eso es lo que importa de verdad, además quién nos ayudó fue el principe Marcelo - *Dijo el Duque algo molesto, pues gracias a el hijo de un ser perverso su hija estaba con vida*
- Espera Marcelo me ayudó - *Dijo Angélica muy feliz y buscando rápidamente la mirada de Marcelo*
- Je no podría dejar morir a mi mejor amiga - *Dijo Marcelo mientras se vendaba la herida que se había hecho hace un momento*
Angélica se paró de la cama y fue corriendo en dirección hacia donde estaba Marcelo, su padre trato de detenerla ya que ella aún seguía débil, pero no lo logro , sin embargo ella se lanzó a los brazos de Marcelo y lo abrazo bastante fuerte, prácticamente aferrandose a el cuerpo de el.
- Gracias por salvarme Marcelo - *Dijo Angélica con una bella sonrisa*
Debido a la edad y la estatura de ambos, aunque Angelica estuviera de pie solo lograba abrazar la cintura de el y si rostro estaba en el pecho de Marcelo, si. que ella supiera esa era una posición muy comprometedora para ambos.
- No fue nada, solamente te devolví el favor, porque tú también me salvaste - *Dijo Marcelo desviando la mirada totalmente rojo, no sabía si era por su sonrojó, los nervios o por sentirse avergonzado*
- Bueno Angélica, será mejor que lo sueltes, ya es muy tarde y el principe Marcelo tiene que volver a el palacio Imperial - *Dijo el Duque tomando de los hombros a Angélica y alejándola lentamente de Marcelo*
- Pero Isaac como tú lo dijiste, ya es muy tarde, no creo que sea apropiado que el principe heredero viaje solo en completa oscuridad, así que porque no mejor se queda el principe a dormir aquí en la mansión y podrá irse mañana por la mañana - *Dijo el Conde Silver riendo un poco*
Aunque rápidamente la risa burlona de el Conde Silver se desvanecido por la mirada sombría del Duque, pues el quería que aquel príncipe ambicioso se alejara de su pequeña princesa, porque ante sus ojos Angélica era como un pequeño y esponjoso conejito y Marcelo un hambriento y peligroso zorro que que quería llevar a su hija.
- Ahg está bien, el podrá quedarse a dormir y se hira mañana por la mañana, pero su habitación estará lejos que la de Angélica - *Dijo el Duque enojado y con una mirada amenazadora para Marcelo*
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
•° A La Mañana Siguiente °•
Angélica estaba en el comedor junto con Marcelo, el Duque y su tío el Conde Silver, los cuatro estaban desayunando unos simples panquets de frutas, los cuales Marcelo cortaba y se los daba de comer a Angélica en la boca, ambos se veían muy lindos antes los ojos de Silver, ya que se comportaban como un joven matrimonio, pero el Duque estaba que echaba lumbre por la boca, para el era un descaro que ese muchacho estuviera coqueteando con su hija en frente de el.
El Duque trataba de contener su ira pero le era imposible despegar sus ojos de Marcelo, hasta que de un momento a otro no se percató que lo que cortaba con el pequeño cuchillo no eran los panquets, era el plato el cuál debido a la fuerza se terminó quebrando en ese momento por lo que llamo la atención de toda en la mesa.
- Papá estás bien, le diré al mayordomo que te traiga un nuevo desayuno porque el tuyo se estropeó por completo - *Dijo Angélica muy preocupada*
- ¡¡¿Que?!! Eh no, no es necesario, iré a alistar el carruaje en el que se tendrá que ir su majestad - *Dijo el Duque muy serio*
- Descuide Duque Isaac, yo me iré en mi caballo, mande a uno de sus sirvientes por el y me dijo que llegaría pronto, así que me retiro, disculpen las molestias y Angélica espero y te recuperes pronto - *Eso último lo dijo muy tranquilo pero luego le dió un beso a Angélica en su mejilla derecha y luego se marchó*
El Conde Silver y el Duque Isaac se quedaron práctica con la boca abierta, pues ninguno de ellos se espero tal cosa por parte del principe, mientras Angélica se quedó en shock y de manera inconsciente se sonrojo y tocó su mejilla su corazón latía fuertemente, sin duda alguna ella había desarrollado algo más que sentimientos de amistad por Marcelo...
2. por qué dejó que la bruja madre de Leonard escapara
3. por qué deja que este emperador loco escape