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La Duquesa

La Duquesa

Status: Terminada
Genre:Época / Romance / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:44k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Novela +18.

Vivir en un matrimonio político no es tan maravilloso cuando tu marido te desprecia. pero Rosaline tomará las riendas de su vida y al duque también. Porque ella es la duquesa.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9 — Lo que no supimos detener

El carruaje avanzaba con un ritmo más lento que antes, o tal vez era mi percepción, el vino seguía en mi cabeza, no lo suficiente para perderme, pero sí para bajar las defensas que tanto había cuidado desde que llegué a Ravenshire; el aire dentro del carruaje se sentía más denso, más cercano, y no ayudaba que Erick no apartara la mirada de mí, como si estuviera evaluando cada palabra que había dicho antes, como si aún la estuviera escuchando en su mente.

No sabía si debía arrepentirme o sostenerlo.

—Has estado muy callado —dije, sin apartar la vista.

No respondió de inmediato, su mirada bajó un segundo, volvió a mis labios, y ese gesto fue suficiente para que mi respiración cambiara sin permiso.

—Ahora estoy considerando si debería tomar en serio lo que dijiste.

Sentí el calor subir otra vez, pero no retrocedí.

—Puedes ignorarlo si te resulta más cómodo.

—No suelo ignorar lo que me interesa.

La forma en que dijo eso hizo que el silencio se volviera más pesado, más cercano, el carruaje se movía, pero yo apenas lo sentía, mi atención estaba en él, en la forma en que se inclinó apenas hacia adelante, en la distancia que dejó de existir poco a poco.

—Rosaline.

Mi nombre en su voz sonó distinto. No respondí. No porque no quisiera.

Sino porque no hacía falta.

Su mano se apoyó a un lado, cerca de mí, sin tocarme todavía, como si me diera un segundo para apartarme si quería, pero no lo hice, no me moví, no bajé la mirada, y eso fue suficiente.

Se acercó más. Estaba a un instante de suceder.

Pero en ese momento el carruaje se sacudió con violencia, un golpe seco que rompió todo, el sonido de la madera, el movimiento brusco que nos obligó a separarnos, la rueda había fallado, lo supe antes de que el cochero detuviera completamente el carruaje.

El silencio que quedó no fue el mismo. Erick se apartó primero, con un control que no ocultaba del todo la tensión.

—Quédate aquí.

Bajó sin esperar respuesta.

Me quedé sentada, respirando más rápido de lo que quería admitir, mis manos aún tibias, mi mente tratando de volver a su lugar, pero era inútil, lo que casi pasó seguía ahí, vivo, insistente.

Miré por la ventana.

Lo vi. Hablando con el cochero, revisando la rueda, quitándose los guantes con impaciencia, arrodillándose para ayudar, sus movimientos eran firmes, precisos, pero había algo más en ellos, una energía contenida que no tenía que ver solo con el problema del carruaje.

Pasaron varios minutos.

No los conté. Pero el cansancio llegó de golpe, pesado, inevitable, apoyé la cabeza hacia un lado sin darme cuenta, el movimiento del carruaje volvió a ser constante, y esta vez no pude sostenerme despierta.

Lo último que recuerdo fue su presencia frente a mí.

Y ese momento que no ocurrió.

Cuando abrí los ojos, no fue de inmediato, sentí primero el cambio de espacio, el silencio distinto, el peso de una cama bajo mí, y tardé unos segundos en entender que ya no estaba en el carruaje.

Mi habitación.

Me incorporé un poco, la cabeza más clara, el vino ya no dominaba mis sentidos, solo quedaba el recuerdo, y ese recuerdo era suficiente.

Miré a mi alrededor.

No había nadie.

Pero algo en el ambiente decía que no había estado sola.

Me llevé una mano al rostro, respiré lento, y entonces lo recordé todo, el carruaje, las palabras, la cercanía, lo que casi ocurrió.

Cerré los ojos un momento.

—Esto es un desastre…

Pero no lo era.

Era otra cosa.

Me levanté cuando el hambre empezó a hacerse presente, no era fuerte, pero sí suficiente para no ignorarla, no llamé a nadie, no quería explicaciones ni compañía, salí de la habitación con cuidado, el pasillo estaba en silencio, la casa dormía.

Bajé a la cocina.

Y no estaba sola.

Erick estaba allí.

De pie, con una bata ligera, sin formalidades, sosteniendo una manzana en la mano, como si fuera lo más normal del mundo encontrarnos así.

Levantó la vista cuando me vio.

—Pensé que seguirías dormida.

—Pensé que sería la única despierta.

—Ya veo.

Hubo un silencio breve.

No incómodo.

—¿Tienes hambre? —preguntó.

—Sí.

Señaló la mesa.

—Toma lo que quieras.

Me acerqué, tomé una fruta, pero no la comí de inmediato, mi atención estaba en él, en la calma con la que me observaba.

—Sobre lo de antes…

Su mirada no cambió.

—¿En el carruaje?

—Sí.

—¿Qué pasa con eso?

Respiré lento.

—Estaba… no estaba completamente sobria.

—Lo noté.—lo expresó con una sonrisa.

—Dije cosas que…

—Que pensabas.

Lo miré.

—Que no debería haber dicho así.

—¿Por qué?

—Porque no es… apropiado.

Mordió la manzana con calma, sin dejar de mirarme.

—No me interesa lo apropiado cuando se trata de ti.

Eso me dejó en silencio.

—Aun así… lo siento.

Se acercó un poco más.

—No acepto esa disculpa.

—¿No?

—No.

—¿Por qué?

Su voz bajó apenas.

—Porque no quiero que te retractes de algo que dijiste con tanta seguridad.

Mi pulso se aceleró.

—No fue tan seguro como crees.

—Lo fue suficiente.

Dio otro paso. Sostuve su mirada.

El silencio se sostuvo entre nosotros, más corto que antes, pero más intenso.

—También dijiste algo más.

—¿Qué cosa?

—Que le contaste a esas mujeres que no hemos consumado el matrimonio.

Sentí el peso de esa frase.

—No lo oculté.

—Eso ya lo sé.

—No lo hice para avergonzarte.

—No me avergüenza.

—Entonces ¿por qué lo mencionas?

Se detuvo frente a mí.

Muy cerca.

—Porque eso… se puede corregir.

El aire cambió.

No había duda en su tono.

—Si tú quieres.

Lo miré, intentando entender todo lo que implicaba esa frase, el vino ya no estaba, pero el efecto de la noche sí, asentí, no con prisa, pero sin apartarme.

—Lo entiendo.

Sus ojos se fijaron en los míos, como si buscara una señal más clara, no la di con palabras, no hacía falta.

Su mano subió, tocó mi rostro con firmeza, sin suavidad innecesaria, inclinó ligeramente mi cabeza.

—No lo entiendes. Rosaline.

Y me besó. No fue un beso contenido. No fue breve.

Fue directo, intenso, sin titubeo, su boca sobre la mía con una seguridad que no dejaba espacio para dudas, respondí sin pensarlo, porque ya no quería pensar, su mano bajó a mi cintura, atrayéndome más cerca, el contacto firme, sin dejar espacio entre nosotros.

El mundo alrededor desapareció.

No había cocina. No había casa.

Solo ese momento.

Su forma de besar no era cuidadosa, tampoco brusca, era exacta, como si supiera lo que hacía y no necesitara probarlo, y eso… eso hizo que mi respiración se perdiera por completo.

Me sostuvo con más fuerza cuando respondí, como si esperara esa reacción, como si la necesitara, y por un instante todo dejó de importar.

Cuando se separó, no lo hizo de golpe, su frente quedó cerca de la mía, su respiración aún marcada. Intenté buscar sus labios pero él no me dejó.

—Ahora entiendes.

No respondí. Porque realmente lo entendía en este momento.

Y eso era el problema.

Me besó una vez más apasionadamente, sus manos explorando cada centímetro de mi piel. El deseo se acumuló en mi centro mientras me desvestía, exponiendo mi cuerpo desnudo a su hambrienta mirada.

Me alzó sobre el mesón, separando mis piernas y exponiendo mi intimidad. Sus labios descendieron de mi cuello a mis pezones, abdomen y cuando su lengua tocó mis pliegues, me estremecí.

El placer me recorrió, gemidos escurriéndose entre mis labios mientras lo hacía. Tomé su cabello dorado y entre suspiros le pedía que no se detuviera. No lo hizo después de un largo rato.

Me llevó a la habitación entre sus brazos, sin dejar de besarme. En la cama, nos acariciamos y exploramos, nuestras manos y bocas por todas partes. La boca de Erick chupó y lamió mis pechos, enviando dulces pinchazos de placer mientras frotaba mis pezones con su lengua. Me habló entre besos.

—Dejame prepararte bien. De lo contrario, no quiero que llores.

—Igual lo haré.—esta vez lo acaricié.

Su voz en gemidos era dulce y encantadores. Tanto que no deseaba parar. Luego guíe su dura longitud hacia mi centro y lo recibí con un gemido fuerte cuando se deslizó dentro. Encajo perfectamente. Hicimos el amor en posición distinta, la sensación de su piel contra la mía encendiendo fuegos en mi vientre mientras sus embestidas me llena de éxtasis.

Cuando nos volteamos de lado, su mano acariciaba mi intimidad mientras se empujaba profundamente. Jadeaba tan fuerte que me daba miedo que escuchará.

Me callé, pero Erick me azotó más fuerte.

—Grita, Rosaline. Grita. No me importa que escuchen. Pero quiero que se enteren de que nuestro matrimonio no está muerto.

No sé cuánto minutos pasaron, quizás una hora o más. Pero era una bestia insaciable. No había posición que lo agotará. Era un maestro en la cama. Salvaje e intenso.

Perdí la conciencia solo por un segundo cuando escuché su gruñido final. Respiramos con agitación sobre las almohadas.

Después nos acurrucamos, piel con piel, nuestras respiraciones lentas se mezclando mientras nuestros cuerpos flotaban en éxtasis. Mi cuerpo cantó con puro placer, relajándose en sus brazos como arcilla caliente.

1
Iliana Curiel
wuauuu autora esta prota es mi heroína, me sorprendiste y me encantó, gracias ❤️❤️❤️
Miriam Piedrabuena
Excelente!!!
✨️✨️🌹ERENCY✨️✨️
me ubieras espantado sí se estuviera haciendo paja,con el nombre de la Perra/Gabriela
Liliana Rivero
excelente historia hermosa gracias por compartirla con nosotras felicitaciones escritora sigue así exitos y muchas bendiciones 🥰🥰🥰🥰👏👏👏/Rose//Rose//Rose/
Paola Gonzalez
EXECELENTE!!💙
Aura Prieto MPH
😈
Tizarie
bueno,el dice que 'o hay ni hubo nada,pero porq actua asi la tal gabriela
Tizarie
😂😂😂😂🤭🤭🤭uuy papito ya pronto te dejara seco😂😂😂
Vianey Hernandez Ortiz
Súper hermosa Novela!!, sin relleno, con acción y romance❤️❤️❤️💯💯💯🎉🎉🎉
Ivis Medina
por eso siempre hay que trabajar bien..✨✨✨
Ivis Medina
y ella que va a saber??.. eso es probando.../Angry/
Vanessa Ibáñez Fernández
maravillosa historia, corta y sin relleno innecesario... felicidades autora otra linda novela
Paola Martiz
excelente historia me enacnto 👌👌🤗🤗
Paola Martiz
me gusta que ella no es ninguna tonta 👏👏👏🔥
Paola Martiz
y la cara y la manga olorosa 😁🤣🤣
Estrella Guadalupe Martinez Vera
👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼me super encantó nuevamente tus historias son geniales muchas felicidades ❤️❤️❤️❤️❤️
Yoba OG
una historia genial!!! muchas gracias autora
Estrella Guadalupe Martinez Vera
bello capitulo ❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Estrella Guadalupe Martinez Vera
tuvo miedo de perderla ❤️
Estrella Guadalupe Martinez Vera
la subestimaron por lo que entiendo si padre la educó bien la hizo fuerte pero con su madre
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