Cuenta de una chica llamada Luna Garcia que es vendida por su familia al mafioso más temido de Italia 🇮🇹 ella va a roper todas las reglas y le va a sacar canas verdes a Max Hardy
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Las reglas de hardy
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*Capítulo 1: Reglas para sobrevivir al diablo - VERSIÓN MAX REAL*
> Tres cosas que no hacés si querés vivir en Italia:
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> 1. Mirar a Max Hardy a los ojos negros sin permiso.
> 2. Tocar el espresso doble que deja en su escritorio.
> 3. Reírte cuando el capo más temido de Roma te lee un contrato matrimonial.
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> Adivinen qué hizo Luna García apenas cruzó la puerta de su despacho.
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> —Señor Hardy —me reí, empujando el papel hacia él con dos dedos—, su cláusula de "prohibido tocar al marido" me parece... una invitación.
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> El silencio que cayó en la habitación pesaba más que las pistolas que sus hombres tenían en la cintura.
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> Max Hardy estaba de pie junto al ventanal, de cuidad de bahía blanca perdon,-Roma- de fondo. El traje negro le marcaba los hombros anchos, la corbata oscura, el pañuelo en el bolsillo. Pero lo que me descolocó fueron esos rulos castaños, largos, salvajes, que le caían como si fuera un rey y no un asesino.
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> Tenía los ojos cerrados y una sonrisa torcida, como si mi insolencia le divirtiera. La barba de tres días le sombreaba la mandíbula. Se veía peligroso. Se veía carísimo. Se veía... demasiado lindo para ser el diablo.
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> —Luna García —abrió los ojos. Negros. Dos pozos de petróleo que no reflejaban luz ni piedad—. Tu familia te vendió para pagar su deuda. No estás acá para hacer chistes. Estás acá para ser mi esposa. Por un año. Sin preguntas. Sin besos. Sin tocar.
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> Me paré. La faja del vestido me apretaba, pero la sonrisa no me la sacaba ni la mafia.
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> —Perfecto, _capo_ —le dije, remarcando la palabra—. Yo tampoco quería tocarte. Tenés pinta de que esos rulos dan corriente.
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> Uno de sus hombres se atragantó con su propia saliva.
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> Max caminó lento hacia mí. Cada paso hacía crujir el piso de madera. Se paró frente a mi escritorio, metió las manos en los bolsillos del pantalón de vestir, y me miró desde su metro noventa de peligro puro.
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> —Regla número cuatro, _piccola_ —susurró, y su voz era más grave que antes—. En mi imperio, yo pongo las reglas. Y vos las cumplís... o las rompés bajo tu propio riesgo. Especialmente esa de no tocar. Porque si me tocás, Luna... no respondo.
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> Tragué saliva.
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> Porque acababa de darme cuenta de tres cosas:
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> Una: estaba casada con el diablo de rulos que te invita a pecar
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> Dos: el diablo tenía pin de oro en el traje y olía a peligro y plata.
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> Tres: yo había nacido para sacarle canas verdes.
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>Mi mente se bloqueo cuando Hardy me hablo en mi oido👂 con esa vos grave que huele a peligro ,que si rompo las reglas es bajo mi propio riesgo
>bueno que más da vamos a ver que pasa pero deque lo voy a probar voy a probar 😈😈
ustedes niñas que harían en mi lugar con Un espécimen así de seguro le dan como cajón que no Sierra, duro contra el muro 😇😇
MAX HARDY 29 AÑOS EMPRESARIO Y CAPO DE LA MAFIA ITALIA